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    August 23

    Rocío

    Hola a todos:

    Hoy quiero dedicarle esta entrada a la persona más importante que hay en mi vida, mi mujer, Rocío.

    Rocío, aunque casi nunca te lo digo, porque sabes que los tíos duros no dicen esas cosas, quiero que sepas que TE QUIERO CON LOCURA, y que no puedo imaginarme otra vida que no sea junto a tí. Estos dieciséis años que llevamos juntos han sido solo la introducción a nuestra vida, aún queda mucha película por disfrutar.

    Te dedico esta "potita" canción, que sé que te gusta mucho.

    Disfrútala tanto como yo disfruto de tí. 

                                                  

     

                                                               
    August 20

    Rainbow

    Este vídeo se lo dedico a Valeria.
    Espero que te guste moza, que aunque no es Vanessa Mae, también interpreta un clásico, es una versión un poco rockerilla pero da gusto escuchar a Richie Blackmore tocando la guitarra (aunque se lo tenga muy creído). El vídeo es un poco largo pero merece la pena escucharlo. Os lo recomiendo a todos.
    Un besazo, Valeria.
     
     
    August 19

    Preparando un viaje...

     

    ¡Estoy de vacaciones!, qué gusto da decir esa frase, no en vano estamos esperando todo un año para poder decirla… ¡Por fin!

    Ha llegado el momento, lo que tanto deseábamos ha llegado y aunque el camino ha sido largo y tortuoso (o lo que es lo mismo, “tol” año currando) ha merecido la pena esperar.

    Normalmente, semanas atrás ya hemos hecho nuestra reserva de hotel o apartamento y sólo nos queda prepararnos para el viaje, ¡¡¡horror, hay que hacer el equipaje… Diossss!!!, la pesadilla ha vuelto, es mi Freddy Krueger particular, ni dormir puedo pensando en la que se me avecina. Parece mentira la cantidad de cosas que caben en una maleta, casi entra la ropa de una temporada completa; estas vacaciones, por ejemplo, aún no me lo puedo creer… sólo somos dos y ¡¡casi tengo que alquilar un remolque!!, si es que con la ropa que llevamos podríamos pasar todos los meses de verano ¡sin lavar ni un calcetín, joder!

    Vamos a ver, para pasar quince días en la playa ¿pá qué me llevo cuatro pantalones? ¡ni que fuera a desfilar en Cibeles, coño!, si voy a estar todo el día en pantalón corto o en bañador. Y luego están las camisetas, eso es un mundo aparte, están clasificadas por actividades, me explico; unas son sólo para bajar a la playa (para tapar mis michelines), otras para pasear por el pueblo (ahí ya sube el nivel de diseño de la prenda, aunque no llegan a estilizar mi figura) y por último los polos , que estos ya son para ocasiones especiales como ir a cenar o visitar otros lugares, ¡¡¡acojonante!!!. Aunque para camisetas las de mi mujer, con tirantes anchos, con tirantes finos, de manga corta, lisas, estampadas… ¡¡¡tiene más stock que una boutique!!! Y luego los colores, no falta ni uno, doy fé, “esta para la falda fucsia, esta para el pantalón beige, estas dos para la falda blanca…” y veinte camisetas después dice… “y estas dos me las llevo seguro, que van con todo”, van con todo, dice… ¿y para qué las otras veinte?

    El caso es que tras horas (lo juro) de clasificación y elección, y tras dejar el dormitorio hecho unos zorros (porque… sin saber por qué, extendemos toda la ropa sobre la cama, no sea que no la reconozcamos ¡no te jode!), la metemos por fin en “las” maletas, y no he querido extenderme con el tema de los zapatos, sandalias, chanclas y otras clases de calzado…buff…!!!

