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May 24 Semana con huéspedHola, mis fermosos ciber amigos. No es que haya estado fuera, lo que pasa es que esta semana ha estado en casa nuestro amiguete Koldo y no era plan de ponerme a escribir en el ordenador ¿no?. La cosa de que viniera a Madrid empezó porque actuaba Gary Moore y, pensando que le interesaría, le envié un correo para ver si le sacaba entrada o no. El caso es que se apuntó al concierto y aprovechando la ocasión pues se quedó unos días aquí. Tampoco hemos hecho nada especial, no creáis, y aunque supongo que os interesará una mierda, os lo cuento de todas formas, que para eso tengo un blog. Uno de los días decidimos ir a Segóbriga, en Cuenca, donde hay unos restos arqueológicos romanos que pintaban bastante bien. Como es costumbre en nosotros, que somos unos perezosos de tres pares de cojones, llegamos allí a las tantas, no sé, sobre la una más o menos; con la fresca, vamos, que como casi no ha hecho calor estos días no os quiero contar la sudada que nos metimos, jodé. Como os podéis imaginar el paisaje de Cuenca no es precisamente el de Los Picos de Europa, por algo es lo de “ancha es Castilla”, así que nos tocó patear la llanura hasta llegar a las ruinas con el “Lorenzo” tostándonos los cogotes a base de bien; ahora comprendo lo que siente una lasaña bajo el grill… Bien, el caso es que entre las susodichas ruinas se encuentran un teatro, un anfiteatro y restos de lo que era la ciudad; que si una basílica, un templo, unas termas… lo que viene siendo una “tipical romanus city”. El teatro y el anfiteatro están bastante bien conservados, mejor dicho, se ve claramente cómo eran; pero el resto, pues qué queréis que os diga, con mucha imaginación… y además, después de haber estado en Roma me parecían cascotes mal alineados, pero bueno. El caso es que estuvimos bajo el sol no sé cuanto tiempo, unas tres horas, más o menos, que con la insolación que debía llevar me pareció ver al Gladiator ese repartiendo hostias por ahí. Dicen que “mal de muchos, consuelo de tontos”; y es verdad, porque cuando nos sentamos a la sombra a trapiñarnos los bocatas llegó un autocar con una jauría de adolescentes feromónicos a visitar el lugar. Desde luego, los profesores son santos, coño, yo sería incapaz de soportar a tanto “pavo” suelto. Nada más bajarse del autocar ya la estaban liando, el uno que quiere mear en un árbol del parking, el otro que le da una colleja al de más allá, dos o tres chicas aguantando las chorradas de los dos salidos de turno, la parejita que se da un pico a escondidas y los colegas que les jalean como en un encierro… en fin, adolescentes. El día del concierto fue de lo más tranquilo, no queríamos salir por ahí porque a las ocho y media empezaba el amigo Gary a darle a la guitarra y queríamos estar al cien por cien para disfrutar a tope. Menos mal que lo hicimos así, porque si llegamos a estar cansados, me duermo ¡qué coñazo de concierto! Con las ganas que tenía de verle, jodé. Yo creo que nunca he salido bostezando de un concierto, la gente a la que he ido a ver me ha podido gustar más o menos, pero de ahí a estar deseando que terminara, no me ha pasado nunca. Para que os hagáis una idea, tengo diecisiete cd´s del pollo en cuestión, por lo que está claro que me gusta, y mucho; pero coño, es que el tío se hizo un concierto para él mismo, no puede negar que le encanta escucharse. Está más que demostrado que es un grandísimo guitarrista, ¡pero no hace falta que en cada canción te marques unos solos de quince minutos, joder! y además eran como una especie de bucle sin fin, p´arriba, p´abajo, y vuelta a empezar con lo mismo… que yo creo que se le olvidaba cómo terminaban las canciones y mientras se acordaba improvisaba, porque no es normal. Yo miraba a Rocío y pensaba, “en la siguiente canción se levanta y se va”, jajajajaa… y yo no lo hice por vergüenza, y porque estaba Koldo con nosotros, que él sí que disfrutó bastante del concierto, supongo que porque toca la guitarra y lo vive más, aunque nos reconoció que se pasó bastante con los solos. Una pena, oiga, una pena, porque además, yo tengo algún concierto de él en dvd de hace algunos años y antes no era tan divo, será que está empezando a chochear, como ya es talludito… El viernes fuimos al Zoo. En principio, Koldo no estaba muy convencido