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    October 28

    De to un poco

     

    Hola majas y majos, here I am (aquí estoy), que diría… pues uno que hable en  inglés, coño, que lo tengo que explicar todo. Como parece ser que ahora tengo tiempo pues me he dicho, “voy a escribir algo, pa entretenerme y no echarme a perder”. Y como siempre, no tengo ni puta idea de cómo acabará esto. Pero no sufráis, no, que no va a ser un testamento de los míos, guardad vuestros colirios…

    Os describo el escenario para ubicaros un poquito. Toy en chándal, bueno, un pantalón de chándal y una sudadera que no pega ni con cola. Como hace unos minutos que me acabo de duchar y no me he hecho la coleta, tengo los pelos, los cuatro pelos, a su puto aire, vamos que parezco el Mowgli de “El libro de la selva” pero entradito en años. En el equipo de música está sonando Queen, concretamente el cd “News of the World”, vamos, en el que vienen “We will rock you y We are the champions”, para que parezca que os suena de algo… y mientras estoy escribiendo todas estas chorradas sin interés alguno, estoy cociendo arroz. Craso error, porque me obnubilaré aquí sentado y se me pasará, aunque siempre puedo inventar un puré de arroz al aroma de cazo requemao, mirad si no las cosas que hace Ferrán Adriá y se ha hecho de oro, el tío.

    Estaréis pensando, “¿y a mí qué coño me importa?”. Normal, seguramente pensaría lo mismo en vuestro lugar, y lo peor de todo es que os lo diría en algún comentario, jajaajajaajaaaa. Pero es que me he puesto a escribir sin pensar antes de qué, así que iré improvisando según me venga a la mente.

     

    Pampezá

     

    El Sábado fuimos a ver a Queen+Paul Rodgers, como ya sabéis los que habéis leido mi entrada anterior. Por suerte, a Rocío le encantó y se lo pasó que te cagas, bueno no, ella se lo pasó muy bien, que tiene más educación que yo. También vinieron su hermana y su marido, vamos, mis cuñaaaoooos, que disfrutaron igualmente de lo lindo, que el lindo debía ser yo, porque el amigo Paul Rodger no es que sea feo, es que es incómodo de mirar, el tío. El caso es que el lavado de cerebro que les he ido haciendo a todos a surtido efecto, fueron concienciados de que realmente no iban a ver a Queen, que iban a ver un buen concierto de rock con un huevo de canciones que conocían y ya está. Aunque, entre nosotros, no se puede remediar hacer comparaciones y cuando un par de veces apareció Freddie Mercury en la pantalla, cantando “My Bijou y Bohemian Rhapsody”, el pabellón se cayó de la atronadora ovación que le dedicamos todos los que estábamos allí. Mira que morirse… snif… snif… Pero bueno, hay que reconocer que nuestro amigo Paul se lo curra lo que puede y le echa dos cojones, porque sabe que todos pensamos en Freddie. Y a lo tonto a lo tonto, pues los abueletes rockeros estos estuvieron casi dos horas y media metiendo caña, que no está nada mal. Y cuando terminó, nos quedamos con esa sensación de vacío, emocionados por lo que habíamos disfrutado pero como envueltos en un extraño silencio… ¡¡¡nos ha jodido, como que sales sordo!!! Lo cachondo fue que, cuando estábamos saliendo a la calle, apareció un tipo caracterizado de Freddie por ahí ¡¡¡en su puta vida le han hecho más fotos!!! jajaajjaa, to Dios se retrataba con él, ¡¡¡pa vel-lo!!!

     

    Cambio de tercio

     

    Esta mañana, cuando he puesto la tele para ver las desgracias, digo, las noticias, me he encontrado con que no se veía Telecinco. Evidentemente el mundo no se acaba ahí y he puesto otro canal, pero la cosa va más allá. En este puñetero pueblo en el que vivo, la tele no se ve muy bien que digamos, y cada vez que hay tormenta, como hoy, pues se suelen descuajaringar algunos canales, entre ellos, Telecinco. Y la cosa me jode un huevo porque esta noche, como no haya vuelto la señal ¡¡¡ME QUEDO SIN MI GRAN HERMANO!!! Que además esta noche es de las que más me gustan porque celebran Halloween y me encanta ver las tonterías que les montan para asustarles. Así que esta noche, como me quede sin verlo, me tendrá que soportar mi pobre moza. Se siente, que no hubiera firmado aquel papel…

     

    Epílogo

     

    Ayer me llamaron de Unión FENOSA  porque tenían que venir a cambiar el reloj del no sé qué coño del cuadro eléctrico. La cosa viene de que teníamos tarifa nocturna, y como estos joputas de gobernantes decidieron quitarla por el artículo 33, pues hemos tenido que hacer unos cambios en la instalación.

