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November 18 La muerte tenía un precio
Ayyy… amigo Sergio Leone, cuanta gente te criticó por tus spaghetti western. Lo que es innegable es que se reconoce una película suya nada más empezar, que ya es muy importante, me parece a mí, esas pausas, esas miradas entre los personajes, el ambiente sucio… ya podéis imaginar que me gustaba mucho, a pesar de que todas sus pelis son más lentas que el caballo del malo… ¿vendrá este dicho de sus películas…? jajaajaaa… Pero no voy a hablar hoy de los westerns ni de cine, así que los amantes de “Cine club” que cambien de canal. Hoy, mis pacientes ciber-amigüitos, me siento inspirado por los C.S.I. de todo el mundo y voy a dedicar mi entrada a… LA MUERTE Jodé, ¿Qué desagradable, no? Aunque la muerte en sí no lo es, lo desagradable es todo lo que la rodea. Y hablando de las cosas que rodean a la muerte, ¿no os parece fuera de lugar la modita de los cojones de aplaudir la salida o entrada de un féretro? a mí es que me llevan los demonios, cada vez que asesinan o muere alguien que es noticia en la tele, una multitud se congrega alrededor de la iglesia o del cementerio de turno a… ¡¡¡a pintar la mona, coño!!! Allí se pone todo el mundo, a veces cientos de personas, a aplaudir al pobre difunto, que maldita la gana que tendrán los familiares y amigos del mismo de aguantar a la muchedumbre, claro que, queda de puta madre salir en la tele con cara de pena… señor, señor… Tengo muy claro que, el día que la palme, donaré mi cuerpo a la medicina para que al menos sirva para algo, ¡¡¡que se jodan los gusanos!!! aunque soy consciente de que también tiene sus inconvenientes, ya me veo a los estudiantes descojonándose con mis “partes nobles” en la mano, ¡¡¡que esté muerto no quiere decir que no importe el tamaño, coño!!!, luego que si nos obsesionamos… El caso es que morirse es la hostia, se te para el motor y… ¡¡¡ya está!!!, sin segundas partes, sin clemencia, sin ná de ná. Me está viniendo a la mente el pobre San Pedro, el tío se pasó la vida haciendo una campaña de márketing acojonante a Jesús que ya la quisiera Pepsi, y cuando muere (crucificado boca abajo, estos romanos, siempre tan cachondos…), va Dios, con su inigualable sentido del humor, ¡¡¡y le pone de portero!!! “Ala, majo, toma el llavero que pesa un huevo y yo ya estoy mayor, que no pase nadie con calcetines blancos y nada de favoritismos ¿vale?, que ya te veo dejando pasar a tus once coleguitas…” Esto… que se me va la olla, joé. Bien, hablaba yo de la muerte y lo que conlleva. Para empezar, y como morirse cuesta un riñón, se pasa uno media vida pagando su propio entierro ¡¡¡que macabro, coño!!! cada mes llega el recibo de los cojones, recordándote que te queda cada vez menos tiempo… un mes tras otro… inexorable… y ves como, cada año, te cuesta más pagarlo porque vas estando más cerca de darle utilidad… glub! Y ese día llega, sin excepción ¿o tenéis el síndrome Walt Disney, ilusos? Es entonces cuando el circo de la Parca alcanza su cenit. Como no tienes bastante con morirte, te dejan hueco a golpe de bisturí, después, te maquillan con la esperanza de que tengas menos cara de muerto ¿y que cara quieren que tengamos, hostia? y luego te enfundan en una mortaja, que sólo el nombre acojona. No obstante, hay quien viste a sus muertos… no voy a hacer ningún comentario al respecto ¿… ? Mientras el fiambre está por ahí, en algún rincón de un frío depósito, los doloridos familiares comienzan la puesta en escena de tan triste acontecimiento. Van al tanatorio de turno, allí, te recibe amablemente una persona que te invita a seguirle a su despacho para ultimar los detalles de la corta “estancia” del difunto. El tío te saca un catálogo de ATAUDES con todas las novedades y te va explicando las diferentes características de cada modelo, tipos de madera, el acolchado interior con sus diferentes colores y telas, los adornos… ¡¡¡como si estuvieras comprando el mueble del salón, vamos!!! además, te lo cuentan con una naturalidad… algo lógico, por otra parte, a fin de cuentas es su trabajo. Y yo me pregunto… ¿cómo alguien llega a trabajar ahí? ¿qué te contarán en la entrevista de trabajo? ¿pedirán experiencia en defunciones? Bueno, a lo que iba, una vez elegido el “comedor de los gusanos”, te dicen a que hora llevan al “elegido” a la sala correspondiente y a que hora se lo llevan a su “descanso eterno”. La sala de un tanatorio es como para escribir un libro aparte, todo está muy cuidado, eso sí, cómodos asientos, tu cuarto de baño, hasta podría decir que a veces da gusto morirse, coño. La estrella de la sala es la zona de exposición, en una de las paredes hay un gran ventanal a través del cual tienes una visión completa del ataúd abierto con el muerto dentro, ¡¡¡pa no dormir en un año!!! Y no sé qué macabro morbo se suele adueñar de la gente en estos casos pero la mayoría van, como poseídos, a ver con sus propios ojos al desgraciado que está allí expuesto… ¿querrán asegurarse de que está muerto? (alguno habrá que sí), el caso es que según pasan las horas va llegando gente, y con ellos, el guión del libro va tomando forma… Se oyen todo tipo de comentarios, al cabo de unos minutos parece como si la gente se olvidara de que están allí para velar un cadáver, ¡¡¡se escuchan hasta risas, coño!!! que está bien eso de intentar no dramatizar en exceso para no hacer más duro ese momento a los seres queridos, pero… es que a veces parece que estamos en una taberna tomando unos chatos de vino, joder. ¿Quién no ha oido eso de “otro que ha dejado de fumar”? o el alegrías que te dice “si es que no somos nadie, jodé, un día estás aquí y al otro…” ¡¡¡hostia, qué cuervo!!! no serás nadie tú, joputa, y que sepas que mañana a donde voy a estar es paseando por el campo, no “camposanto” ¡¡¡no te jode!!! El ambiente se va cargando de humo y “humanidad” y casi siempre acaba todo el mundo en la puerta de la sala, de tertulia con los amigos o con los parientes que hace tiempo que no ves, ni siquiera en Navidad. Si por lo que sea, al final no se dona mi cuerpo a la medicina, como dije antes, mi condición será que, ya que tendré que estar expuesto en un tanatorio, mi caja esté cerrada con un cartelito que ponga: “CERRADO POR DEFUNCIÓN” Si es que no sé por qué nos tomamos tan en serio la muerte, puestos a elegir prefiero un entierro al estilo de Nueva Orleáns, esos sí que saben, mejor es despedir a la gente con música y baile que con cuatro plañideras de música de fondo ¿no? Bueno, podría escribir infinidad de cosas sobre el tema, pero creo que ya está bien por hoy, aunque ha habido tanta gente que ha escrito sobre ella… Os voy a dejar unas citas de varios personajes para que veáis que no sólo yo me pongo tétrico…
“Sólo se muere una vez ¡pero por tan largo tiempo!” -Molière-
“Me voy acercando a ese momento en el que los filósofos y los imbéciles tienen el mismo destino” -Voltaire-
“Si la muerte fuera un bien, los dioses no serían inmortales” -Safo-
“No es que tenga miedo de morir. Lo que no quiero es estar allí cuando ocurra” -Woody Allen-
“Nada es más fácil que censurar a los muertos” -Julio César-
“Yo no quiero morir, pero después de muerto, ¿qué puede importarme? -Epicarmo-
Güeno majos, lo cierto es que, aunque sé que tengo que morir, no pienso en ello, paso de la Parca, el día que venga a por mí, lo único que me preocupará es haber intentado siempre ser feliz y haber hecho felices también a los que me rodean, haber aprovechado la vida a tope. Si ha sido así… igual invito a un par de copas al bueno de San Pedro, a ver si consigo una entrada V.I.P. Fin.