por aquello de que no le gusta ver a los animales enjaulados y tal, pero al final le convencimos y le encantó. No sé si habréis estado en el de Madrid, pero la verdad es que está muy bien, y como este año ha llovido mucho pues los árboles están preciosos, todo el recinto en general. Mi moza y yo hemos estado tres o cuatro veces y nunca habíamos conseguido ver al oso panda de los cojones, pero esta vez ¡le hemos visto! Es una monada, cuesta creer que es un animal salvaje. Pero el Zoo no es sólo el oso panda, la variedad de animales que hay es acojonante, y además está muy bien organizado porque está dividido en continentes, por lo que te das cuenta de lo diferente que es la fauna en cada uno. Eché mucho en falta los elefantes africanos, que ahora, no sé por qué, no hay, y es una pena porque son impresionantes. Lo que me encantó fue ver una cría de rinoceronte, que la jodía es fea como su puta madre, pero era graciosísima, no se separaba de ella ni un segundo. Y, bueno, a grandes rasgos, poco más hicimos. Alguna vuelta por aquí para terminar en una terracita, alquilamos un par de pelis (no veáis Ultimátum a La Tierra, es un coñazo), lo normal. Ah, bueno, como la semana que viene son las fiestas de San Fernando, han montado ya la feria. Íbamos a bajar el viernes por la noche, pero como cayó el tormentón ese, pues lo dejamos estar. Jodé, qué manera de llover; la putada fue que le pilló a todo el mundo en la calle ¡cómo corrían, parecía una estampida de sanfernandinos! Pos ala, ya os he dado el coñazo un rato ¿contentos? He puesto unas fotos en un álbum para vuestro deleite… y para que me la liéis con vuestros comentarios. Fin.
Fdo. Luis Gómez. May 11 Unos días en Gandía.Pues nada, ya estamos por aquí otra vez. Cuando estás a gusto qué rápido se pasa el tiempo, es como cuando hago el amor, se me hace tan corto… ah, no, espera… mmm… dónde estaba yo… sí, lo de la semana en Gandía. Pues eso, que hemos estado “la mar de a gusto” (expresión de madres). Nos ha hecho un tiempo muy bueno quitando el fin de semana que estuvo nubladillo y la verdad, hacía fresquete, aunque quizá lo noté más por la edad… ains. Los primeros días no hicimos nada especial, pasear por la playa, recorrernos el paseo marítimo (que es acojonante) de arriba abajo, cotillear por las tiendas… vamos, en plan relax total. Que si una cervecita en una terraza, que si un helado en otra, comimos todos los días fuera, vamos, lo que son unas pequeñas vacaciones en la costa. Dado que el jueves era mi cumple aprovechamos para hacer algo diferente y ya que habíamos quedado con Merce para cenar, por la mañana, bueno, casi a la hora de comer porque somos unos plastas, nos fuimos a conocer la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, que hacía tiempo que queríamos ir a conocerla y aun no lo habíamos hecho. Para variar, está indicada como el culo. Cogimos la autopista desde Gandía pensando que estaría indicada de puta madre dado que es un lugar que atrae a muchos visitantes (dicho sea de paso, debe dejar pasta a la Comunidad Valenciana porque todo cuesta un huevo, es un robo a mano armada, jodé), pero claro, era mucho suponer. Cuando nos estábamos acercando al desvío hacia Valencia vimos de casualidad un cartel, bueno, un cartelito que nombraba dicho recinto, poco más. Total, que pallá que fuimos y… nos perdimos, claro. No recuerdo por qué, tenía en la cabeza que dicha Ciudad de las Artes estaba más o menos cerca de puerto, y como andábamos más perdidos que un pulpo en un garaje pues hacia el puerto que fuimos. La gracia es que es la zona comercial del puerto y no te indican que está prohibido pasar hasta que no te das de bruces con la barrera, joder. Así que, dimos la vuelta y tiramos otra vez para Valencia, pero por un despiste y porque las señales están puestas sólo para quienes se conocen la zona de puta madre, nos metimos por no sé que barrios o pueblos tragándonos todos los semáforos que encontrábamos por el camino y a 40 por hora. Y lo que más nos jodía era que no dejábamos de ver la puñetera Ciudad de las Artes pero no encontrábamos el camino, en fin, una cagada. Y sí, ya lo sé, en los tiempos que corren deberíamos tener un GPS, pero no lo tenemos, nosotros somos más del AVE… del Ahí Va Ese, que es de toda la vida. Por fin llegamos a nuestro destino y, he de decir que nuestras desventuras