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    November 26

    No hay dos sin tres...

     

    Hola majetes, cumpliendo todas las previsiones, he vuelto pa tocaros los coj… Que nooooo, que he vuelto feliz y contento cuan velero a barlovento… pero coño, me salen pareados, ¿me habrá dado demasiado sol?

    Pues eso, que ya estoy aquí para bien o para mal, así que, sin más preámbulos, voy a darle al teclado a ver que me sale.

     

    Chapter one

     

    Han sido pocos días pero la verdad es que hemos vuelto bien oreados, otra cosa no, pero viento y sol nos ha dado hasta decir basta. Bueno, eso ha sido al segundo día, porque la cosa empezó mal cuando nada más llegar se nos puso a llover, y además con viento, que es lo que mola para los que llevamos gafas. A los diez minutos de luchar con el paraguas lo ves todo como el Canal plus antes de hacerte abonado, codificado. El día siguiente se levantó igual, gris y lluvioso, lo que profetizaba un largo e insoportable día de quejas y gruñidos por mi parte, porque ya sabéis que todo me jode ¡¡¡pero la lluvia más!!! Menos mal que mi moza está curtida en mil batallas conmigo e improvisando cuan McGiver, me llevó rápidamente a un centro comercial para distraerme y dejar de dar la tabarra. Cosa que me vino cojonuda porque saqué dos camisas y unas botas de puta madre, todo hay que decirlo. Y como es cierto que no hay mal que dure cien años, pues los siguientes días lució un sol espléndido, por lo que salíamos por la mañana y no volvíamos hasta la hora de cenar. Que tampoco hicimos nada especial, no creáis, la mayor parte del tiempo lo dedicábamos a pasear por ahí, tomar algo en alguna terracita al sol, ver alguna tienda… vamos, como todos los jubilados que había sueltos por ahí pero con menos pellejos colgando. También fuimos un día a Alicante a ver a un amigo que vive allí y que vemos de Pascuas a Ramos. Que por cierto, fue el día de mayor calor, se podía ir en manga corta perfectamente.

    La escapada ha estado bien, que queréis que os diga. El único “pero” lo podemos poner en el apartamento porque no era precisamente el no va más del confort, no os digo más que adelantamos la vuelta porque estábamos hechos polvo, y no precisamente de “eso”, ¡¡¡coxinos!!!

    Total, que el lunes ya estábamos como locos por volver a nuestro confortable y equipadocontodo pisito, con calefacción, mullidos sofás, equipo de música, Digital +, gata… ya sabéis,  hogar dulce hogar. La putada fue que el viaje de vuelta se nos hizo bastante largo porque había varias obras en la carretera y nos cayeron algunas chupas de agua bastante copiosas. Pero en cuanto llegamos y metimos el coche en el garaje se nos olvidó, y de repente comprendí perfectamente al pesao del E.T. con lo de “mi casa…”

     

    Chapter two

     

    Hay un tema que me tiene algo… cómo diría yo… qué coño ¡¡¡me tiene hasta los huevos!!! Creo que los que me venís a ver periódicamente os hacéis una idea bastante clara de cómo soy y de la relativa importancia que le doy a esto de lo espacios ¿no? Para mí no es más que una forma de distracción, nada más. No pretendo “desnudarme” sentimentalmente ni nada parecido. Con esto no quiero decir que haya muchos de vosotros a los que he cogido verdadero afecto, bueno, prácticamente a todos, quitando a la Elisa esa que no hace más que tocarme los webs pues… que noooo, que lo que me toca son las nariiices… jajaajjaaa (ella sabe que es todo lo contrario). Bueno, a lo que iba, que me disperso.