    Los primeros los hicimos en junio, porque la nueva tarifa comenzaría en julio. Pues bien, ¡¡¡hasta ayer aquí no ha llamado ni el Tato, coño!!!  y claro, como los instaladores deben ser todos familia directa de Dios, pues te marcan ellos el horario. “¿Podemos ir mañana por la mañana?” pues sí, claro que podían venir, como para decir que no, -¿a qué hora más o menos?- pregunto, iluso de mí, “a partir de las 10”, me dice el pollo. Pero como ya me lo sé, pues le digo, dulcemente… -¿podrías concretar un poco más, por favor?-, “de 10 a 12” me dice muy seguro de sí mismo… Y claro, aunque me imaginaba que ni de coña iba ha llegar sobre las 10, me ha entrado el síndrome del “bastaquemepongacagarpaquellame” y  he estado como un gilipollas apretando el culo hasta que ha llegado ¡¡¡a las 11.45!!! Que cuando le he abierto la puerta ha debido pensar que tengo ancestros orientales de lo amarillo que estaba, coño. Es que, esto de llamar a un técnico de lo que sea, es la hostia. Nadie está ocupado, nadie trabaja, nadie hace otra cosa  que estar esperándole… Pero bueno, llegó, vió y cambió. No ha tardado más de cinco minutos, afortunadamente… Y sí, ya sé que la mierda y yo somos uña y carne, pero jodé, qué le voy a hacer, mi reloj biológico debe ser suizo.

    Bueno, pues ya está, hoy no os quejéis que el menú es variadito, joíos. Y ahora me voy a ver si al menos, salvo el cazo… Fin.

     

    Fdo. Luis Gómez.

    October 23

    Octubre.

     

    Hola fermosas/os, como ya sabéis suelo tener mis momentos All-Bran en los lugares más insospechados. También hay momentos para la reflexión, para comer, para f… forrar los libros del cole de los niños y en mi caso estoy experimentando mi momento o.c.t.u.b.r.e., Obsérvese Como Tener Un Buen Retiro Espiritual. No, no, tranquilos, no me he escuchado la discografía completa de Queen de una tacada y estoy levitando, no. La cosa es que soy una víctima de la crisis de la que tanto, o sólo, se habla, ¡¡¡ME HAN DESPEDIDO, JODER!!!

    Cómo podéis imaginar no estoy en mi mejor momento, me refiero al psicológico, porque por lo demás estoy muy bien… coño, iba a decir “para mi edad”, que patético, jajajajaajaa.

    Dentro de lo malo no ha sido por algo que haya hecho mal, ya sabéis, lo típico, “que la cosa está fatal, que no sabemos cómo va a acabar esto, que estábamos muy contentos contigo pero las cosas están así…” ¡¡¡pues si tan contentos estabais haber echado a otro, hijos de puta!!! Lo cierto es que me consta que es verdad, pero como fui el último que entré en la empresa pues era más barato largarme a mi que a otro que lleva más tiempo, c´est la vie… (pero no se la cogí)

    Hombre, feliz y contento no estoy precisamente, pero tampoco hundido, hay cosas peores. Os parecerá una tontería, pero como he perdido mi rutina diaria estoy como desubicado, no tengo controlado el tempo del día. Me faltan mis horarios, bueno, menos el de giñar, como un reloj, oiga, como un reloj.

    El caso es que me lo voy a tomar con calma, no sirve de nada agobiarse, a fin de cuentas gorronearé de todos vosotros cobrando el paro ¿no?, y en ese tiempo ordenaré mi cabeza (y el trastero del garaje, que ya va siendo hora), y veré hacia donde tiro.

    Lo que sí me jode es lo de ir al puto INEM. Tengo que deciros que a pesar de lo que “insisten” en la tele con lo de las colas que se forman, yo no he notado nada extraño respecto a años anteriores, hay el mismo mogollón que siempre. Me jode ir porque ves la cara de la gente, caras de desesperación, de desilusión, de desesperanza y por supuesto las caras de quienes trabajan ahí, caras de aburrimiento, de hastío, que a más de uno te dan ganas de decirle que si tan harto está que se vaya al paro a ver qué tal, coño. Comprendo que estar todo el día haciendo lo mismo te llega a aburrir, pero en mi opinión deberían ser más comprensivos y entender que quienes van allí no lo hacen por pasar el día (aunque a veces casi lo pasas). No todos son desagradables, ni mucho menos, pero como te toque el amargao de turno, te da la mañana. Los hay que ni te miran a la cara, coño, que parece que les vas a contagiar algo. Sobre todo me toca la fibra, o los huevos, que es más mío, cuando se dirigen con esa desgana, esa apatía a extranjeros de lengua no hispana. Joder, que bastante tienen ya con el idioma para que encima no se les explique bien lo que tienen que hacer, digo yo.

    En resumen, que me jode haberme quedado sin curro. Porque si os soy sincero me gustaba lo que hacía, con sus buenos y malos ratos, como en todas partes, claro, pero era algo totalmente diferente a lo que he hecho toda mi vida y además se me daba de puta madre, joder.

    Pero bueno, ahora puedo dedicarme a lo de IBM… “y veme a por esto, y veme a por lo otro…”  Porque no hay nada como estar sin trabajo para que la gente te emplee de recadero, coño. No veas si jode la frasecita típica, “como ahora tienes tiempo…”, vale, sí, tengo tiempo, ¡¡¡pero es mío, hostia!!! Yo no sé si soy gilipollas, pero cuando estoy currando me jodo y saco el tiempo para hacer las cosas, no le encasqueto el marrón a nadie, mecagontó. Y hay de ti como les falles en una gestión, casi te lo echan en cara, joder.