Fdo. Luis Gómez November 06 Es que "tó" me jode (3ª entrega)
¡¡¡EXTRA, EXTRA!!! Luis salió de su letargo y le da por escribir “argo”
POR UN PUÑADO DE DÓLARES
Hola majos ¿qué hay de nuevo? (coño, parezco Bugs Bunny…). Pues aquí me tenéis de nuevo para gruñir un poquito, que me sirve de desahogo y… ¡¡¡qué leches, me gusta gruñir!!! Compadezco a Rocío pensando en la vejez que le voy a dar… bufff… me temo que seré un tanto insoportable, aayyyy el amooorrr…
Aunque tampoco me paso el día protestando por todo, no vayáis a creer ¿eh? que aquí un servidor es mu afable y mu tranquilote, lo que pasa es que a veces me da el yu-yu y me exalto yo solo, jajaja… yo paso tan tranquilo por la vida, sin meterme con nadie, con mi mocilla, mi pendiente, ojeando los escaparates (no para ver lo que hay dentro, sino para ver si estoy bien peinado), en fin, un santo varón oiga, pero siempre tiene que haber un gilipollas que te toca la fibra y… entonces mi cerebro envía hacia mi boca palabras malsonantes y ofensivas, yo no soy, es mi cerebro que me tiene manía, de verdad, palabrita de Freddie Mercury… jajaja
En mi opinión, uno de los lugares en donde más te tocan los coj… digo… las narices (no sea que venga La Inquisición) es en el trabajo. Por cierto, quiero hacer un llamamiento, si alguien sabe la dirección del joputa que dijo lo de “el trabajo es salud”, le ruego me la envíe por mensaje a mi espacio. Bien, dicho esto sigo con mis devaneos mentales… pues eso, lo del trabajo es impresionante, para empezar la cosa no pinta bien cuando lo hacemos por obligación, salvo ¿honrosas? excepciones, ¿o no dejaríais de currar si os tocara una millonada en la lotería? vengaaaa… no me vengáis con el rollo de que “hay que hacer algo”, ¿disfrutar de la vida no es algo, joder?. Me viene a la mente ahora la lotería de Navidad, ¡¡¡Diosssss, como me jode!!! después del sorteo es que ni pongo la tele, ME REVIENTA ver a esa panda de… de… bueno, me lo callo. Anda que si me toca la lotería iba a estar yo ahí… todos gritando y abrazándose (como si les importara un huevo el de al lado), la mayoría es la primera vez que se ven, y las frasecitas clásicas… “pa tapar algunos huecos”… “no, yo seguiré trabajando…” hostias, que somos pobres hasta para ser ricos, claro, que lo que de verdad me jode es que no me haya tocado a mí jajajajaaa, el gustazo que me iba a dar mandando a tomar por c… lejos, lejos, quería decir lejos, a mi jefe… (suspiro)… A todo esto, yo estaba hablando del trabajo.
Qué mal se pasa cuando entras a currar de nuevas en una empresa, jodé, es que parece uno tonto, casi te da miedo ir al baño (iba a decir a mear, pero no quiero ser vulgar). Guste o no, eres “el nuevo” y atraes a la gente como la mierda a las moscas, uy, perdón por lo de moscas, jajaja, es lógico porque eres una novedad. Al principio todo el mundo intenta ser agradable, incluso hay quien se pasa de agradable, a quien no le ha venido el o la típica plasta de turno que te agarra y no te suelta hasta que no te ha puesto al día de todos los tejemanejes y cotilleos de la empresa en menos de dos horas ¡¡¡y la empresa lleva funcionando veinte años, coño!!! Se encuentra uno con todo tipo de freakys, quien todo lo sabe, quien sabe de todo, quien no sabe nada… jajaja y por supuesto, EL JEFE.
El jefe es ese ser maravilloso que sabe perfectamente lo que espera de ti, que ha empezado como tú, desde abajo, aprendiendo el negocio paso a paso, pero que con su esfuerzo y tesón fue escalando puestos en la empresa para llegar a ser lo que es… y aún sigue luchando por conseguir llegar más alto, porque la ambición es importantísima, te hace estar alerta y siempre al quite para aprovechar las oportunidades que la empresa te ofrece, que las ofrece, ¡¡¡y muchas!!! pero hay que estar ahí, al pie del cañón para poder aprovecharlas. El jefe siempre estará allí para ayudarte en todo, porque no hay que olvidar que él y sus subordinados forman un equipo, él es uno más, es tu compañero, cuando tengas un problema no dudes en hablar con él para, juntos, encontrar la solución idónea que satisfaga a todo el mundo, porque esta empresa es de todos…
¡¡¡Y UNA POLLA!!!
Salvo honrosas excepciones (estas sí que son honrosas) la mayoría son unos mamonazos insensibles que sólo piensan en salvar su culo:
“Carlos, mira, que entre lo de Las Viñas y lo de la nueva promoción no doy abasto y no sé si podré darte hoy lo de la previsión del mes que viene…”
“Búscate la vida, a mí nadie me ha hecho mi trabajo, si no te da tiempo es porque te has organizado mal, jodé, tenías que haber visto como estaba esto hace unos años, pues no me he tragado yo previsiones de esas, a patadas, ¡¡¡y siempre las entregaba a tiempo!!! Así que ya sabes, mañana por la mañana lo quiero todo con puntos y comas, hasta que no lo termines de aquí no sales.”
Y claro, como llevas poco tiempo pues te quedas a pringar, como está mandao, para que al día siguiente el muy cabrón ni mire la carpeta que le has dejado sobre la mesa… Y poco a poco vas saliendo cada día más tarde, casi ni te acuerdas de la hora oficial de salir de tu trabajo… Pero, un día cualquiera piensas para ti, “estoy hasta los huevos de salir todos los días tarde, es que hoy ni quince minutos”, y a la hora en punto, recoges las cosas y te diriges hacia la puerta, “hasta mañana”, dices con una sonrisilla despidiéndote de tus compañeros, y entonces, no se sabe de donde, aparece el “hombre hecho a sí mismo” y te dice el muy mamón, “¿ya te vas? que prisa tenemos por salir ¿no?…” ¿¿¿PRISA??? “¿me vuelvo y le calzo una hostia o hago como que no le he oído? -piensas para ti-, pero te giras y le cuentas cualquier excusa, falsa, con olor a humillación y te vas hasta con remordimientos cuando no tienes que justificarte por nada… es triste, muy triste… En la mayoría de las empresas, en el competitivo y estresante mundo que entre todos hemos creado, un trabajador no es más que un número de seguridad social, no tiene una vida más allá de los muros de la empresa, no se contempla la posibilidad de que algún día esté cansado, que necesite de vez en cuando un poco de cal, y no solo arena, que alguna vez le agradezcan su esfuerzo, que trabajar más de ocho horas tiene que ser la excepción, no la norma… en definitiva, que no me extraña que se escuchen esas cosas en los informativos, estamos todos tan hasta los cojones, que hemos perdido la paciencia y a la menor, la más mínima tontería nos crispa los nervios y…
Por eso mi máxima es disfrutar a tope de cada momento y dejar las preocupaciones y las prisas en el trabajo porque, cuando menos te lo esperes puedes ser tú mismo quien salga en las noticias, nunca se sabe… nunca. Fin.
Fdo. Luis Gómez
October 21 ¿Hay alguien ahí...?Hola ciber-friends, ¿cómo estáis? espero que lo mejor posible, yo sigo igual, con mis dos pies incluidos, pensando la que será mi próxima chorrada espacial, y la verdad es que tengo tantas cosas que contar que no sé por donde empezar… Hay algo que se me pasa por la cabeza muchísimas veces, el aspecto de la persona que está al otro lado de la pantalla. Bien es verdad que muchos de vosotros habéis puesto fotografías en vuestros álbumes o en alguna entrada, pero hay un gran número que guarda a buen recaudo su intimidad, cosa que comprendo perfectamente, es algo legítimo y muy privado ¿no? Y yo soy de esos, nadie, excepto mi vasquito preferido, Koldo, y mi murciana favorita, Ana, han visto el careto al poseedor del enfermo cerebro que escribe esa “jartá” de tonterías en estos espacios de Dios… bueno, más bien de Microsoft, que viene a ser lo mismo en lo que a informática se refiere… ¿Seré un patético cuarentón con una incipiente calva incluida? ¿Tendré el mismo atractivo que Harrison Ford con su pendiente o me quedará como a un Cristo dos pistolas? ¿parecerá mi barriga un air-bag? ¿Y si mis ojos miran a la vez al este y al oeste? pero por el contrario… puedo ser la hostia de guapo y conservo mi anonimato para evitar oleadas de mujeres en la puerta de mi casa deseosas de tocar y besar a tan perfecto espécimen de macho ibérico… Aynnnssss… que misterio… os daré algunas pistas “pa” ir haciendo boca. Mido más o menos 1,80 (dependiendo de los tacones que lleve), en mi nariz caben dos gafas, aunque para no llevar peso me gradué las de sol, mi constitución es atlética (pero se quedó en eso… en constitución), peso unos 90 kilos repartidos entre músculos, fibra y grasa (no diré la proporción de cada cosa, aunque los músculos los tengo todos ¡¡¡lo juro!!!), mi pelo es rubio oscuro y solía llevar un ondulado flequillo que si lo estiraba me llegaba a la barbilla (en los años 80), ahora soy como un coche deportivo… muy aerodinámico, cuando corro (rara vez, a no ser que alguien me persiga), las despejadas líneas de mi frente junto con mi nariz, cortan el viento como la proa de un catamarán corta las olas del mar y, para finalizar, os diré que mi varonil torso está cubierto de una frondosa capa de pelo, lo que me identifica, junto a mi incipiente barriguilla, como un auténtico “macho hispánico” cuando exhibo mi carrocería en playas o piscinas (lo malo es que cuando salgo del agua parezco un gato “mojao”), de hecho estoy pensando en comprarme un tanga para lucir mis redondeados glúteos, tan agradables de acariciar como el lomo de un visón (por el pelo que los cubre… claro). Bueno, creo que os podéis hacer una idea de lo generosa que ha sido la madre naturaleza conmigo, que se le va a hacer, unos nacen con estrella y otros estrellados… En fin, creo que ha llegado el momento de salir del anonimato (pensabais que iba a decir armario ¿eh?) y compartir con todos vosotros la preciosa imagen que contemplo, embelesado, todos los días en el espejo…
¡¡¡ESO DE AHÍ ABAJO SOY YO!!!