    He de decir, que no le doy demasiada importancia al hecho de aceptar o invitar o lo que sea a ciber-compis como “amigos” de mi blog, de hecho, me ha pasado más de una vez que creía que tenía alguno que luego no tenía y me he dado cuenta meses después. Muchos de vosotros le dais cierta importancia, y lo entiendo. Pero para mí no es más que algo útil, porque así veo las actualizaciones que hacéis en vuestros espacios y no tengo que ir dando vueltas por la red para ver si hay algo nuevo. CON ESTO NO QUIERO DECIR QUE OS VISITE OBLIGADO O ALGO PARECIDO, haya o no entradas nuevas os voy a ver igual, con sumo placer. De hecho no me hace falta teneros en una lista para apreciaros de verdad, es una parte más del juego.

    ¿Y a qué viene todo este rollo que os estoy soltando? Muy fácil, me explico. De vez en cuando, de hecho bastante frecuentemente, me suelen llegar invitaciones de gente que no he visto en mi puñetera vida en mi espacio. Otra cosa es que alguien me envíe un mensaje para decirme que ha estado pululando por mi espacio y le gustaría volver porque le caigo bien o lo que sea y bla, bla, bla y que le gustaría enviarme una invitación. En ese caso acepto encantado y agradecido, sin olvidar nunca que todo es “virtualmente relativo”, no sé si me estoy explicando bien. A la vista está que no soy un “coco” ni nada parecido, ahora bien, lo que sí soy es frío, lo que no quita que me encante que me visitéis y que me metáis caña, me lo paso bien de verdad y afortunadamente, creo que vosotros también, si no, no vendríais tantas veces a cachondearos por aquí ¿o no?. Lo que me jode son los que me invitan sin haberlos visto nunca por mi espacio, ni haberme dejado tan siquiera un triste comentario. Jodé, al menos que den señales de vida.

    Pues bien, con estos futuribles amigos estoy haciendo algo diferente. A algunos los borro directamente, para qué os voy a engañar, ya sabéis de qué pie cojeo, pero a muchos de ellos me estoy dedicando a ponerles una especie de “prueba” para ver si son “dignos” de entrar en nuestro círculo de chalaos, una especie de test de aptitud y actitud. Como es lógico todo con sentido del humor y con ganas de cachondeo. Les suelo decir que dependiendo de lo que respondan aceptaré su invitación, jajajaaa (qué cabrón soy) pero lo cierto es que lo único que busco es que me respondan, lo que sea, lo que ya me indica que están dispuestos a soportarme y entrar en nuestro Gran Hermano particular.

    Pues eso es lo que hago, ¿qué está bien o mal?, francamente, me importa un huevo, esta es la república independiente de mi espacio y lo gobierno con mi dictatorial democracia, jajaajajaaa. Así que, para todos los nuevos que leáis esta entrada… ¡¡¡bienvenidos!!!... que sí, que sí… que es de verdad… oye… venid, no os vayáis… ¡¡¡veniiiiiid!!!... joé, cómo corre ese…

     

     

    Chapter three

     

    Pero qué chapter three ni qué hostias, que es muy tarde y no tengo más ganas de darle a la tecla, o qué os habéis pensado, ¿qué me sobra el tiempo?... Fin.

     

     Fdo. Luis Gómez.

     

     
    November 18

    Me las piro

     
    Hola ciber-compis. Pues eso, que me las piro, vampiro. Aquí mi señora y un servidor se van a pasar unos días por ahí. Vamos a hacer vida contemplativa, a pasear frente al mar, que nos encanta. Así que, sed buenos, no me nominéis ni me critiquéis en el "confe" mientras no estoy, que sus veo venil, joíos.
    Ya sabéis lo que dijo Terminator, ¿no?... pues eso.
    Besos y abrazos a tos.
    Fdo. Luis Gómez. 
    November 11

    Más de to un poco...

     

    Hola, gente. En vista de que la entrada anterior tuvo cierto éxito dado el gran número de comentarios recibido (aunque la mayoría no tienen nada que ver con la entrada), he decidido hacer otro pequeño mix.