    Claro, que si no te toman por el chico los recaos te sueltan lo de “jodé, ya me gustaría a mí que me echaran…” Que cuando ven que puede ser posible se les cierra el ojo el culo.

    Bueno, va, va, va, ya está bien, que no todo ha sido malo este mes.

    Tuvimos la suerte de ir a ver a Tequila hace un par de fines de semana. ¡¡¡Cómo lo pasamos!!! De verdad que por momentos parecía que tenía otra vez 15 años. Sólo lo parecía, claro, porque después del concierto me crujía todo el cuerpo de tanto saltar, jajaajajaaaa. Quién me iba a decir a mí que al cabo de los años los acabaría viendo en directo. La cosa en frío acojona, porque cuando publicaron su primer LP yo andaba por los 14 ó 15 años, que ya ha llovido, ya. Pero mereció la pena, dos horas que estuvieron haciéndonos sentir a todos como adolescentes. Porque allí había de todo menos adolescentes, ni en una convención de fans de Kojak hay tanto calvo, joder. Resulta que no soy el único que está buscando su pelo.

    También este mes hemos conocido a un/una blogger que teníamos muchas ganas de conocer. Y no nos defraudó. Nos pareció encantador/dora. La pena es que coincidió con el día en que me despidieron y no estaba pa hostias, pero aun así pasamos una tarde genial. Se repetirá el encuentro, seguro.

    Y qué más, qué más… ah, bueno, pasado mañana vamos a ver a Queen+Paul Rodgers que actúan en Madrid. Evidentemente no es comparable a Queen, a quienes tuve la suerte de ver en el 86, pero estoy seguro que nos lo vamos a pasar que te pex. Yo ya los vi hace tres años y me gustó mucho. La clave es ir sin pensar en Mercury, es un buen concierto de rock en el que tocarán muchas canciones que nos gustan, punto.

    Y hablando de conciertos, tengo una espinita clavada. Fui de los ilusos que intentaron sacar entradas para el concierto de AC/DC del año que viene. Joder la que se montó. Como cuatro horas o menos duraron las entradas a la venta. La cosa fue que como toda la avalancha de gente se metió en Internet para comprar las entradas, se colapsaron los servidores y no hubo manera, salvo algunos afortunados. Total, que los pringaos que no pudimos comprarlas por esa vía, pues nos fuimos a “El corte inglés” que era donde las vendían. Resulta que, a pesar de que había gente haciendo cola en las puertas horas antes de que abrieran, tampoco consiguieron apenas nada, porque, LOS EMPLEADOS, que lógicamente estaban allí antes de abrir al público, arramplaron con la mayoría de ellas, dejando a los sufridos fans con la miel en los labios y con una sensación de víctimas de una estafa, que era lo peor. Por lo que he leído y oído (en el propio Centro Comercial), la cosa se puso fea y tuvo que ir hasta la policía para evitar… lo que fuera. De hecho, cuando llegué yo, que ya era tarde, todavía había policía por ahí pululando para prevenir otro conato de linchamiento o algo así. No obstante, no fui testigo de nada, me he enterado por noticias que he leído y por comentarios que escuché mientras estaba allí. De todas formas, pude comprobar nada más llegar a casa, que ya se vendían por la Red un huevo de entradas para verlos a unos precios desorbitados, vamos, de reventa, ya sabéis. A mi, me parece cojonudo que quienes deseen ir al concierto y tengan la oportunidad de comprar entradas gracias a estar trabajando allí, lo hagan. Os puedo asegurar que yo lo haría, a fin de cuentas si pueden sacar algo bueno, me alegro por ellos. Ahora bien, lo que me parece repugnante es que se aprovechen de ello para ESTAFAR. Hay mucha gente realmente ilusionada por verlos y la inmensa mayoría se ha quedado con las ganas por culpa de una panda de acaparadores egoístas y avariciosos que no respetan a nadie. A mi no me jode demasiado porque no son el grupo de mis sueños a pesar de tener toda su discografía (si me pasa con Queen acabo en el cuartelillo, jajaajaaa), pero me da rabia pensar en toda la gente que ha estado haciendo cola desde horas antes de abrir con la ilusión de ver por fin a sus ídolos. Gente que llevaba 8 años esperando este concierto y que no han tenido siquiera la oportunidad de que el azar les fuera propicio por culpa de los CERDOS que las van a revender sacando una tajada importante. La pena es que acabarán vendiéndolas porque con la excusa de que “es una vez en la vida” muchos se rascarán el bolsillo, todo sea por sus ídolos. Sé que no sirve de nada, pero deseo fervientemente que no vendan una puta entrada, que se las acaben metiendo por el culo. Es más, me encantaría que a cada uno que está revendiendo una entrada a precios desorbitados, le cogieran entre cuatro o cinco y se las robaran todas para regalarlas a los que, desesperados, estarán alrededor del recinto para ver si cae la breva y pillan una entrada. Os digo de corazón que espero que toda la pasta que saquen a costa de los pobres incautos se la gasten en medicinas. ¡¡¡SINVERGÜENZAS!!!

    Bueno pues… ya está bien por hoy. Lo dejaré aquí no sea que se os cansen los ojitos, joíos. Supongo que me veréis más a menudo por los espacios, como ahora tengo tiempo… Fin.