    Pero la pesadilla no ha hecho más que empezar, ahora le llega el turno a los productos de higiene y “tunning” personal, creedme, en ese momento envidio lo afortunados que son los monos y alucino con la cantidad de marcas que existen en el mercado. Para no dejarnos nada (algo inútil porque siempre olvidamos algo), los ponemos en fila en la mesa del salón, que dada la longitud, es como ver el pasillo de droguería y perfumería de unos grandes almacenes, lo que significa que… hará falta una bolsa aparte de las maletas para meter todo esto, ¡¡¡otro bulto!!!

    Si lo que hemos contratado es un apartamento, el siguiente paso es ir a la cocina y hacer acopio de víveres, porque claro, en un hotel no cocinas pero en un apartamento sí (o eso es lo que queremos pensar, porque luego te pasas los días comiendo fuera, que las terracitas tiran mucho, ¿no?). Así que ¡ala!, bajo del maletero del armario la bolsa de deportes, que esto promete… Y después de otra pesada y específica selección de productos alimenticios, me asalta una duda… ¿pero vamos a la playa o de misiones al Nepal, coño? En definitiva, otro bártulo “pal” coche.

    Este año, hemos pensado que ya estamos hartos de no disfrutar del pleno confort, así que hemos comprado dos comodísimas sillas de playa (comodísimas equivale en este caso a enormes), que sumadas a las toallas, las palas “pa” jugar a recoger pelotas de la arena, la sombrilla, los bronceadores y la madre que lo parió, ya lo tenemos todo preparado y empaquetado para la mudanza, digo… las vacaciones. Así que, como yo soy el “hombre” de la casa, me toca a mí encajarlo todo en el coche, sí, he dicho bien, coche, no furgoneta. Lo cierto es que comprendo a mi mujer cuando no quiere bajar al garaje a ayudarme, porque con la mala hostia que se me pone de pensarlo no me aguanto ni yo. El caso es que, tras completar el “Tetris”, los únicos espacios libres del coche son los dos asientos delanteros, me cago yo en los “por si acaso…”, ¡¡¡si luego utilizamos la mitad de lo que llevamos!!!

    Ya estamos listos para salir de viaje, salimos del garaje echando chispas (no por la velocidad, sino porque los bajos del coche se están lijando con el asfalto) y nos metemos en la autopista rumbo al paraíso. Menos mal que, hoy día, los viajes no son como los que hacíamos cuando éramos pequeños con nuestros padres, ¡¡¡eso si era una hazaña, no llegar a la luna!!!

    Pasadas unas horas, con sus paraditas para hacer “pi-pi” y picar algo llegamos por fin a muestro destino. Una cosilla… dentro del sector “restauración”, ¿existirá un apartado especial para áreas de servicio en autopistas? ¡¡¡si es que en todas se come como el culo, coño!!! Como iba diciendo, llegamos al apartamento de los cojones… quiero decir… donde pasaremos dos semanas extraordinarias. Como es temporada alta, nos han cobrado un cojón y parte del otro, que, sumándolos al resto de genitales de los demás veraneantes, digo yo que se podrían gastar algo en modernizar los apartamentos ¿no? ¡que la mesa del salón es de las que tienen debajo el hueco “pal” brasero, jodé!, eso sin hablar de lo incómodos que son los putos sofás, debe ser que los eligen así para que no estemos nada en casa y así durar otros treinta años más.

    Bien, nada más entrar en el apartamento, lo primero que hacemos todos es salir a la terraza, apoyarnos en la barandilla y gritar con entusiasmo… ¡¡¡mira, se ve el mar!!!, esto parece una estupidez, pero cuando contratas el apartamento en la agencia de viajes no acabas de estar tan convencido de que lo verás, hay veces en que, en efecto, lo ves, pero a costa de una tortícolis o un esguince de cuello.