     

    UAN

     

    Aparte de “estás como una chota”, que es una de las frases más escuchadas por mis oídos, hay otra que ocupa un lugar de relevancia en mi vida. Dicha frase no se refiere a mi, sino a mi mujer, y algunos de vosotros me la habéis dicho alguna que otra vez, si no con los mismos términos, sí con el mismo significado, la frase es la siguiente: “tu mujer es una santa”

    ¿Pero qué pasa, coño? ¿es que aquí soy el único que dice gilipolleces? Pero vamos, no os sintáis culpables o algo así, fuera de este ciber-mundo me pasa lo mismo.

    Aunque no lo creáis, que sé que no, soy un tío serio. Lo que pasa es que soy muy bromista y me gusta mucho reírme, lo cual no es incompatible. Mi gesto es tremendamente duro, casi de mala hostia, pero no es que me pase nada, joder ¡¡¡es que soy así!!! Cuando estamos con amigos en cualquier sitio, como no suelte idioteces a un promedio de más o menos una cada minuto, rápidamente me preguntan si me pasa algo. ¿Pero por qué coño me va a pasar nada? Jodé, si me dedicara a anunciar dentífricos o fuera la Pantoja, pues estaría todo el día enseñando dientes, pero no es el caso. ¿Y de dónde os sacáis que mi moza me aguanta? También puede ser que disfrute de mi maravilloso sentido del humor ¿no?, ya que la pobre no disfruta lo que quisiera de otras cosas… Y además, ¿no aprovecháis la menor para meteros conmigo? Pero si estáis deseando que suelte alguna para liarla, coño.

    Endevé… con lo cabal, sosegado y meditabundo que soy yo… pero como soy un santo varón, no os lo tendré en cuenta y no me dedicaré a reventaros las entradas que publiquéis en vuestros espacios… Ahora bien, mi otro yo, no sé como se lo tomará…

     

    CHU

     

    "Esdba darde he ezdado ed el dendisda… ains… ¡¡¡gue desagdadabre ez!!! Aun dengo da degua y dos dabios dorbidos… ainsss…"

    ¿Cómo puede, aparte de por la pasta que deben ganar, meterse alguien a dentista? Coño, es que es muy desagradable, ya no sólo para el paciente, sino para ellos mismos. Todo el día viendo dientes, pero no en plan anuncio, no, más bien en plan “amo a vé cuantos años tiene este caballo”. Siempre que voy, que no es que lo frecuente mucho, la verdad, pienso lo mismo, “anda, que tiene que ser la hostia hurgarle en la boca a alguien que le cante el pozo”. El pobre dentista con la picota pegada a la boca, exhalando ese pútrido aliento sin parar… acaban anestesiados los dos, a más de uno le habrán empastado un ojo.

    Eso sí, yo aviso al verle. “Mire, yo es que de pensar en venir, me cago (y el tío ni se imagina que es verdad, ya sabéis…)” y como los pobres están acostumbrados a que la gente los tome  por verdugos o algo peor, rápidamente te dicen que “si nota cualquier dolor, levante la mano y paro”, que paralelamente yo estoy pensando que “como note algún dolor, tu no podrás volver a levantar nada…”

    Y lo cierto es que no te hacen daño, salvo raras excepciones, pero como tienen montá esa parafernalia, pues parece que te van a hacer la autopsia allí mismo, jodé.

    El caso es que, como soy un dejao, voy a tener que estar yendo unos días para que termine de hacerme la chapa y pintura en toda la boca. Que la verdad es que si fuera todos los años a revisión, pues no pasaría esto, pero claro, entre que si no te duele nada no te acuerdas de que tienes dientes, que nunca tenemos tiempo pa na y que los cabrones cuestan un huevo pues… tal día hizo un lustro. A ver si soy capaz de ir más a menudo cuando termine con estas sesiones para no liarme alguna.

     

    ZRI

     

    Que va a ser verdad que estoy mayor. Este fin de semana me ha liado la hermana de Rocío, useasé, la cuuuñaaaaaa, para que ayudara a su marido, useasé, el cuuuñaaaaooooo, a montar un mueble y una cuna para el futuro vástago que está a puntito de llegar. La cuna era, como en la mayoría de los casos, la que en su día se cagó, meó y vomitó un sobrino de ellos. Como cualquier cuna común que se precie, apenas entrañó dificultad y en prácticamente 30 minutillos la dejamos apañá.