     

    Fdo. Luis Gómez.

     

    October 06

    ¡¡¡Qué vivan los novios!!! Final... por fin.

     

    Hola de nuevo, mis queridos sufridores. Qué pensabais, ¿qué os ibais a librar de otro tocho? Pues no, ya que queríais saber mi particular visión de la parafernalia bodorresca, os la voy a servir en plato frío, que ya han pasado unos días. Son tantas cosas que no sé como voy a comprimirlas en una entrada. A ver qué sale…

    Bueno, como ya dije el otro día, toda la burocracia está finiquitada y mal que nos pese, pagada. Ahora viene la verdadera chicha del asunto.

    De las primeras cosas que hicimos fue elegir las invitaciones, porque pensamos que era mejor encargarlas pronto por si acaso pasaba algo y no estaban a tiempo. Pa mi que es más fácil elegir un Mercedes, ¡¡¡hay más modelos que restaurantes chinos en Madrid!!! Tienes de todo, eso sí, pero nosotros decidimos una sencilla, a la par que elegante, modestia aparte… Las hay muy graciosas, como si fueran un periódico con la noticia en portada de la boda, también en plan comic… etc… y por supuesto las hay más recargadas que la casa de un yankee en Navidad, que te hacen dudar si es para una boda de hoy día o las tienen de la época de Sisí.  El caso es que, una vez elegidas, tienes que dar un número aproximado, que siempre será superior al que vas a utilizar en realidad,  porque nunca se sabe. Y entonces llega uno de los episodios más coñazo. ¿A quién invitamos?  

    Aunque comprendo perfectamente que es uno de los días más importantes y especiales de la vida de una persona, me parece acojonante el tema de los vestidos de novia ¡¡¡la pasta que cuestan!!! Como yo no soy mujer ni creo que lo vaya a ser algún día, no alcanzo a asimilar tanta variedad de telas, escotes, vuelos, velos, tocados y la madre que los parió. Sólo con el tema de los escotes te ponen en un dilema del que no debe ser fácil salir. Amo a ve, para un tío, un escote no es más que la ausencia de tela en un vestido, que casualmente coincide con la zona donde las mujeres tenéis las tetas, a priori sencillo. Ahora bien, resulta que dicho “balcón” tiene una serie de variantes arquitectónicas. Me explico. Está el escote “barco”, que puedes pensar “hostia, cómo sea como el Titanic vanseñá hasta el ombligo”. Pues no, lo que se dice enseñar, enseña poco, casi parece el cuello de una camiseta pero desbocada. Luego tenemos el más amoroso de todos, el escote “corazón”. Que se puede uno llegar a imaginar un vestido con sólo la teta izquierda a la vista, pero no, se trata de un escote que asemeja la forma de un corazón, al menos la de arriba, que es la que te indica perfectamente la zona que no se ha de ver en público. Un modelo más simple es el “cuadrado”, que no tiene nada de especial, su nombre lo dice, cuadrado, como una posadera de la época de Don Quijote, pero sin corsé. Más atrevido y estético es el escote en “V”, que no es el que usan las lagartas del espacio exterior, no. Como su nombre indica tiene la forma de la letra V, y puede variar lo que baje el pico de la letra o la anchura de ésta. Los hay incluso que comienzan con un cuello subido a lo John Travolta en Grease. Aunque el mejor de todos es el denominado “palabra de honor”. Supongo que dependiendo de la zona en la que vivas se llamará de una forma. En un barrio pijo se llamará “te lo juro por Snoopy” y en los bajos fondos “¡¡¡por estas!!!” ¿no?. Pero bueno, el caso es que es el más coñazo de todos porque forma una línea recta de sobaco a sobaco, lo que provoca que quien lo usa, salvo que lleve tirantes, se pasa la velada tirándose del escote parriba para evitar enseñar lo que muchos desearían ver.

    ¿Y la falda qué? que si plisada, que si drapeada, de volantes, de vuelo… y luego para que te la pisoteen los torpes de turno, que lo único bueno que tiene es que al plantar el pie derrape y se pegue una costalá del quince, al menos te descojonas.

    Lo cierto es que no sé demasiado del tema porque yo no me vestí de novia, más que nada por no depilarme el escote.

    Una cosa que me llama la atención es el tema de los zapatos. Jodé, ¿para qué se toman tantas molestias? hasta se forran y todo de la tela del vestido, ¡¡¡si no los ve nadie!!! Porque lo de la tela del traje es otra. Aunque hay muchas clases de tela, nada supera a la seda salvaje… se-da sal-va-je… vamos, no me jodas, eso es como lo del blanco roto, una tomadura de pelo. ¿Y por qué es salvaje? Como no sea por el precio... Aunque que yo sepa ninguna horda de vestidos de seda salvaje ha arrasado ninguna aldea en la selva. Pobres novias, lo tienen que pasar fatal hasta dar con el tunning definitivo. Y para colmo se tienen que preocupar de llevar algo azul, algo prestado, algo usado (el novio)…

    Hay una cosa en la que coinciden todas las novias que también me llama la atención. Cuando entran por primera vez a la tienda, no tienen ni la más remota idea del tipo de vestido que les quedará bien, porque nadie usa esa vestimenta en su vida normal y piensan que les va a ser dificilísimo encontrar el ideal. Entonces, la dependieta, curtida en mil batallas, dice aquello de “cuando te pruebes tu vestido, te darás cuenta de que es ese”. ¡¡¡Y las jodías tienen razón!!!