    Dónde estaba yo… ¡ah, sí!, en el apartamento. Tras un primer vistazo al habitáculo, bajamos al coche a subir la “carga”, y una vez que tenemos todo arriba, aparece uno de los problemas más comunes en estas situaciones, ¡¡¡las perchas!!! Vamos a ver… los de mantenimiento de los apartamentos deben ser unos cachondos mentales, unos ilusos o simplemente unos cabroncetes, ¿no?, ¿acaso piensan que una familia normal puede colgar toda su ropa en cinco perchas “gnomo-size” en su mayoría?, y los cajones del armario… debe ser que los diseñan pensando en deshilachar todo tipo de telas, porque sino no me lo explico. En fin, que al final te apañas como puedes y ocupas cada espacio libre que encuentras, por minúsculo que este sea, ¡qué remedio!

    Pero bueno, ya estás instalado y te da igual todo, la decoración años 70, que de los tres fuegos de la cocina funcione sólo uno bien, que gotee el grifo de la bañera o que una de las persianas no suba hasta arriba, estás de vacaciones y lo ves todo de color de rosa. Al día siguiente estás listo para lo que para muchos es toda una aventura y una prueba de resistencia… un día de playa, pero… esa es otra historia. Fin. 

     

    Fdo. Luis Gómez

    (Alias Mónica Barranko)

    August 12

    Toy de vuelta

    Hola "amigüitos":
    Aquí estoy otra vez, para contaros mi fin de semana con mi "mami", mi "sister" y demás family (que la había).
    Pues... resulta que... entro en casa, le doy dos besos a mi madre y... ¡coño, no me ha dicho nada...!, total que, como sé que no ve mucho le digo... ¿mamá, has visto mi oreja?... ¿qué te pasa?... ¡me dice tan tranquila!... ¡que llevo un pendiente!, pienso... - ahora es cuando me suelta una hostia y me incrusta el pendiente en la trompa de Eustaquio - y vá y me dice la cachonda... ah, bueno, es pequeño... ¡¡¡COMOOORRRRRR!!!, yo alucinaba, claro, así que le digo con voz temblorosa...(no sea que fuera una trampa "pa pillarme despistao") ¿te gusta?, si- responde ella -es mono... ¡¡¡MONO!!!, he estado más de una semana buscando argumentos para tranquilizarla cuando tuviera una crisis de ansiedad y me suelta que es... ¡¡¡mono!!, Diosssss, "vivil pa vel". La cosa cambió cuando me vió la oreja mi hermana, un poco más y le da una arcada, joder, jajaja, y yo venga a enseñarle la oreja, "pa jodé" jejeje... pero bueno, no ha sido grave la cosa... primer asalto, ganado por los puntos.
    Por la tarde nos fuimos a tomar unas cervezas con mi prima y su marido, a ella le hizo gracia y tal... pero él, que tiene más o menos mi edad pero es más antiguo que los barcos a vapor, se me quedó mirando con cara de "este chico está echao a perder", aunque le pareció gracioso el tema (la pregunta es qué coño entiende por gracioso, ¿no?), pero bueno, no le dio mayor importancia al asunto, aunque la conversación degeneró un poco en los diferentes lugares donde poner un piercing y nos descojonamos un ratillo, que nunca viene mal, así que... segundo asalto, empate a puntos.
    Pasado un rato, o lo que es lo mismo, tres cervecillas más o menos, entraron en escena mis tíos (los padres de ella), y... ¡me puso una cara mi tía!... ¡coño, que pensé que le tendría que hacer el boca a boca!... buff!... ¡menos mal que solo fue un amago!, pero vamos, que quitando un par de improperios hacia mi persona, con cariño, eso si, la cosa no pasó a mayores, por lo que el tercer asalto, empate a los puntos otra vez.
    En resumen, que pasé un fin de semana majo y, como siempre solemos hacer los humanoides, nos adelantamos a los acontecimientos pensando además siempre lo peor, si es que somos gilipollas...
    En fin, sé que estabais todos espectantes con leer otra aventura surrealista del chalado este, pero habrá que esperar a otro momento (que no será cuando mis suegros vean mi oreja, ¡¡¡no hay cojones a escribirlo, oiga!!!). Fin.
     