"Arretratao by: Koldo"
Fdo.: Luis Gómez
October 11 Odisea en el Metro... El desenlace
Hola, majetes, lo prometido es deuda, tal y como dije, hoy jueves, sabréis si muero o no...
Bien, nos habíamos quedado en que estaba sentado en una silla en medio de una concurridísima estación de metro de Madrid… El hombre de la taquilla se dirigió a mí para ver si podía hacer algo y para saber que me había ocurrido, “nada, no se preocupe, que me he torcido un tobillo esta mañana y del dolor que tengo ahora me he mareado, nada más”, le conté, “ah, bueno, si quiere poner una denuncia al Metro está en su derecho, le saco un parte y lo rellena”, me dijo sorprendentemente, yo hubiera preferido que me dijera que si quería llamaba a un médico pero… en fin, el caso es que se lo propuse yo, y el hombre, en el acto, eso sí, se metió en la cabina y llamó al SAMUR. Unos minutos después, se acercó un guardia de seguridad para ver que pasaba y el taquillero le explicó lo de mi tobillo y mi mareo, y allí se quedó conmigo, cuan escolta, junto a mi querida e incómoda silla, la cosa se animaba, como no llama la atención lo suficiente un tío con pinta de ejecutivo sentado solo en una silla con la cara blanca, se me queda el tío enorme ese a mi lado como si fuera a ingresarme en prisión… ¡¡¡lo ideal pa pasar desapercibido!!! ¿Recordáis que en el vagón mi deseo era llegar a esta estación para que un compañero pudiera reconocer mi cadáver? pues efectivamente, el primero de ellos apareció por la escalera y, claro, se fijó en un tío que había sentado en una silla con un maromo al lado… según se fue acercando se iba dando cuenta de que la cara de ese no muerto (Nosferatu) le sonaba un huevo… “¡¡¡hostias, Luis!!! ¿qué te ha pasado? ¡¡¡estás verde!!!”, me dijo entre asustado y descojonado; “estupendo, ahora estoy verde como Shrek, pasó mi etapa Nosferatu”, pensé… y comencé a contarle mi desafortunada experiencia, lo del tobillo y lo del mareo, claro, no mis tétricos pensamientos… A los pocos minutos llegó otra compañera, que reconociendo a mi compañero se acercó a ver que estaba haciendo hablando con un tío trajeado sentado en una silla con un guardia enorme a su lado… “¿Qué te ha pasado, Luis? ¡¡¡estás pálido como un muerto!!!” me dijo tocándome la frente para ver si tenía fiebre (supongo que sería por eso y no para ver cuan ancha era). El caso es que yo estaba tiritando a la vez que sudando, aunque la verdad es que me encontraba mejor. Mi querida compañera, al verme tiritar y sudar, me tapó con su abrigo, amablemente, y se fue a comprar una lata de Coca Cola para ver si recuperaba el resuello, lo que le agradecí de corazón, lo malo es que el abriguito que me puso encima a modo de chal… ¡¡¡ERA DE UN FUCSIA QUE LLORABAN LOS OJOS, COÑO!!!, y para colmo era como de angorina o algo así, parecía un pom-pom gigante ¡¡¡qué espectáculo!!! Por fin me llegó el refresco, que me sentó de vicio, y en ese momento llegaron los aguerridos muchachos del SAMUR, me tomaron la tensión, ya recuperada, y me dijeron que me ayudarían a salir a la calle para llevarme al hospital en la ambulancia. Total que, al primer compañero que me encontró, le nombré guardia custodio de mi zapato mientras me llevaban en volandas el del SAMUR y el guardia de seguridad, jodido momento, porque uno era bastante más alto que el otro, pero bueno, alcancé sano y salvo la calle, Coca Cola en mano, con mi abrigo fucsia y un tío detrás con un zapato en la mano, escena que ni a Alex de la Iglesia se le hubiera ocurrido. Me metieron en la ambulancia y me senté en la camilla, donde me pusieron hielo, pero al echarme hacia atrás, pensando que la ambulancia era más grande, me pegué una hostia con una estantería o yo que sé qué, cayéndome encima un montón de gasas, tubos y demás parafernalia “samuriana”; los tíos se asustaron de lo que sonó, pero sólo fue eso, ruido, menos mal que no me escalabré también. Mi compañero me devolvió el zapato y me dijo que diría en la oficina lo que había pasado para que lo supieran y no se preocuparan. La ambulancia paró en urgencias y, al abrir la puerta de la ambulancia me dice el tío, “ya puedes bajar”, y le respondo temeroso… “¿pero como voy a bajar si no puedo mover la pierna, coño?”, “ah, claro, ahora le ayudamos”, me dijo Einstein acercándose a mí con su compañero de escudero (sólo miraba), me apoyé en su hombro y me senté en una silla de ruedas que por su aspecto se diría que había corrido el París-Dakar. Una vez dentro me acercaron a admisión de urgencias y dejé mis datos, tras lo que saqué mi móvil y, justo cuando iba a llamar a mi mujer me increpó la enfermera, “aquí no se puede usar el móvil, señor”, “ya, ya, pero es que tengo que llamar a mi mujer para que sepa que estoy aquí”, le respondí son una sonrisa made in comercial, “si, pero es que no se puede usar porque puede interferir en los aparatos”, me volvió a insistir la enfermera, después de una fugaz mirada a mi bragueta para ver si efectivamente mi aparato se sentía interferido, le respondí de nuevo, esta vez sin sonrisa alguna, “mire, tengo que llamar a mi mujer para que sepa que estoy en el hospital, y punto, son dos minutos”. Llamé a su teléfono directo, pero con tan mala suerte que en ese momento no estaba en su despacho, así que le dije a una compañera que por favor intentara localizarla y que me llamara al móvil lo antes posible, que era importante; un minuto más o menos después me llamó… “hola, que me han dicho que te llame al móvil, ¿qué pasa?”, claro, me llamó con la seguridad de que algo había ocurrido porque en la vida digo a nadie de su trabajo que la localice y me llame lo antes posible porque es importante, “hola, vida”, le dije rápidamente, “no te preocupes que no pasa nada”, frase esta que provoca automáticamente el efecto contrario al receptor de la misma, curioso, “mira, estoy en el hospital porque me he torcido un tobillo y me he hecho polvo, pero me van a mirar ahora y ya está, ¿vale?, así que no te preocupes que no es nada importante, estoy en el hospital de La Princesa, en Diego de León”, le comenté en un tono tranquilizador, “vale, bueno, cojo un taxi y voy para allá, ¿pero estás bien?”, preguntó preocupada, “que siiiii, que no pasa naaada, que sólo me he jodido un pie, nada más, oye, que tengo que colgar que la enfermera esa va a venir con un bisturí o algo… un besito, ahora nos vemos”, y nos despedimos. Lógicamente no le conté mi experiencia mística en la que creí ir hacia la luz, porque entonces aparece en el hospital en helicóptero, jajaja… El caso es que no hago más que colgar a mi mujer cuando suena el teléfono, miré a la enfermera con cara de “no te doy pena que me duele mucho” y vi que era de mi oficina, “¿diga?” respondí temeroso, no de Dios, sino de la enfermera, “hostia tío, ¿cómo estás? ¿qué te ha pasado?” era mi compañero Miguel Ángel, con el que aún hoy día conservo una buena amistad, “hola chaval, nada, jodé, que me he torcido un tobillo y me he mareado en el metro del dolor, ahora me lo van a mirar”, le conté con un tono tranquilizador, “¿cómo que un tobillo, tío? si nos ha dicho Fernando (ángel custodio del zapato) que no sabía si te había dado un infarto o no sé que hostias, que se te había paralizado una pierna y te habías caído por las escaleras…” me respondió asustado el pobre… “¡QUE ME HA DADO UN INFARTOOOO? ¡¡¡PERO QUE COÑO ME ESTÁS CONTANDO, TÍO, ESTE FERNANDO ES GILIPOLLAS!!!”, rebuzné casi levantándome de la silla… “sí, jodé, sí, pero si estoy intentando localizar a tu mujer desde que me lo ha dicho este imbécil para ver si sabía algo”, respondió indignado, “no, no, ni se te ocurra que ya he hablado con ella y viene hacia aquí… oye, que luego te llamo, tengo que colgar, hasta luego”. Al ratito llegó mi mujer y le conté mi aventura desde el puto estornudo de aquella señora hasta ese momento… más o menos… sin misticismos jajaja… Tuve suerte porque en unos minutos me llamaron para hacerme las radiografías y poco después me llevaron a la consulta del doctor con los resultados, tal y como me imaginaba por la hinchazón y el dolor, era un esguince; quince días de reposo y “sacabó”. El doctor me vendó el pié, me dio un par de recetas de anti-inflamatorios y analgésicos y se despidió amablemente deseándome una pronta recuperación, abrió la puerta y se fue… El caso es que pasaban los minutos y… yo allí solo, con cara de gilipollas porque no sabía si tenía que salir ya de la consulta o vendría una enfermera a traerme la silla de ruedas que se había llevado al dejarme allí o… ¡¡¡ALGO!!! Por fin llegó una enfermera… “hola”, me dijo sin más… “eeemm… hola”, respondí dubitativo… “¿qué hace aquí? si ya le ha visto el doctor se puede ir a casa”, me informó la enfermera viendo mi cara de “despistao”, abrió la puerta y se fue también, así que, viendo que mi destino era morir allí de inanición, me levanté de la silla, perplejo, y sacando la cabeza por la puerta llamé a mi mujer, que estaba en la sala de espera, para que me trajera una silla de ruedas o algo para salir a la calle y pirarnos de allí de una puta vez. “¿Qué te han dejado ahí solo? ¡¡¡es que son la leche!!! espera aquí que voy a por una silla…”, me dijo mi amada “toa encabroná” y pasados unos segundos apareció con una silla de ruedas (que consiguió tras una dura pugna con la enfermera de recepción) que parecía que la había sacado de un desguace, me senté en ella y salimos por fin a la calle, donde pedimos un taxi y nos fuimos a casa, donde le narré mi apoteósica historia al completo… Hoy día se sigue descojonando cuando se acuerda… claro que… no me extraña… Fin.