    Eso por no hablar de las pruebas de maquillaje y peluquería, que las hay que después de tanto sufrir para dar con el look adecuado, se tienen que casar con el D.N.I en la boca para que el novio las reconozca de lo cambiadas que están.

    Nosotros lo tenemos más fácil, a no ser que te de por ponerte un traje de esos para novios que parecen de opereta. Lo más común es un traje, que además de quedar bien (al que le quede bien el traje, porque se ve cada uno…) lo puedes seguir usando después de la boda. Otra forma de casarse es con smoking, que fue lo que hice yo. Lo bueno que tiene es que vas de etiqueta, y oye, que no sólo la novia se va a dar el gusto de disfrazarse. Pero como todo lo bueno, tiene un lado negativo, pues corres el peligro de que durante el banquete los invitados, confundiéndote con el camarero, te pidan a ti el segundo plato.

    Ya en plan más “alta alcurnia” tenemos el chaqué, que vas como el mayordomo pero sin algodón en la mano, y el frac, que la gente se pasa toda la noche buscando a Ginger Rogers…

    Otro asunto fundamental en cualquier boda que se precie, es el lugar donde se celebrarán las nupcias. Aunque no siempre se puede acertar con todo el mundo, los novios, sin duda,  tratan hacer todo lo mejor posible. Es muy común el uso de hoteles para dicha celebración. Suelen estar bien en general porque disponen de salones espaciosos y se suele estar cómodo durante el ágape. Además, lo bueno que tienen es que hasta que llega la comida te puedes distraer con los pasatiempos que cada comensal tiene a su disposición. Porque no me digáis que no es distraído intentar traducir al castellano lo que pone en la carta, que a veces parece que está prohibido que se sepa lo que se va a comer hasta que no te ponen el plato delante, joder, “anda coño, pero si es una raja merluza con salsa…”

    Bueno, también hay parejas que, para que los invitados estén ocupados hasta que los novios llegan al lugar de la celebración, disponen un cocktail. ¿Y qué es un cocktail? Pues en origen debía ser como una especie de auto-presentación entre los invitados con el fin de tener una primera toma de contacto a través de triviales conversaciones, con el fin de hacer más llevadero compartir mesa con gente que no conoces, digo yo. Pero hoy día ha evolucionado en una competición de gente, con una copa en la mano, en la que el premio es pillar a la camarera que lleva la bandeja de canapés resecos. Que os aseguro que es jodido pillarla ¿eh?, pero, curiosamente, cuando pasa por tu lado y queda SÓLO UNO en la bandeja, la cabrona se para y se te queda mirando con una retadora sonrisilla… “anda, listo, coge tú el último si tienes lo que hay que tener…” Entonces, un rápido cruce de miradas ocurre entre las personas que están en ese grupo, en plan “El bueno, el feo y el malo” en la escena final, y siempre hay alguien que lanza la zarpa diciendo como en broma “pues el de la vergüenza ¡¡¡pa mí!!! Que luego se pasa toda la tarde dudando si era paté de foie o de culo de oca, porque el reseco canapé le supo a mierda pura.

    También es digno de mención el momento de los “entrantes”. De verdad parece que hay gente que ha estado toda la semana a pan y agua esperando ese momento ¡¡¡qué voracidad!!! Pero la cosa no llega a su punto álgido hasta que aparecen en escena los putos langostinos. Jodé,  que yo creo que desprenden alguna especie de feromona y los convierten en el oscuro objeto del deseo de la mayoría ¡¡¡qué manera de chupar!!!  Hay quien parece que ha entrado en éxtasis, pero la realidad es que se ha mareado de tanto succionar…  

    Lo nuestro fue más a lo “made in Spain”, lo que ponía en la carta era exactamente lo que se iba a papear después. Como lo celebramos en un asador, pues podéis imaginar que de langostinos feromónicos nada. No voy a detallar ahora lo que cenamos, pero os puedo asegurar que el menú no era apto para vegetarianos…

    Que ya que hablo de nuestra cena, nos lleva a otra opción para la celebración. Un restaurante, que suelen ser de fiar y normalmente es menos caro que un hotel.

    Pero nada es comparable a los establecimientos especializados en BODAS, BAUTIZOS Y BANQUETES.

    Que quede claro que normalmente respeto los gustos y opiniones de todo el mundo, pero coño, lo que mis inocentes ojos han visto en esos lugares no lo publica ni Stephen King en sus libros para no herir la sensibilidad del lector.

    Como es natural, no conozco todos y cada uno de dichos locales, pero la mayoría de los que conozco tienen algo en común, las putas columnas de la entrada. ¿Pero por qué les da a los decoradores por poner esas columnas estilo pseudo grecorromano? ¿Es una especie de alegoría a los brutales banquetes romanos? “así, cuando la gente pase entre las columnas sabrá que van a degustar abundantes y exquisitos manjares”, debe pensar el iluminao del arquitecto… ¡¡¡si hasta suelen tener su frontón con friso y todo!!!