     
    Fdo. Luis Gómez
    (Álias Mónica Barranko)
     
    August 09

    Buen fin de semana

    Hola majeteeeeeees:
    Me voy mañana de fin de semana, así que no podré hacer el sábado una entrada con una foto mía en tanga... ¡otra vez será!, y ya el domingo pues... no me va a apetecer, lástima.
    Ya os contaré cuando vuelva porque voy a ver a mi madre y a mi hermana que no saben que me he taladrado una oreja, de hecho mi mujer está preocupada por si le sube la tensión a mi madre, jajaja.
    Bueno, os dejo, quizá haya una segunda parte de "El pendiente", ya veremos.....
    Besooooooosssssss.  
    August 08

    Esta mañana...

     

    Esta mañana, me estaba tomando un café en un bar cuando ha entrado un matrimonio con su bebé, y el camarero, al acercarse a la mesa para ver que querían tomar le ha hecho un par de muecas de esas que la gente suele hacer a los críos, “pa quedar bien”, he pensado yo. ¿Os habéis fijado en las tonterías que se hacen cuando hay un niño junto a un grupo de adultos? La cosa empieza cuando unos orgullosos padres llevan por primera vez al recién nacido al que será su hogar. Es entonces cuando comienzan los primeros rituales en torno al recién llegado; todo el mundo arremolinado alrededor del bebé con sus enormes cabezas a escasos centímetros de la suya (digo enormes comparándolas con la del bebé, ¡que no es una familia de extraterrestres!) y todos con una extraña mueca facial que consiste en subir hasta límites insospechados las cejas al tiempo que se entornan los ojos, para, con los labios preparados para pronunciar la letra “u”, emitir una serie de ininteligibles sonidos haciendo gala de un extensísimo vocabulario… - cuchi, cuchi, apo, apo, bu, bu, bu, uba, uba, uba, o similares, y en un tono tan alto de voz que les escucharía mi abuela a quinientos metros, ¿por qué existe la creencia de que los bebés nacen con todas sus funciones vitales en perfecto estado excepto la auditiva, coño? ¿acaso hablamos a gritos entre nosotros?.

    Me llama también la atención la búsqueda obsesiva de parecidos físicos con sus padres o ancestros.

    -Fíjate, tiene tu misma nariz.

    -Que va, es clavadito a su madre.

    -De nariz para arriba se parece al abuelo y la boca es como la tuya.

    -¿No os recuerda a tía Marta cuando era pequeña? (la foto de la tal tía Marta, que tiene sesenta años, está tan conservada como la propia tía).

    ¿Qué ha entrado en esa casa un niño o un puzzle?

     Hay una frase típica que se dice algunas veces y que te saca de apuros aunque el niño sea más feo que un demonio… ¡qué rico es! , y cuando alguien dice… ¡que atento está, mira que ojos abre!, ¿pero qué ojos quieren que abra con siete gigantes vociferando alrededor, señora? Lo extraordinario es que se atreva a abrirlos, ¡no te jode!, si fuéramos capaces de hablar tan pequeños a más de uno le aconsejaríamos que fuera al dentista  dada la claridad con que a esa distancia vemos sus caries.

    Y…  ¿qué decir de los violentos achuchones a los que se les somete? con la excusa de que tienen los huesos tiernos más de uno debe creer que está abrazando una almohada.

    -Mamá, no aprietes tanto que está cambiando de color…

    -Quita, quita, anda que no os he achuchado yo a vosotros.

    -Si, y así tengo yo la espalda…

    Aunque de lo más peligroso es cuando los abuelos entran en ese incontrolable frenesí de sonoros y succionadores besos, habría que verles comiendo marisco, ¡¡¡más de un niño habrá perdido un ojo!!!  ¿Por qué si en nuestra adolescencia nos descubren por desgracia la delatadora marca de un chupetón en el cuello, somos víctimas de las bromas de nuestros mayores y nadie dice nada cuando los abuelos le dejan la carita al nieto como el lomo de un dálmata?