Fdo. Luis Gómez (Alias Mónica Barranko) October 06 Odisea en el Metro
Hace varios años de esto, pero lo recuerdo como si fuera ayer. Sé que os parecerá una historia un tanto rocambolesca, pero puedo aseguraros que me sucedió todo tal y como lo explico aquí. Un día cualquiera, de tantos, salí de mi casa y me dirigí al metro para ir a trabajar; como todos los días pasé mi abono-transporte por el torno y me encaminé por el pasillo de siempre a mi andén correspondiente de la línea circular. Para variar, iba adormilado y con la mente en blanco (porque yo tardo en despejarme un buen rato) y me situé en las escaleras mecánicas, como todos los días, pero mira tú por donde, el azar quiso que desde ese instante iba a ser un día diferente. En lugar de quedarme estático en las escaleras mecánicas para que me lleven ellas, que para eso se han inventado, tengo la costumbre de bajar además andando para ir más deprisa, y justo cuando estaba bajando, la señora a la que en ese momento estaba adelantando (por la izquierda, por supuesto) metió un estornudo que parecía que había expulsado al mismo Diablo, me dio un susto que te cagas e instintivamente la miré con los ojos de Homer Simpson y me aparté, dando un respingo, de ella, con tan mala suerte que al volver la vista al frente había perdido la referencia de los escalones y me torcí el tobillo, y tras interpretar una bonita e incoherente danza pseudo-tribal, recuperé la verticalidad y seguí como si tal cosa, altanero, impasible, con la mirada al frente, “tó digno”, ¡¡¡aunque el pie me dolía como su puta madre!!! El caso es que llegué a la oficina y, aunque tenía cierta molestia en el tobillo, no le di demasiada importancia, de hecho estuve trabajando sin problemas, aunque es verdad que esa mañana no me moví demasiado. Las horas pasaban y llegó la hora de comer. Cuando salí del edificio para volver al metro, comencé a sentir algo más que una molestia en el tobillo, con el tiempo se había ido enfriando y la torcedura comenzaba a revelarse. Llegué a casa sin problemas y comí como todos los días, tras lo cual, me tumbé en el sofá para intentar echar una cabezadita, pero el puñetero tobillo tenía ya vida propia y decidió que quería ser como el muñeco de Michelín. Yo al principio no me di cuenta de que se estaba hinchando, sólo sentía que el cabrón me estaba empezando a doler algo más que levemente. Al cabo de un ratillo, sin poder dormir ni un minuto, claro, me levanté del sofá y metí el pie en el zapato… ¡¡¡CAGONTÓ!!! ¡¡¡qué dolor!!!... pero como soy un cenutrio, pasé de todo y salí de nuevo a la calle para volver a la ofi. Según iba andando notaba cada vez más dolor, pero pensé que cuando se me fuera calentando dejaría de dolerme tanto, que acabaría el día más o menos molesto, pero nada más. Pues… no, nada más lejos de la realidad. Estando ya en el vagón del metro, comencé a sentirme realmente mal, notaba como se me iba la vista y la cabeza, y el jodío pie me dolía un huevo. Pasaban las estaciones y aquello empezó a ponerse francamente mal, estaba realmente mareado y notaba que me fallaban las piernas, comencé a sudar como un cerdo y notaba escalofríos por todo el cuerpo, comencé a ponerme nervioso y mi corazón palpitaba a toda leche, lo que provocó a su vez que empezara a respirar de forma extraña, como ahogándome. Ahí fue cuando me acojoné de verdad, me agarré a la barra del metro con todas mis fuerzas y, por casualidad, mi mirada se cruzó con mi mano… ¡¡¡blanca, la cabrona estaba blanca!!! En ese momento no sabía que coño me estaba pasando, me encontraba tan mal que no relacionaba mis síntomas con el terrible dolor que en ese momento me estaba provocando mi maltrecho tobillo, asustado por la blanca visión de mi mano, levanté las dos frente a mi cara para mirármelas y comprobé horrorizado que estaban de un blanco cerúleo que sólo había visto en los cadáveres de las películas, lo que me acojonó aún más y comencé a divagar… “cago en la hostia, ¿me estará dando un infarto?”, claro, la cosa no tenía pies ni cabeza, pero como en mi vida me había dado un mareo pues no sabía como era, además, como respiraba con esfuerzo, tenía taquicardia y veía que en cualquier momento me desplomaba pues… ¡¡¡infarto al canto!!! Imaginaos la situación, ahí estaba yo, con cara de Nosferatu, los ojos desorbitados mirándome las manos como si David Copperfield me hubiera hecho desaparecer una sandía y “tó trajeao”, apoyado en la puerta esperando como loco a que se abriera; me sentía como si estuviera metido en una burbuja y nadie pudiera verme, y mi cabeza comenzó a pensar gilipolleces… “jodé, ¿pero cómo voy a morir así, en un vagón de metro? ¡¡¡qué indigno y que triste!!!” jajajajajaaaa… os doy mi palabra que pensé en eso, jajaja, la mente es la hostia, toda mi obsesión era llegar a mi estación para que, si moría allí, algún compañero de trabajo me reconocería y podrían avisar a mi familia jajajaja… Por fin llegué y, cuando se abrió la puerta salí como alma que lleva el Diablo buscando como loco un lugar donde sentarme, parecía Frankestein, con los brazos extendidos y andando como un autómata jajaja… me senté en un banco del andén, bueno, me tiré en el banco y… despatarrado, triste y desconsolado esperé mi muerte… Ahora me descojono acordándome, pero os aseguro que lo pasé horrorosamente mal. Fueron pasando los minutos (nadie se acercó a ver si me pasaba algo, que humanidad hemos creado) y, poco a poco me fui tranquilizando, comencé a respirar normal y mi corazón recuperó su ritmo… “coño, pues no me muero…” así que, como pude, me dirigí a las taquillas de la estación para pedirle a los trabajadores del metro que me echaran una mano porque me seguía sintiendo como el culo. Al llegar arriba (joder, que profundo está el metro) fui cojeando y encorvado como Cuasimodo y, pegando la cara al cristal de la cabina del taquillero, le digo… “por favor, ayúdeme que me estoy mareando…” (apenas me salía la voz de lo “colgao” que estaba) “¿qué le pasa?” respondió medio acojonado el tío “que me encuentro muy mal, por favor, necesito sentarme”, le dije, empañando con mi aliento el cristal, “es que tenemos prohibida la entrada a las taquillas a quien no trabaje aquí…” yo alucinaba (nunca mejor dicho) y, noté como poco a poco me desvanecía. El pollo de la taquilla, al verse con un cadáver en el mostrador, salió con una silla y me ayudó a sentarme, dada la felina agilidad que mostraba en esos momentos. Y allí estaba yo, de color blanco roto (quién inventaría ese nombre…) sentado en el hall principal de una estación tan concurrida como Nuevos Ministerios, en todo el centro financiero de Madrid.