    Lo jodido fue la puñetera coqueta, cómoda, o como coño se llame, que compraron en el puñetero Ikea.

    Acabé de los “tornillensen” hasta los “websen”, coño. Lo cierto es que, aunque no son precisamente el no va más del diseño y la belleza, hay que reconocer que los jodíos suecos estos hacen cosas muy prácticas y muy sencillas. Hay que ser muy lelo para no ser capaz de montar algo comprado en el Ikea, pero hay que estar dispuesto a apretar más tuercas que la amante de Robocop, jodé. El caso es que ahí estuvimos liaos el cuñao y yo. Bueno, estuve más liao yo que el cuñao, porque es ponerle delante cualquier cosa desarmada y le sale la vena spanish worker en cuanto te descuidas (mirar mientras otro trabaja). El caso es que el tío es voluntarioso, y muy metódico, eso sí. Observa con atención la caja, le da una vuelta… otra… se cerciora de que es exactamente “por aquí” por donde hay que abrirla y… me la pasa a mí. Total, que voy sacando los tablones uno tras otro, las bolsas con los tornillensen, los no sé qué… mientras él se concentra y calienta músculos.

    Antes de irnos a su casa, se me ocurrió coger algunos juegos que tengo de llaves y destornilladores para así poder montar los dos a la vez el dichoso mueble, dado que los de Ikea meten SOLO una puta llave. Fue un error, porque en vista de la profesionalidad, según el cuñao, de mis herramientas, decidió no privarme del placer de usarlas. Y así fue, en el cómputo general de placeres, yo me llevé como un 70% más o menos, vamos, que al McGiver ese le hacía falta menos para tener un orgasmo.

    También pusimos en la pared de la que va a ser la habitación del niño, una cenefa de esas con animalitos. Debe ser que si no se lo indican, los niños pueden confundir su habitación con la cocina o algo así. Pero bueno, el caso es que también nos llevó un rato la cenefita los cojones, porque claro, la cosa está en que ya que la pones, la pones bien. Decidimos a la distancia a la que debía ir del suelo y allí estaba Luis, metro en mano, marcando con puntitos las paredes del cuarto para evitar imitar las formas de una montaña rusa. Mi metódico y previsor cuñao me observaba mientras recorría en cuclillas la habitación, lápiz en mano. Eso sí, no me interrumpió ni una vez, no sea que me desconcentrara y marcara los puntos a diferente altura… El caso es que una vez marcadas las paredes y haber llamado a la grúa para levantarme, va el cachondo y me dice, “¿cuánto medirá la habitación?”, a lo que yo le contesté con mi dulzura habitual, “¿y yo qué coño sé, no la has medido?” Que yo también soy Einstein, jodé, si me lo pregunta no creo que sea para una encuesta. Entonces me doy cuenta de por qué me la hizo, el previsor de mi cuñao había comprado la cenefa sin saber antes cuantos metros le hacían falta ¡¡¡de puta madre!!! Y efectivamente, no había suficiente, por poco, pero NO HABÍA SUFICIENTE. Menos mal que al final no hubo problema porque la parte que quedó sin pegar era muy pequeña y en cualquier momento se puede pegar sin dificultad.

    Y oootra vez a recorrerme la puñetera habitación en cuclillas. Porque claro, como se supone que soy el habilidoso, pues me tocó ir pegándola con cuidado para no torcerme mientras él me seguía trapo en mano pegando la cenefa a la pared.

    Vamos, que me lo pasé de puta madre, y él no te digo, porque verme levantarme to congestionao y con esos crujidos, tenía que ser pascojonarse, vamos.

    Pero lo importante es que la habitación del niño ya está montada y todos tan felices.

    Y colorín colorado, tengo un cuñao mu espabilado. Fin.

     

    Fdo. Luis Gómez.