    Si es que la gente parece que pierde la vergüenza cuando de niños se trata, bueno, no sé si la vergüenza o el cerebro,  porque … ¿los niños son tontos para que se les hable como si lo fueran?

    Aaaayy, los nenes, “esos locos bajitos” que dijo no sé quien, a veces parece como si la razón de vivir sea la perpetuación de la especie, no sabéis la de gilipolleces que he tenido que escuchar porque no he querido, ni quiero, tener descendencia. ¿Acaso los que tienen hijos les han obligado a tenerlos? Pues lo mismo vale para mí, soy libre de ser padre o no, digo yo. Ahora que lo pienso, se me ocurre una pequeña reflexión: me gustaría saber, o mejor dicho, me “acojonaría” saber el número de parejas que tienen hijos por “obligación” de cara a la sociedad o la familia, una pena, tú.

    Bueno, mis queridos nuevos amiguetes, ya está bien de dar la barrila, que tengo “jambre” y voy a ver si relleno mi “air-bag” con algo. The end (que diría Livingston).

    Besito para todos.

     

     

    Fdo.  Luis Gómez

     (Álias Mónica Barranko) 

    August 04

    Donde menos te lo esperas

     
     
      
     
     

    “La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”, decía la canción, y es verdad.

    Por naturaleza soy una persona bastante fría que no suele exteriorizar sus sentimientos (salvo cuando mi equipo marca un gol), lo que no quiere decir que no los tenga, lo que ocurre es que, no se por qué,  no los expreso con facilidad, soy así. El caso es que por medio de mi mujer, he tenido la fortuna de conocer a un tipo peculiar (no, no tiene tres orejas) gracias a sus travesías por Internet.

    El destino quiso que entrara en el espacio que este muchachote tiene en la red y poco a poco se fue haciendo asidua a su blog debido a los interesantes contenidos del mismo. Cierto día me comentó lo de dicho espacio, que le gustaba mucho, que parecía un chaval majete y, poco a poco fueron entablando una amistad virtual.

    El destino, otra vez, quiso que tuviéramos la ocasión de conocernos en directo porque íbamos a pasar las vacaciones cerca de su pueblo natal. Lógicamente a mi mujer se le ocurrió la idea de aprovechar la ocasión para quedar con él y así fue.

    Pasamos varios días juntos y lo pasamos francamente bien, a pesar de que al principio se mascaba cierta tensión en el ambiente dado lo excepcional de la situación (no todos los días se encuentran dos “entes virtuales” cara a cara ¿no?).

    Y mira tú por donde, conocimos a una persona excepcional (solo le falta ser más alto). No se muy bien por qué, este “chicarrón del norte” me ha llegado al corazoncito. Es lo que se suele decir “un buen tío”, que es una frase usada en multitud de ocasiones y rara vez se da uno cuenta de lo difícil que es encontrar a un “espécimen” así.

    Es por ello, oye, que quiero dedicarle mi entrada de hoy. Se la dedico por ser tan “majete”, por hacer feliz a mi mujer (ojito con lo que pensáis ¿eh?) con su amistad, por su ENORME paciencia  conmigo y mis dudas con la informática, por no ser más guapo que yo (¡¡¡uy!!!, se “m´ascapao”), en definitiva, por mostrarme que, donde menos te lo esperas, puedes encontrar una buena persona.

    Mi querido nuevo “proyecto” de amigo, KOLDO, te dedico este vídeo para que lo disfrutes cuando regreses de los Pirineos, creo que es el ideal porque te pasas el día subiéndote a las colinas que rodean Tolosa ¿no?.

    Un abrazoteeeeeee.