Continuará...
Fdo. Luis Gómez
(Alias Mónica Barranko)
September 22 ¡¡¡CAGOEN EL SERVIDOR!!!
Hola a todos, amigüitos: Me han dicho en varios mensajes que intentan dejarme comentarios pero no les deja el servidor o lo que sea jajaja (ya sabéis lo diestro que soy en estos menesteres). Me gustaría saber a cuántos de vosotros, mis amados cibercontertulios os ha pasado lo mismo, que espero sinceramente que sea eso lo que pasa y no que os hayáis hartado de mi jocoso verbo jajaja... ¿es eso, verdad?... ¿me seguís queriendo no?... puedo incluso ducharme una vez a la semana...snif... snif... Bueno que... un beso a todos (si es que aún os motivan mis ósculos)... snif... snif... P.D.: Iré añadiendo los comentarios que me lleguen por mensaje si así lo queréis ¿vale?... snif... snif... si no os molesta, claro... snif... snif... (que triste...) September 20 Diez años
Hola majos, hoy es un día muy especial para Rocío y para mí. Un día como hoy, en el año 1997 de nuestra era, a las 17:00 hrs. (hora Zulú), coincidimos en una iglesia frente al parque de El Retiro, en Madrid, y… ¡¡¡NOS CASAMOS!!! Fue una ceremonia normal, sin misa, claro, no nos limitamos a decir simplemente el famoso “sí, quiero” (la ceremonia de los cobardes, según el cabr… del cura), nos atrevimos a hablar más y no se nos trabó la lengua con la palabra “infiledidad, digo… indefilidad, ¿será posible?... ¡¡¡INFIDELIDAD!!!” jajajaaa… no, en serio, lo dijimos todo a la perfección y lo que es más importante, de corazón. Quizá más adelante haga una entrada con las aventuras y desventuras que nos ocurrieron antes y después de la boda… El caso es que hace ya diez años y os aseguro que parecen veinte, jajaja, que noooo, que es broma… si os soy sincero parece que fue ayer, es como si no hubiera pasado apenas tiempo. En todo este tiempo que llevamos juntos hemos pasado, como es lógico, buenos y malos momentos, los buenos los seguimos teniendo continuamente y los malos… los malos nos han unido más aún, y los hemos tenido muuuy malos, os lo digo yo, pero siempre por causas externas a nosotros. Lo que más me gusta de nuestra relación (siiiiii, eso tambieeeeeén, picaroooneeees) es que JAMÁS HEMOS DISCUTIDO, no hablo de discrepar sobre algo o las típicas tonterías del tapón del champú abierto, los pelos en el lavabo… no, hablo de tener una discusión de las fuertes, de esas que escuchamos por ahí a las parejas, de las de una semana sin hablarse o cosas similares, ya me entendéis. Lo más curioso de todo es que somos como la noche y el día o la cigarra y la hormiga (a mí me tocó ser cigarra…), pero en lo fundamental estamos siempre de acuerdo. Para nosotros hay tres pilares básicos en una relación de pareja, por supuesto el amor que sientes hacia el otro, la confianza y el respeto, si nada de esto falla, y por supuesto luchas por ello todos los días, no hay pareja que se resienta. En fin, no voy a enrollarme más, sólo quería compartir con vosotros este día tan importante, por nada en especial, simplemente me apetecía que supierais que, a pesar del mundo en que vivimos, hay mucha gente que se quiere y es feliz a su manera, y la nuestra es querernos todos los días. Os deseo lo mismo a todos vosotros… Fin.
September 16 Es que "tó" me jode (2ª entrega)
Bueno pues… siguiendo con la colección Es que “tó” me jode, voy a dedicar esta entrada a otro de los momentos estelares de mi pequeño (y plagado de manías) universo mental. LOS DOCUMENTALES DE LA 2 Desde hace muuucho tiempo se critica a la televisión, la caja tonta, que le llaman algunos, aunque antes de considerarla como algo negativo fue considerada como uno de los grandes inventos creados por el ser humano, lo que ocurre es que siempre resaltamos lo malo, olvidando rápidamente lo positivo de las cosas, es innato en nosotros, pobres mortales. Tengo que confesar que a mí me gusta mucho ver la tele, la considero algo maravilloso desde el punto de vista del entretenimiento como tal, además de ser muy útil como fuente de información. Lo malo es que mucha gente a la que le dices que la ves regularmente te habla como si le hubieras dicho que te comes los caracoles con concha y todo “¿si?, yo paso, es una puta mierda” te dicen con aire intelectual, “con la programación que hay yo prefiero leer un buen libro”, cosa que a mí me parece muy bien, entiendo perfectamente a todos los lectores habituales dada la infinita variedad de temas, autores y estilos que pueden encontrar en los libros. Pero la cosa es que, normalmente, esos lectores habituales no suelen comprender que uno disfrute viendo la, ofensivamente llamada, telebasura, rápidamente ponen el grito en el cielo intentando hacerte ver la luz “no entiendo como te puede gustar, yo lo único que veo son los informativos y los documentales de la 2, que están muy bien”, jodé con los putos documentales, si “tó” Dios los ve ¿cómo es posible que la 2 ya no recuerde qué es eso de la audiencia? Es que no falla, oye, todos los que critican la televisión que hay, te cuentan la vida y misterios de ese canal. Pues coño, sí, veo telebasura, me gusta de vez en cuando ojear los programas de cotilleo, de los informativos a lo que más atención presto es a los deportes y veo Gran Hermano ¡¡¡Y QUÉ!!! ¿EH? ¡¡¡Y QUÉ!!! Lo de los deportes y los cotilleos… como que no suelen verlo muy grave, te miran con un gesto, cómo diría yo… hasta complaciente, me atrevo a decir, pero con lo del Gran Hermano… uuuyyy con el Gran Hermano, ¡¡¡sólo les falta buscarte los tres seises en la cabeza!!! Si ves ese programa te sitúan en el peldaño más bajo de la escala involutiva del telespectador “¡¡¡no jodas que ves eso!!! Pero tío, si eso es “pa” tontos, ya me dirás tú que tiene de interesante ver a unos gilipollas haciendo el paripé en una casa, ¡¡¡si está tó amañao, jodé!!!” coño, como que te quedas hasta un poco acomplejado, ¿será que efectivamente soy gilipollas y no me he enterado?. El caso es que, a mí no me atrae la lectura, y por cierto… ¡¡¡no me he leído el puto Código Da Vinci, hostias!!!, he visto la peli y me lo pasé muy bien en el cine ¿vale?, ya sé que COMO SIEMPRE el libro será mejor, pero yo prefiero la imagen a las mil palabras… ¡¡¡coño, siempre con lo mismo!!! esto… que… se me va la olla, lo siento, es que estoy hasta los cojones de escuchar siempre la misma canción, si al menos fuera de Queen… jajaja. Como decía, no suelo leer y por ello no critico a quien lo hace, cada uno se distrae como más le gusta o puede ¿no?, además, se suele ser bastante injusto con ese tipo de programas, nadie piensa por ejemplo, en que, por desgracia hay mucha gente sola por ahí a los que esa “mierda” de programación les hace mucha compañía, y si no te gusta lo que ponen en un canal pues te vas a otro ¡¡¡y listo!!! Casualmente, cuando hablas de los personajillos que salen en esos programas casi todo el mundo sabe de quien estás hablando en mayor o menor medida, y eso que no salen en ningún documental corriendo delante de un guepardo en el Serengeti, no te jode, lo que pasa es que te salen con eso de que “hay que estar informado de todo” o “he oído a mi madre hablar de ellos”, … ¡¡¡ya!!! ¿o que ahora me vais a decir que no sabéis de donde viene eso de “quien me pone la pierna encima para que no levante cabeza”? anda, pillines, que al menos el primero lo vio “tó” Dios… o casi. El caso es que cuando me siento delante de la tele para ver esas “mierdas”, desconecto de los malos rollos del trabajo o de lo que sea, pongo mi encefalograma plano y me acuesto de lo más relajado, con una sonrisilla en la boca recordando las tonterías que acabo de escuchar a esa panda de “frikis” ¿qué tiene de malo? Lógicamente no veo sólo ese tipo de programación, también veo documentales jajajaja, en serio, creo que hay tiempo para ver de todo, eso es lo bueno de tener varios canales donde elegir, además del Digital plus, ¡¡¡que ahí sí te “jartas” a ver guepardos!!! Lo importante es que cada uno es libre de elegir lo que hace en su IMPORTANTÍSIMO tiempo de ocio, quizá han proliferado tantos programas “basura” por culpa de la mierda de mundo en el que vivimos, cuando ves los informativos dan ganas de llorar, joder. Por eso creo que los “frikis” como yo, nos evadimos de todo disfrutando de esos momentos intrascendentes que nos brindan los famosillos de la tele. Así que ya sabéis, cuando alguien os diga que le gustan esos programas, no le critiquéis, el libro de los gustos tiene las páginas en blanco y para gustos se hicieron los colores, que cada cual goce o disfrute con lo que quiera, además, como dijo Federico II de Prusia “el placer es el bien más real de esta vida”. Fin.