    Pero si la entrada ya acojona, lo de dentro es la hostia, no sé cómo serían las minas del Rey Salomón, pero seguro que no había tanto destello dorado, joder. El iluminao de antes, debe pensar que los humanos nos lanzamos a lo que brilla como las urracas, porque si no, no me lo explico. Y si la entrada se supone que imita a la época clásica ¿por qué la decoración interior te transporta al Barroco? jodé, que todo el que entra se cree que sufre de astigmatismo porque no ve una puta línea recta. En fin, dicen que el libro de los gustos está en blanco, pero me da a mi que es de estos pollos está en dorado…

    Bueno, el caso es que he tenido la oportunidad de ir a alguna que otra boda a algún salón de estos, y ha habido varias cosas que me han llamado la atención. Cuando llegan los novios, que se sabe cuando de repente te pega un susto la música, el maître suele ofrecer a los novios dos copas para así poder brindar con todos los invitados a modo de bienvenida, como en prácticamente todas las bodas, da igual donde se celebren. Hasta ahí todo normal e incluso bonito. Pero en estos salones las copas con las que los novios brindan no son de cristal, no, ¡¡¡son doradas o plateadas!!! aunque a fin de cuentas, lo que cuenta es el brindis, vale.

    Ya inmersos en el banquete, suceden cosas que se podrían clasificar como paranormales (se puede separar la palabra en dos, a gusto del lector). Recuerdo una ocasión en la que, sin avisar, al rato de haber servido el primer plato, se apagaron las luces… lógicamente, pensamos que era un apagón o algo así ¿no?, pues no. De repente, y a toda hostia, empezó a sonar la “Danza del sable” de Aram Khachaturiam con el salón aun a oscuras, las puertas de la sala se abrieron y aparecieron un montón de camareros ANTORCHA EN MANO corriendo entre las mesas en dirección a la mesa nupcial. Rocío y yo nos quedamos estupefactos viendo la escena, pero la gran mayoría aplaudía entusiasmada con el espectáculo. Yo creo que nosotros fuimos los únicos que pensamos que la novia era una bruja y la iban a quemar allí mismo. Bueno, que me disperso. El caso es que los tíos se ponen todos detrás de dicha mesa y ¡¡¡CHAAAAAAAAN!!! Entra el segundo plato, que era carne… todo ese bochornoso espectáculo era para dar entrada al segundo plato. Como para pedir pez espada, te vienen los mosqueteros y te ensartan con su florete.

    También es digno de ver cuando, al final de la cena, justo cuando llega el esperado momento de la tarta nupcial, se vuelven a apagar las luces (efecto muy ocurrente, parece ser) y baja del techo, iluminada con focos, dicha tarta, ACOJONANTE.

    Que, hablando de la tarta, me ha venido a la mente el coñazo de las fotos. Los que os habéis casado sabéis de lo que estoy hablando. Ah, por cierto, que se me olvidaba, en nuestra boda, en el momento de entrar al salón, Brian May fue el elegido para dejar sordos a los invitados…

    Estábamos en las fotos. Como la protagonista indiscutible de una boda es la novia, y quien diga lo contrario miente, también es ella la que tiene que aguantar una doble ración de sesión fotográfica, porque para ella comienza en casa, antes de ir a la iglesia.

    La casa de la novia debe ser como una comedia de Blake Edwards. Uno paquí, otro pallá, que si el pelo, que si el maquillaje, que si ponme bien el tocado que se me va a caer el velo, y todos agobiando a la novia para ver como se viste, que con lo rodeada que está tendría más espacio para cambiarse en el coche … ¡¡¡cuidado no pises el vestido!!! bufff… menos mal que fui el novio. Pero aunque no estuve allí para verlo en directo, gracias a las fotos pude darme cuenta del sufrimiento de la sesión ¿de dónde se sacarán los fotógrafos esas poses tan “naturales”? jodé, que es que hay algunas que ni la niña de El exorcista puede girar tanto la cabeza. Y luego los cambios de los personajes en cada foto, la novia sola, la novia sola delante del balcón, junto a la cortina, con la madre, con el padre, con la hermana, con los padres, con la otra hermana, con las dos hermanas… “oye, y el tío ese del traje gris ¿quién coño es?”, “el portero, que subió a dejar no se qué y…” Pero aun queda mucha tralla… Según se va acercando la hora toda la “audiencia” va tomando disimuladamente posiciones para que, cuando llegue el coche de la novia, estén de frente a ella para verla bajar del mismo. De lo que nunca se acuerdan es de que será el fotógrafo quien tenga la exclusiva de tan esperado momento, eso, si no es tan huevón como nuestro impuesto paparazzi, ¡¡¡que el muy gilipollas no sacó la tan deseada foto!!! Menos mal que había por ahí un fotógrafo no oficial que nos regaló una preciosa instantánea… aun hoy día, Rocío y yo nos preguntamos donde estaba ese hombre, porque no le vimos en toda la tarde y resulta que el tío sacó un huevo de fotos. Todo ese jaleo se monta por la novia, porque cuando llega el novio, dos besos por aquí, un abrazo por allá y poco más. Hasta te dicen sin ruborizarse que te dejan que está a punto de llegar la novia, no te jode. Durante la ceremonia no paras de recibir destellos de los flashes del fotógrafo y si os soy sincero, acabas hasta los huevos de los focos que te están enchufando constantemente, que entre los nervios, que en mayor o menor medida estás nervioso, y el calor de los lamparones esos, te dan ganas de pasarte por la sacristía a pegarte un duchazo mientras la gente firma en el libro.