automovilísticas valieron la pena, el sitio en cuestión es una maravilla. Como estábamos hasta los huevos de dar vueltas y la hora que era invitaba a llenar el buche, pues nos metimos en una de las cafeterías del recinto a picar algo para no desmayarnos por ahí, que queda fatal y además yo iba vestido de blanco y me hubiera puesto perdido. Nos sorprendió que no fuera caro, la verdad, porque vistos los precios de las entradas pensábamos que nos iban a cobrar hasta el saludo. Salimos con la panza llena y, como tampoco somos mucho de ir a museos, pues al final nos decidimos por visitar el Oceanográfico nada más, que a fin de cuentas era lo que más nos interesaba. Nos cobraron veintitantos euros por barba ¡¡¡pues ni que los tiburones llevaran dientes de oro, coño!!! y para colmo de males, en Valencia debía ser “San Excursiones escolares” y nos tragamos mas grupos de chavales que en un concierto de Hanna Montana, la hostia. El caso es que para entrar al Oceanográfico hay que pasar unos controles y como había un par de jaurías escolares delante pues nos estuvimos cociendo bajo el sol levantino durante un buen rato, menos mal que íbamos a estar rodeados de agua. Merece la pena visitarlo, es muy bonito y está todo muy bien organizado para que no te pierdas nada. Si os soy sincero, lo que es el recinto y las instalaciones son de “chapeau”, pero la variedad de especies me parece mucho mayor la del Acuario de Madrid, y no es amor patrio, ojo. Pero vamos, que es un lugar al que hay que ir. De todas formas, para mi, lo que más merece la pena es simplemente pasear por ahí, que además se puede entrar libremente, sólo se paga si se visita uno de los edificios. Cuando ya estábamos ta los webs de dar vueltas, llamamos a Merce para ver como andaba de tiempo y quedamos con ella en el centro. Quedamos en las conocidas Torres de los Serranos, o, al menos, esa era la idea, porque con la explicación que nos dio la amiga para llegar a ellas por poco acabamos en Madrid, coño, porque claro, como ella sabía dónde estaban pues nos lo explico de la forma típica, “es muy fácil, salís por el puente, a la izquierda y luego a la derecha, y ya seguís dirección al mar…” -vale ¿y hacia dónde está el mar? porque con las vueltas que hemos dado para encontrar esto estoy desorientado que te cagas-, le dije con la falsa esperanza de que me lo aclarara; “vamos a ver, Luis, sigue el cauce del río y síguelo hacia el mar, así llegarás al centro”, tupendo… el problema va a ser adivinar hacia dónde va la corriente, cosa difícil teniendo en cuenta que dicho río hace años que no existe y en su lugar hay un inmenso jardín… En fin, el caso es que, para variar, nos liamos y fuimos hacia el lado contrario, es decir, estábamos saliendo de Valencia, menos mal que nos dio por preguntar a un par de amables ciudadanos que nos orientaron a la primera y pudimos llegar a las famosas Torres. Nos hicimos una llamadita al móvil para saber por dónde andábamos y quedamos en vernos a mitad de camino, es decir, ella vendría a nuestro encuentro desde dicho monumento y nosotros iríamos hacia ellas siguiendo el cauce del reconvertido río, fácil ¿no?, pues no, aquí la Cicerone se bajó del autobús y se puso a andar en dirección contraria hasta que, viendo que tardaba demasiado en encontrarse con nosotros se dio cuenta y dio la vuelta… ayyyy, esta Merce… Y lo clásico, besitos, tirón de orejas (que no es que sea normal que la gente te tire de las orejas, es que ya sabéis que era mi cumple), algún grito que otro porque la amiga estaba como una tapia, una horchatita, que por cierto estaba riquísima, y nos fuimos a cenar; pero como nuestra guía se conoce Valencia como yo Fairbanks (Alaska), pues estuvimos media hora dando palos de ciego hasta decidir en qué restaurante cenábamos, lo que nos encantó a mi moza y a mi porque estábamos reventaos de dar vueltas bajo el sol en la Ciudad de las Artes. Después de cenar, como estábamos cansados y además nuestra pseudo guía curraba al día siguiente, nos fuimos a por el coche, que lo teníamos en un parking. Merce se ofreció amablemente a llevarnos hacia el mismo callejeando por el casco viejo para llegar antes… o eso se creía ella, porque nos confesó un par de veces que no tenía ni puta idea de dónde estaba, la cabrita. Pero bueno, conseguimos llegar y, sin rencores, la llevamos a su hotel, que