Fdo. Luis Gómez
(Alias Mónica Barranko)
September 09 Es que "tó" me jode (1ª entrega)
Dado que estamos en septiembre y que en la tele nos torturan con el comienzo de nuevas colecciones por fascículos, se me ha ocurrido hacer lo mismo con esta entrada, o mejor dicho, con esta serie de entradas, así no se os hará pesado leerlas ¿vale ciber-compis? Pues bien, como habéis podido imaginar por el título, voy a comentaros algunas cosillas que me tocan las narices, a ver si en algunas coincidimos… EL SUPERMERCADO Los sábados por la mañana son, además de la tarde del viernes, el comienzo “oficial” del fin de semana, por lo que se levanta uno con esa agradable sensación de tener dos días enteros para hacer lo que te dé la gana. Pues bien, no siempre es así, ese momento se va directamente al cubo de la basura cuando TOCA IR A COMPRAR AL SUPER. Generalmente suelo ir yo a hacer la compra, por lo que a mi mujer le toca hacer “inventario” de lo que tenemos y necesitamos y entonces hace una lista para no olvidar nada, sabedora ella que tengo la misma memoria que un boquerón. El acto de entrega de lista lleva su ritual, no es como la entrega de la llama olímpica pero tiene su aquel… Me llama con acaramelada voz, yo pico, como siempre, y me acerco a ella esperando mi “golosina”, entonces se acerca a mí, con el brazo extendido y un papel entre los dedos y me dice… “hay que ir al super, mira la lista a ver si falta algo” ¡¡¡Diooooooosssss, como me jode!!!, cojo la lista refunfuñando y la miro con pavor ¡¡¡coño, si parece un papiro!!! Se diría que leo lo que pone, pero la verdad es que ni me fijo, sólo pienso en el rato que me espera dando vueltas por los pasillos del establecimieto… Bien, tras unos minutos de gruñidos ininteligibles bajo al garaje y me voy rumbo a la aventura. Nada más llegar ya me están tocando los cojones, ¿por qué siempre hay imbéciles que aparcan el coche ocupando dos plazas? en fin, pasado este primer cabreo me dirijo hacia donde están los carritos, saco mi moneda del bolsillo, la introduzco en la ranurita del carro y… ¡¡¡cagonlaputa, que no sale!!! para variar ese carro tiene estropeado el no sé qué y no puedo separarlo del resto, así que saco la moneda tirando con fuerza de ella porque ¡¡¡se ha quedado atascada!!! y la meto en otro carro, me libro de las bolsas vacías y demás “basuras” que suele haber dentro y me “engancho” en la rampa mecánica con la misma cara de “ido” que pone todo el mundo, las manos en el asa del carro, mirada al frente, gesto de indiferencia… vamos, que sabes lo que te espera. De lo que peor llevo es comprar fruta o verdura, cuando te estás acercando al sector “herbívoro” te llama la atención lo bonito que está todo y lo apetecible que parece de lejos, pero una vez allí no sabes si estás en la frutería o en el almacén de atrezzo de un estudio de cine ¡¡¡parece todo de plástico!!! Pasada la primera decepción voy a por uno de esos guantes talla Hulk, para variar, tiro del primero y salen cuatro más, cosa que no me hace sentir torpe porque viendo como está el suelo debajo del expendedor comprendo que no soy el único lanzaguantes del supermercado. A continuación me dirijo hacia los tomates, con mi mano y el guante formando una única y sudorosa extremidad, y me los quedo mirando perplejo… ¡¡¡son todos iguales!!! ¿han sido recolectados o han hecho un casting para ser consumidos aquí? si parecen fabricados en serie; un día, sobre la caja de los tomates había un cartel que decía “tomates con olor”, ¡¡¡es el colmo!!! ¿con olor a qué? ¿a melocotón? claro que, no me extrañó, porque aunque te aplastes el tomate contra la nariz no pillas el aroma ni por casualidad, y lo mismo pasa con el resto de verduras o frutas, que si coges un melocotón de esos y lo lanzas contra un cristal… ¡¡¡lo revientas!!!. Recolectada la cosecha voy caminando por los pasillos metiendo en el carro todo lo que está apuntado en el pergamino, eso sí, a punto de pasar una prueba de alcoholemia por las “eses” que voy haciendo ¿se puede saber por qué coño los carros estos no pueden ir en línea recta?, es que como no andes listo te pasas la mañana recogiendo las cosas que vas tirando a tu paso. Ahora le toca el turno a uno de esos momentos estelares de toda compra en el super que se precie… LA CHARCUTERÍA. Nada más llegar me quedo mirando al marcador donde salen los numeritos para seguir un orden y guardar cada uno su turno sin problemas, que digo yo que lo lógico sería coger primero el papelito y una vez visto el número que tengo mirar al marcador… el caso es que te quedas allí de pie… esperando que corran rápido los números… y se te suele acercar siempre alguien que te pregunta ¿va por número o por vez? Jajaja… ¿pero quién se habrá inventado eso de “la vez”? recuerdo una ocasión en que una señora se me acercó y me hizo la típica pregunta ¿quién da la vez? y yo, que soy tonto perdido, le digo de coña “si me dice como es una vez y me sobra una, le aseguro que se la doy”, teníais que haber visto la cara con que se me quedó mirando, pensaría -cojonudo, “ma tocao” el gilipollas de las 13:15- jajaja ¡¡¡lógico!!!. Bueno, el caso es que por fin te llega el turno y haces tu compra, la metes en el carro, coges un par de cosillas más y vas hacia la caja. La caja… ¡¡¡como lo odio, Diossss!!! Para mí llega el momento de mayor estrés, independientemente de que haya cola o no, que siempre la hay, o de que a esa señora le de por pagar moneda tras moneda el importe exacto, o cuando no entra ese puñetero código de barras en el lector… cuando te llega el momento de sacar todo lo que llevas en el carro y ponerlo en la cinta, ¡¡¡te faltan manos!!! además, la cajera pone el turbo y no hay forma humana de seguir su ritmo, cuando has conseguido poner diez cosas, ella ya ha pasado las otras veinticinco, vacías por fin el carro, pasas rápidamente por el detector, lo aparcas al final y… ¡¡¡momento bolsas!!! ¿alguien tiene el secreto para abrir a la primera las putas bolsas del supermercado? La cajera me suelta el tocho con todas pegadas, lucho con la primera, tras chuparme los dedos dos veces consigo abrirla, mientras van llegando como una avalancha los productos que he comprado, lleno la primera bolsa y la dejo en el carro, cojo la segunda, chupetón otra vez, la lleno, la dejo en el carro, más productos empotrándose contra las bolsas, cojo la tercera y cuando me chupo el dedo, “ son 116 con 58” me dice sonriente la señorita del turbo, suelto la bolsa, saco la cartera y le doy mi tarjeta de crédito (poco crédito…) tan sonriente como ella (aunque tenga la boca como si hubiera comido calamares en su tinta de tanto chuparme los dedos sucios), mientras sigo llenando como puedo las bolsas, ¡¡¡ya me importa un huevo que se hayan separado entre ellas o no!!! guardo las bolsas en el carro con otra colgando pegada, la cajera me da el resguardo para que lo firme, para variar me lo da en una postura que es imposible que pueda firmar, salvo que fuera contorsionista, le doy el papel firmado y sin tiempo para respirar me devuelve la tarjeta, el ticket de compra, los tickets de ofertas, una revista regalo y me da las gracias muy amable al tiempo que aprieta el botón para conectar de nuevo el turbo de la cinta. Espachurro todo en mi mano sudorosa y me lo meto en el bolsillo, todavía tengo el mogollón de bolsas y productos delante de mis narices, (hay cajeras encantadoras que te ayudan a meter las cosas en las bolsas, pero hoy me ha tocado la “voyeur”) y empieza a llegar la compra de la señora que estaba detrás de mí, siento sus ojos inyectados en sangre sobre mi sien, ya me ciego y no miro lo que meto en cada bolsa, la fruta con el pan de molde, los huevos con las latas… ¡¡¡un caos!!! Cardiaco perdido me voy con mi carro al garaje del centro y meto las bolsas en el maletero, descubriendo que dos se han rajado con la presión de todo lo que he metido ahí y los huevos han sufrido un par de bajas. Agotado, inquieto y humillado por unas bolsas, llego por fin a mi garaje, vuelvo a bajar del coche todas las bolsas haciendo esta vez juegos malabares con las dos rotas, las meto en el ascensor, hago tres viajes hasta que consigo meterlo todo en casa y, ya más relajado, mi corazón palpita, esta vez de emoción, cuando escucho la acaramelada voz de mi mujer… ¿Cuánto has tardado, no? Fin.