    Termina la ceremonia, sales por fin con tu novia, digo… con tu mujer cogida del brazo saludando a los invitados, recibiendo sus enhorabuenas, con esa carita de tontos que llevamos todos, y entonces, te acercas a la salida, te paras y trazas un plan con tu novia, y dale, otra vez, con tu mujer “yo creo que si nos tapamos los dos con el velo nos libramos de estar sacándonos granos de arroz toda la tarde…” pero al final te das cuenta de que sería ridículo y sales dignamente para no estropear la foto. No haces más que pisar la calle y una lluvia blanca cae sobre los recién casados al tiempo que gritan repetidamente ¡¡¡vivan los novios!!! Total, que cuando termina la lluvia el novio es como la foto de un dálmata en negativo, y las novias, como suelen ir de blanco pues no se manchan tanto, pero el escote “palabra de honor” se ha transformado en “ya tenemos pa la paella”.

    Ya en la calle, llega el que para mi es el rato más agobiante de todo el día, los interminables abrazos, besos y achuchones a los que te somete todo el mundo. Bueno, sobre todo a la novia, que al igual que a la llegada, al novio le saludan casi de refilón, no sea que se les escape la protagonista del día si babearle la cara… Aunque la verdad es que sales como en una nube y al cabo de un rato ni te acuerdas de quien te ha babeado o no. De lo que no te olvidas es de los graciosos que no hacen más que verte salir de la iglesia y te sueltan el típico, “te casaste, la cagaste” o lindezas similares, a lo que tu respondes con una sonrisa asintiendo con la cabeza en lugar de decirle que no todos vamos a ser como él. Ni de los que, durante la boda, han estado en el bar de al lado tomándose unas cañas para evitar “el coñazo” de la iglesia… pero como estás tan eufórico, pasas de todo.

    Y si la salida de la iglesia es agobiante, lo que es como alcanzar tu Nirvana es el momento de entrar en el coche para dirigirse al banquete ¡¡¡qué paz!!! Me recuerda a cuando sales de un concierto, que estás cardiaco perdío y notas como un vacío a tu alrededor.

    Me pregunto cómo hacen los invitados para estar en el restaurante antes que los novios si estos se han despedido de ellos en la iglesia, porque los puñeteros están todos allí para volver a estrujarte y besuquearte. Y otra vez a saludar a todo el mundo, y foto pallí y foto pallá, hasta que por fin se hace la entrada oficial para que todo el mundo pueda hincarle el diente a tan suculentos manjares.

    Como dije muuuchas líneas antes (jejeje) he visto cosas que deberían estar prohibidas en horario infantil. Cada cual se divierte a su manera y de acuerdo a sus costumbres pero… es que hay costumbres que hacen dudar a uno sobre la teoría de la evolución. Como yo soy como soy, lo reconozco, dejé muy clarito a todo el mundo, aunque ya lo sabían, que al primer gracioso que hiciera el ademán de cortarme la corbata (en mi caso pajarita), hacía servir sus huevos junto con el postre. Y por supuesto nada de acercarse a la novia con similares intenciones. No sé si llegáis a imaginaros lo que me jode el temita de pasar la bandeja con los pedazos de la corbata para dejar pasta a cambio de uno de ellos, eso sin hablar de cuando lo que hay en la bandeja son los gayumbos del incauto, que alguno he visto. Y digo yo, ¿quien coja el trocito con palomino se libra de pagar? Bastante pasta te dejas con los regalitos como para encima soltar más para hacer la gracia…

    También observé anonadado, como en una ocasión despelotaban al novio y le ponían una especie de pañales con un mantel que pillaron por ahí (que espero luego fuera a la basura). Le subieron en hombros, después de frotarle los cojones con un ramillete de perejil (por no sé qué puta tradición de fertilidad) y le pasearon por todo el salón en loor de multitudes. Según lo estoy escribiendo me estoy volviendo a sonrojar ¡¡¡tierra, trágame!!! Y yo ahí, to tieso para que no se me arrugara el traje rodeado ¡¡¡de acémilas!!!  Qué horror, qué horror…

    Bueeeeno, bueno, bueno… a ver que más cosas me jodennn… jajaajajaaa. Ah, sí, que se me olvidaba, lo de los regalitos y los puros que se reparten por las mesas. Pues mira, nosotros de eso nada, unos cigarrillos, que es lo que fuma todo el mundo y punto. Y además estaban ya en las mesas antes de que llegaran los invitados. Seamos honestos. ¿A alguien le ha gustado algún regalo de esos? Jodé, pero si parece que eligen los más cutres adrede. Y ya no es que sean cutres, es que encima son más cursis que un repollo con lazos, coño. Es como cuando alguien que regresa de vacaciones y te trae un souvenir de esos tipo “Recuerdo de Benidorm”, que en cuanto llegas a casa no sabes en qué cajón guardarlo, eso si no va a la basura… Además, me parece una discriminación sexista, subliminalmente se está diciendo que las mujeres son unas cursis, dado que son ellas, las elegidas, las que van de mesa en mesa repartiendo. Y quienes lo reciben poniendo cara de sorpresa y diciendo muy contentas “ayyy… graaaciaaassssss… qué graciooosoooo…”. Pues como el pringao de los puros, que cada vez que da uno le sueltan un chascarrillo estandar de esos de bodas. Por cierto, que menudo coñazo lo del paseito por las mesas para ver "qué tal todo" ¿pero qué van a decir los invitado, que han comido como el culo? Aparte de más y más fotos, que acabas odiando más los flashes que Ramoncín, jodé.