     
    August 02

    El pendiente

    ¡Ayyyy… No te pongas un pendiente que pareces un yo qué sé! Me dijo mi mujer hace muuucho, mucho tiempo (como en la galaxia aquella muy lejana), y aquí estoy, con mi lóbulo izquierdo taladrado por un tipo tatuado hasta los párpados y con aspecto de Ángel del Infierno (aunque tenía más de ángel que de inferno).

    La cosa empezó hace bastantes años, no me acuerdo a santo de qué se me metió en la cabeza la idea de ponerme un pendiente y se lo comenté a mi mujer, por aquel entonces mi novia, como de pasada, como si digo que voy a comprarme unos vaqueros, pues no veáis cómo se puso la moza ¡NI SE TE OCURRA, VAMOS! Jodé, ni que le hubiera dicho que iba a robar un coche.

    El caso es que cuando se me mete algo en la cabeza lo tengo ahí, latente, parece que se me ha olvidado pero está hibernando como un oso esperando que llegue la primavera (pues esta ha tardado diez años, coño) para salir y gozar desinhibido de los placeres de la naturaleza.

    Como me gusta observar a la gente de vez en cuando le decía lo del pendiente (a veces también decía que me iba a tatuar, para incordiar más) a mi madre y a mi hermana, ¡madre mía que par de lobas! Que si es de gentuza, que estaba tonto (aún más), que delante de mí no lleves eso en la oreja… etc. etc. vamos que lo típico. El caso es que dejé el rollo del pendiente a un lado porque, entre que iba a tener que aguantar un montón de sermones y que debido a mi trabajo, que era de cara al público, no lo iba a poder llevar pues pasé de ponérmelo. Pero la vida da muchas vueltas y mira tú por donde hace varios meses que, por avatares del destino, he cambiado de trabajo, ya no tengo que tratar con clientes de ningún tipo, NADIE me ve currar y a mi “nuevo amo” le da igual como vaya (dentro de los límites lógicos de “decoro y compostura”), así que, cuando me di cuenta de mi nueva situación pensé: ¡soy libre de ir como quiera! Y por lo primero que me dio fue por dejarme, o al menos intentarlo, el pelo largo porque siempre me ha atraído la idea de llevar coleta (a buenas horas, pelón), y aquí estoy sufriendo con mis incontrolables cuatro pelos (¿será la famosa crisis de los cuarenta?). Lo del pendiente llegó hace unos días, concretamente a mediados de julio, estando de vacaciones en Cantabria.

    La cosa fue así. Estábamos dando un paseito por la costa cuando vi en el suelo algo brillar, me agaché y resultó ser una sortija que, por el tamaño, debió perder una niña, dicha sortija era de las que son abiertas para ajustarlas cómodamente a la medida del dedo y, como soy un ganso y siempre estoy liando alguna, me la puse en la oreja a modo de pendiente y se la enseñé (¡la oreja!) a mi mujer y a un amiguete tolosarra, tocayo mío (según dicen). El colega en cuestión llevaba cámara digital y me sacó una foto en plan coña, acto seguido la vimos mi mujer y yo y, cual fue mi sorpresa, LOS TRES coincidimos  en que me quedaba bien, incluida ELLA, ¡¡¡Craso error, morena!!!, a partir de ese instante se me despertó el hibernante oso que llevaba dentro y no he parado de dar la murga con “me voy a poner un pendiente”, ¡la frase del verano, oiga!.

    Y así es como, hoy, a las 17:40 hora zulú, el sucedáneo de motero tatuado me ha atravesado la oreja para así, ayudar a este cuarentón de ancha frente y prominente barriguilla a realizarse como hombre moderno y a la última (¿la última qué?. Mi querida esposa ya me ha visto con mi nuevo look y, de momento, no se ha vengado (después de la calma…), así que, con esta tontería del pendiente pues, soy un poquito más feliz, que ya es algo teniendo en cuenta los tiempos que corren y los que corren por estos tiempos. Fin.