Fdo. Luis Gómez (Alias Mónica Barranko) September 02 Por el amor de... ¿Dios?
“¡Por el amor de Dios!”, “…si Dios quiere…”, son frases que escucho pronunciar por la gente con bastante frecuencia, incluso yo mismo las digo a veces como una coletilla más, sin pensar lo que digo, como también “ no ha venido ni Dios”, por poner un ejemplo. El nombre de Dios está presente en nuestra cultura por todas partes, hay quien habla de Él con auténtica devoción, con incuestionable fe, con gran respeto por tratarse de, teóricamente, un Ser Superior, el Creador, nuestro Padre Celestial… Pues bien, a mi modo de ver, “eso no se lo cree ni Dios”. Desde que el ser humano tuvo conciencia de sí mismo, ha achacado todo lo que no alcanzaba a comprender a presencias divinas, bien sea de la naturaleza o creadas por él mismo. Pero con el paso de los siglos, a base de ir adquiriendo conocimientos, fueron desapareciendo la mayoría de esos “dioses” porque dejaron de ser necesarios para encontrar la explicación a ciertos acontecimientos, así, uno tras otro fueron siendo eliminados hasta quedar sólo uno (como en la peli “Los inmortales”, jajaja…) en la mayoría de las religiones, o eso creo, porque de religión sé tanto como de física nuclear. El caso es que, al final es un dios el que maneja todo el cotarro, ya se llame Alá, Buda o Jehová, y del que yo más he oído hablar es del último, nuestro familiarmente conocido por Dios. Como os podéis imaginar por lo poquito que habéis leído hasta ahora, yo no creo que exista, mi limitado cerebro se niega a incluirle en su base de datos, cada vez que intento introducirlo me da “error de concepto”. Y ¿por qué “de concepto”?, digo yo que será porque no comprende que un ser tan bondadoso y misericordioso permita las atrocidades que se cometen cada día en el mundo. Aunque puede ser porque Él tampoco se libró de cometerlas, ¿no?. Así, me viene a la cabeza lo jodido qué es formar parte de su clan, al pobre Santo Job le hizo la vida imposible, ahora mismo no me acuerdo bien de las lindezas con las que le obsequió, pero creo que se cargó a sus hijos y luego le dejó ciego, o algo así… ¡¡¡y todo para probar su Fe!!!... ¡Diossss!. También se lo pasó en grande con el bueno de Moisés, al hombre le echan de Egipto por meterse en camisa de once varas con los hebreos, con lo que le tiene dando vueltas por el desierto no sé cuantos años, cuando está a punto de ser pasto de los buitres le encuentran unos y, por avatares del destino, pasa a formar parte de ese pueblo, fundando una familia y viviendo feliz con su ovejas y tal… pues bien, cuando Moisés ha alcanzado el cenit de la felicidad, aparece de nuevo su viejo amigo Dios y le llama para que suba a un monte porque quiere hablar con él, ¿”pá qué” va a bajar Él?. El caso es que cuando por fin llega, casi le da un infarto de la impresión que le dio ver una zarza en llamas hablando (o por la subida que se tuvo que tragar, las crónicas de la época no son muy precisas al respecto); cuando se le pasó el primer sofoco se percató de que, efectivamente, la zarza se dirigía a él, que no era producto de la falta de oxígeno, y, acojonado, se paró a escucharla. La ardiente planta en cuestión le contó, en resumen, que era Dios y que tenía que volver a Egipto a liberar al pueblo Hebreo de la esclavitud y conducirle a La Tierra Prometida; eso sí, para que no fuera solo y sintiera Su poder junto a él, le obsequió con un palo retorcido… (sin palabras). Así que, sin pensárselo dos veces, cogió su petate, su flamante palo “made in Heaven”, a unos cuantos colegas y… ¡Allá que se fue! Lo que allí aconteció fue de película de terror, ya sabéis, las famosas plagas de Egipto, de entre las cuales, mi favorita es la de ASESINAR a todos los primogénitos que blá, blá, blá… no me quiero enrollar, ya sabemos lo que pasó, ¿y por qué mi favorita? Evidentemente no es porque murieran los pobres niños, sino porque prueba que el primero que lo hizo fue el megamisericordioso Dios, así que luego no me vengan con que Herodes era esto o aquello… Bueno, después de todo lo que sufrió el pobre Moisés, Egipto se rinde y libera a todos los esclavos, Dios le hace el favor de endosarle sus instrucciones para ser dignos de Él en dos tomos, los conduce por el desierto (otra vez no sé cuanto tiempo) y… cuando por fin ven de lejos la ansiada Tierra Prometida, le da por hacer Su última gracia a Moisés y le dice que él no podrá ir con los demás (a fin de cuentas hoy pasa lo mismo en las empresas, te lo curras de la hostia y las flores se las lleva otro…), así que se quedó con la miel en los labios y murió por ahí solo… eso sí, con su super-palo. Otro ejemplo que hace que no comprenda como se puede creer que exista Dios, es lo que hizo con su hijo. Jooodé, con Jesús se pasó tres pueblos, a mí me parece muy bien que le enviara para cargar con los pecados del Mundo y todo eso, pero hombre, de ahí a hacerle pasar además por el calvario que sufrió… no sé, me parece excesivo, y más teniendo en cuenta que el chico se portó, ¿que tuvo un par de momentos bajos…? bueeeeno… vaaaale… ¿y quién no los tiene?, es el típico padre que quiere que su hijo sea el mejor en todo, que no vale ser el segundo… ¿será Dios estadounidense?. A lo que iba, que cuando le cogen los romanos le hacen de todo, y para colmo, cuando le crucifican el muchacho tiene que decir que les perdone porque no saben lo que hacen, ¡¡¡Tócate las narices!!! También podría hablar de las Cruzadas, de La Santa Inquisición, del Voto de Pobreza del Papa… pero no hace falta que me remonte tantos años, vemos cada día lo que el tal Dios permite que suceda, solo con ver a todos esos niños muriendo de hambre me convenzo de que no puede existir un Ser Supremo que permita todo esto. Mucha gente me diría que no es culpa de Él, que somos los seres “inhumanos” los que provocamos que sucedan estas cosas y que ya sacrificó a su Hijo por nosotros, que no puede influir en nuestro libre albedrío… vale, vale, muy bien, pero coño, con lo bondadoso que es… ¿no es capaz de dar una segunda oportunidad? ¿o es que vive anclado en el pasado?, que lo de su Hijo pasó hace muchos siglos, oiga. En fin, que no comprendo como se puede creer que hay un “algo” superior que controla o influye en nuestras vidas, además, cuando a un creyente le comentas este tipo de temas para que te explique lo de Dios te suele decir que es “Dogma de Fe”, ¡nos ha jodido, como que no hay por donde agarrarlo! Yo no sé si seré un pobre de espíritu o qué, pero yo prefiero creer en las cosas tangibles, que amanece cada día, una buena amistad, el amor de tu pareja… y todo sin la intervención de Dios, que cuando está por medio se lía alguna gorda. Bueno, a grandes rasgos eso es lo que pienso de creer o no creer en Él. Por supuesto me parece genial que haya gente que si lo haga, me alegro por ellos porque a fin de cuentas suelen encontrar consuelo para lo que yo a veces no lo encuentro, pero lo que no me parece tan bien es que esos creyentes quieran hacerte ver que tienen razón, aquí o jugamos todos o rompemos la baraja… Espero no haber ofendido a nadie con este esperpéntico modo de expresar mis “creencias”, pero, si ha sido así… ¡QUE LA IRA DE DIOS CAIGA SOBRE MÍ!... Fin.
Fdo. Luis Gómez (Alias Mónica Barranko) August 23 RocíoHola a todos: Hoy quiero dedicarle esta entrada a la persona más importante que hay en mi vida, mi mujer, Rocío. Rocío, aunque casi nunca te lo digo, porque sabes que los tíos duros no dicen esas cosas, quiero que sepas que TE QUIERO CON LOCURA, y que no puedo imaginarme otra vida que no sea junto a tí. Estos dieciséis años que llevamos juntos han sido solo la introducción a nuestra vida, aún queda mucha película por disfrutar. Te dedico esta "potita" canción, que sé que te gusta mucho. Disfrútala tanto como yo disfruto de tí.
August 20 RainbowEste vídeo se lo dedico a Valeria.