    Cambiando de tema, ¿sabéis que en mi propia boda no bailé? Sí, sí, ya sé que soy más raro que Rossi de Palma, pero es la verdad. Como to me jode, pues tampoco se libra el tema del baile. Cuando termina toda la parafernalia bodorril, es costumbre que haya bailoteo en el propio salón, si así se lo permite, o en otro lugar al que se dirigirá todo el mundo que quiera más tarde. Pues bien, nunca me ha gustado ir. No me gusta bailar y para colmo, después de todo un día de boda, lo que me apetece es irme a casita a tirarme en el sofá. En nuestro caso hubo juerguecilla en el restaurante, porque quiso Rocío, claro, que si es por mí… de hecho hicimos un trato. “Vale, como tú quieres baile, habrá baile, pero a condición de que yo no lo haga”, y así fue. Ni el vals bailé. Qué siiiiií… que yaaaaaa… aiinsss… siemmmpre lo mismo… “¿Qué no vas a bailar? ¡¡¡eres un muermo!!!” toda mi puta vida escuchando lo mismo, que se le va a hacer. Afortunadamente, y modestia aparte, tengo la suerte de saber hacer reír a todo el mundo que me rodea, si algo tengo en esta vida es un enorme sentido del humor. Es muy difícil estar conmigo una tarde y no reírse. Pero como no bailo, soy un muermo ¡¡¡tócate los huevos!!! “Oye, Carlos, que voy a quedar esta tarde con Julián” –no jodas, pero si el tío no abre la boca ni para beber- “ya, pero le encanta bailar”. Pues eso…

    Bueno, podría seguir contando cosas sobre las bodas, pero me parece que ya está bien, que al final os vais a cansar de mí.

    Como habéis sido tan maravillosos que habéis aguantado hasta el final, os voy a obsequiar con una anécdota que me pasó justo antes de irnos de luna de miel.

    Alguna vez habéis leído en algún comentario mío, que me da miedo volar, volar en avión, claro. Pues bien. La mañana del viaje ya me levanté nerviosillo por aquello de coger un avión, y además era prontísimo y no tenía el cuerpo pa hostias. Como teníamos en casa bastante dinero en efectivo que nos regalaron nuestros generosos invitados, pues tenía que ir al banco para ingresarlo antes de salir. El caso es que allí que fui y, coñññño… estaba todo el mundo allí, parecía que regalaban algo, joder. El tiempo pasaba y la cola que no se movía, ya empecé a ponerme nervioso entre la hora y lo del avión. Como a mí los nervios se me agarran a las tripas, pues empezaron a darme unos retortijones de padre y muy señor mío. Me puse más nervioso por que además de la gente que había y pensar en volar, ahora me estaba cagando vivo. Comencé a sudar como un cerdo al tiempo que sentía escalofríos. Por fin me llegó el turno, pero yo ya no podía ni andar. A duras penas pude decirle al pollo de la caja que quería ingresar el dinero, pero lo conseguí. Salí lo más rápido posible de allí, que no era muy rápido que digamos, y me dirigí hacia nuestra casa pasito a pasito, con las cachas prietas calle abajo. Yo miraba la hora y mis tripas se retorcían aun más. Sabía que el taxi que nos llevaría al aeropuerto ya estaría esperando y yo sin poder acelerar. Doblé la esquina, ya estaba en mi calle, de hecho veía el taxi en doble fila delante del portal y entonces… un inoportuno golpe de tos dejó mi dignidad a la altura del betún “ATT-JÓ!!!... PRRRTZZZZ… ¡¡¡me cagué!!! Como ya había pasado lo peor, aligeré el paso todo lo que pude. Cuando subí a casa, Rocío me estaba esperando con cara de “pero ande coñostabas” y yo, cabizbajo y casi susurrando le dije: “que mecagao”… -¿qué?- me preguntó al no  escucharme apenas, ¡¡¡QUE ME HE CAGAO!!! Bueno… se partía de risa, la joía. Así que si tiempo para nada, me quité los gayumbos, me apañé en el bidé y, ala, pal aeropuerto. Ni que decir tiene que el asunto trajo cola, jaajajaajaaa.

    Ahora sí, esto sacabao. Como premio final a vuestra infinita paciencia, vais a ser testigos de la elegancia con la que me casé. Abajo tenéis una foto mía to guapo. Como no tengo escáner he tenido que fotografiarla para poder cargarla en el ordenador, así que no es perfecta. Ale, ya podéis desguazarme con vuestros comentarios. Gracias por llegar hasta aquí. Fin.

    Fdo. Luis Gómez