además nos venía de camino para salir de Valencia, o eso creíamos, porque como está todo señalizado como el culo pues de repente desaparecieron las indicaciones de Madrid y dimos una vueltecilla por la ciudad, aunque nada grave, en un par de minutos reencontramos nuestro camino. El sábado vinieron a Gandía unos amigos que tenemos en Alicante, mejor dicho, él vive en Alicante y ella en Argentina, lo que pasa es que ha venido de vacaciones para soportarle, quiero decir, para estar con él. El caso es que es un tío de puta madre, nos conocimos hace unos años trabajando, acababa de llegar de Argentina y era el primer curro que encontraba en España. El destino fue generoso con él e hizo que su primer jefe fuera yo, que soy todo corazón y muy, muy paciente, porque el amigo se las trae. Es puro nervio, cada vez que viene a casa a pasar unos días es como si estuviéramos con cinco invitados a la vez, algún día me tiene que explicar cómo hace eso de estar saliendo de casa a la vez que entrando mientras está escuchando música en el salón… uf! El año pasado le dije que era lo más parecido a un extractor de humos, que mientras lo estás utilizando es cojonudo, pero que cuando lo apagas, descansas. Es todo pasión, con él no hay medias tintas, lo que le gusta es de puta madre y lo que no, una puta mierda, y ojo con meterte con los Rolling Stones, te corta las pelotas y te las mete en el microondas, y como digas algo inapropiado de su amado River… que Maradona te coja confesado, digo… Dios. El caso es que le queremos un montón, nos sube la tensión cuando estamos con él pero siempre que le vemos nos alegra el día. A ella la hemos visto un par de veces nada más, es muy maja, y parece normal, por lo que no me explico qué ha visto en el chalao este, pero en fin, el amor es ciego, dicen. Ah, también hemos ido al cine un par de veces. Vimos la de “X men origins: Wolverine”, que está que te pex, siempre que gusten ese tipo de pelis, claro, y la nueva de “Star Trek”, que es un coñacete intergaláctico de tres pares de cojones, pero bueno, nos picó la curiosidad y casi nos pasa como al gato. Y, como os he dicho al principio, que el fin de semana se empezó a joder el tiempo pues decidimos marcharnos el domingo en lugar del lunes, que es lo que teníamos pensado. Y aquí estamos. Pos ala, a grandes rasgos ya sabéis lo que hemos hecho estos días. Hemos venido con cierto colorcillo y contentos por haber visto a personas a las que tenemos cariño, que no está mal ¿no? Y ahora, pues a esperar la semana próxima, que viene nuestro amiguete Koldo a pasar unos días y a ver con nosotros a Gary Moore, que actúa en Madrid y, además, celebraremos su cumpleaños, el de Koldo, no el de Mr. Moore. Fin.
Fdo. Luis Gómez. May 04 Ta lueeeeee....Hola gente de Windows live, como parece ser que la primavera ha llegado de verdad, hemos decidido que nos vamos a pasar unos días a Gandía para recorrernos bajo el sol del Mediterráneo el paseo marítimo, como los jubilados… igual tenemos hasta suerte y hay alguna obra para quedarnos mirando cómo trabajan los demás… Aprovecharemos y haremos una visitilla a Merce porque ya que estamos al lado pues la sacaremos a orearse, a la pobre, porque como está tol día allí encerrada debe oler a clínica… Salvo error, omisión o tsunami, nos veremos el jueves, que además es mi cumple… mi 45º cumple… Pos ala, sed güenoooooooos. Fin.
Fdo. Luis Gómez. May 03 Se derritió el merengue...Bueno puessss.... emmmm.... yo... yo.... veréis, yo... snif... snif... no puedo ni hablar... es que vengo del baño de lavarme la lengua porque cuando ha terminado el partido me la he metido por el culo... snif.. snif...
REAL MADRID 2 - BARÇA 6
Sobran las palabras... sí he de decir que he disfrutado viendo jugar al Barça, les felicito por su excelentísimo juego, pero no por su victoria, claro, porque por cada gol que han marcado me ha dado una arcada, así que imaginaros como he terminado...
Lo dicho, justa victoria culé, nada que objetar, la liga es suya. Sólo me queda la esperanza de que les den bien por el culo en la Champions, al menos algo disfrutaré... el odio sigue ahí latente... como madridista estoy genéticamente impedido para felicitarle nunca por nada, ¡¡¡antes me arranco la mandíbula con unas tenazas, MECAGONLAHOSTIA!!! Fin.
Fdo. Luis Gómez. |
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