Espero que te guste moza, que aunque no es Vanessa Mae, también interpreta un clásico, es una versión un poco rockerilla pero da gusto escuchar a Richie Blackmore tocando la guitarra (aunque se lo tenga muy creído). El vídeo es un poco largo pero merece la pena escucharlo. Os lo recomiendo a todos.
Un besazo, Valeria.
August 19 Preparando un viaje...¡Estoy de vacaciones!, qué gusto da decir esa frase, no en vano estamos esperando todo un año para poder decirla… ¡Por fin! Ha llegado el momento, lo que tanto deseábamos ha llegado y aunque el camino ha sido largo y tortuoso (o lo que es lo mismo, “tol” año currando) ha merecido la pena esperar. Normalmente, semanas atrás ya hemos hecho nuestra reserva de hotel o apartamento y sólo nos queda prepararnos para el viaje, ¡¡¡horror, hay que hacer el equipaje… Diossss!!!, la pesadilla ha vuelto, es mi Freddy Krueger particular, ni dormir puedo pensando en la que se me avecina. Parece mentira la cantidad de cosas que caben en una maleta, casi entra la ropa de una temporada completa; estas vacaciones, por ejemplo, aún no me lo puedo creer… sólo somos dos y ¡¡casi tengo que alquilar un remolque!!, si es que con la ropa que llevamos podríamos pasar todos los meses de verano ¡sin lavar ni un calcetín, joder! Vamos a ver, para pasar quince días en la playa ¿pá qué me llevo cuatro pantalones? ¡ni que fuera a desfilar en Cibeles, coño!, si voy a estar todo el día en pantalón corto o en bañador. Y luego están las camisetas, eso es un mundo aparte, están clasificadas por actividades, me explico; unas son sólo para bajar a la playa (para tapar mis michelines), otras para pasear por el pueblo (ahí ya sube el nivel de diseño de la prenda, aunque no llegan a estilizar mi figura) y por último los polos , que estos ya son para ocasiones especiales como ir a cenar o visitar otros lugares, ¡¡¡acojonante!!!. Aunque para camisetas las de mi mujer, con tirantes anchos, con tirantes finos, de manga corta, lisas, estampadas… ¡¡¡tiene más stock que una boutique!!! Y luego los colores, no falta ni uno, doy fé, “esta para la falda fucsia, esta para el pantalón beige, estas dos para la falda blanca…” y veinte camisetas después dice… “y estas dos me las llevo seguro, que van con todo”, van con todo, dice… ¿y para qué las otras veinte? El caso es que tras horas (lo juro) de clasificación y elección, y tras dejar el dormitorio hecho unos zorros (porque… sin saber por qué, extendemos toda la ropa sobre la cama, no sea que no la reconozcamos ¡no te jode!), la metemos por fin en “las” maletas, y no he querido extenderme con el tema de los zapatos, sandalias, chanclas y otras clases de calzado…buff…!!! Pero la pesadilla no ha hecho más que empezar, ahora le llega el turno a los productos de higiene y “tunning” personal, creedme, en ese momento envidio lo afortunados que son los monos y alucino con la cantidad de marcas que existen en el mercado. Para no dejarnos nada (algo inútil porque siempre olvidamos algo), los ponemos en fila en la mesa del salón, que dada la longitud, es como ver el pasillo de droguería y perfumería de unos grandes almacenes, lo que significa que… hará falta una bolsa aparte de las maletas para meter todo esto, ¡¡¡otro bulto!!! Si lo que hemos contratado es un apartamento, el siguiente paso es ir a la cocina y hacer acopio de víveres, porque claro, en un hotel no cocinas pero en un apartamento sí (o eso es lo que queremos pensar, porque luego te pasas los días comiendo fuera, que las terracitas tiran mucho, ¿no?). Así que ¡ala!, bajo del maletero del armario la bolsa de deportes, que esto promete… Y después de otra pesada y específica selección de productos alimenticios, me asalta una duda… ¿pero vamos a la playa o de misiones al Nepal, coño? En definitiva, otro bártulo “pal” coche. Este año, hemos pensado que ya estamos hartos de no disfrutar del pleno confort, así que hemos comprado dos comodísimas sillas de playa (comodísimas equivale en este caso a enormes), que sumadas a las toallas, las palas “pa” jugar a recoger pelotas de la arena, la sombrilla, los bronceadores y la madre que lo parió, ya lo tenemos todo preparado y empaquetado para la mudanza, digo… las vacaciones. Así que, como yo soy el “hombre” de la casa, me toca a mí encajarlo todo en el coche, sí, he dicho bien, coche, no furgoneta. Lo cierto es que comprendo a mi mujer cuando no quiere bajar al garaje a ayudarme, porque con la mala hostia que se me pone de pensarlo no me aguanto ni yo. El caso es que, tras completar el “Tetris”, los únicos espacios libres del coche son los dos asientos delanteros, me cago yo en los “por si acaso…”, ¡¡¡si luego utilizamos la mitad de lo que llevamos!!! Ya estamos listos para salir de viaje, salimos del garaje echando chispas (no por la velocidad, sino porque los bajos del coche se están lijando con el asfalto) y nos metemos en la autopista rumbo al paraíso. Menos mal que, hoy día, los viajes no son como los que hacíamos cuando éramos pequeños con nuestros padres, ¡¡¡eso si era una hazaña, no llegar a la luna!!! Pasadas unas horas, con sus paraditas para hacer “pi-pi” y picar algo llegamos por fin a muestro destino. Una cosilla… dentro del sector “restauración”, ¿existirá un apartado especial para áreas de servicio en autopistas? ¡¡¡si es que en todas se come como el culo, coño!!! Como iba diciendo, llegamos al apartamento de los cojones… quiero decir… donde pasaremos dos semanas extraordinarias. Como es temporada alta, nos han cobrado un cojón y parte del otro, que, sumándolos al resto de genitales de los demás veraneantes, digo yo que se podrían gastar algo en modernizar los apartamentos ¿no? ¡que la mesa del salón es de las que tienen debajo el hueco “pal” brasero, jodé!, eso sin hablar de lo incómodos que son los putos sofás, debe ser que los eligen así para que no estemos nada en casa y así durar otros treinta años más. Bien, nada más entrar en el apartamento, lo primero que hacemos todos es salir a la terraza, apoyarnos en la barandilla y gritar con entusiasmo… ¡¡¡mira, se ve el mar!!!, esto parece una estupidez, pero cuando contratas el apartamento en la agencia de viajes no acabas de estar tan convencido de que lo verás, hay veces en que, en efecto, lo ves, pero a costa de una tortícolis o un esguince de cuello. Dónde estaba yo… ¡ah, sí!, en el apartamento. Tras un primer vistazo al habitáculo, bajamos al coche a subir la “carga”, y una vez que tenemos todo arriba, aparece uno de los problemas más comunes en estas situaciones, ¡¡¡las perchas!!! Vamos a ver… los de mantenimiento de los apartamentos deben ser unos cachondos mentales, unos ilusos o simplemente unos cabroncetes, ¿no?, ¿acaso piensan que una familia normal puede colgar toda su ropa en cinco perchas “gnomo-size” en su mayoría?, y los cajones del armario… debe ser que los diseñan pensando en deshilachar todo tipo de telas, porque sino no me lo explico. En fin, que al final te apañas como puedes y ocupas cada espacio libre que encuentras, por minúsculo que este sea, ¡qué remedio! Pero bueno, ya estás instalado y te da igual todo, la decoración años 70, que de los tres fuegos de la cocina funcione sólo uno bien, que gotee el grifo de la bañera o que una de las persianas no suba hasta arriba, estás de vacaciones y lo ves todo de color de rosa. Al día siguiente estás listo para lo que para muchos es toda una aventura y una prueba de resistencia… un día de playa, pero… esa es otra historia. Fin.
Fdo. Luis Gómez (Alias Mónica Barranko) August 12 Toy de vueltaHola "amigüitos":
Aquí estoy otra vez, para contaros mi fin de semana con mi "mami", mi "sister" y demás family (que la había).
Pues... resulta que... entro en casa, le doy dos besos a mi madre y... ¡coño, no me ha dicho nada...!, total que, como sé que no ve mucho le digo... ¿mamá, has visto mi oreja?... ¿qué te pasa?... ¡me dice tan tranquila!... ¡que llevo un pendiente!, pienso... - ahora es cuando me suelta una hostia y me incrusta el pendiente en la trompa de Eustaquio - y vá y me dice la cachonda... ah, bueno, es pequeño... ¡¡¡COMOOORRRRRR!!!, yo alucinaba, claro, así que le digo con voz temblorosa...(no sea que fuera una trampa "pa pillarme despistao") ¿te gusta?, si- responde ella -es mono... ¡¡¡MONO!!!, he estado más de una semana buscando argumentos para tranquilizarla cuando tuviera una crisis de ansiedad y me suelta que es... ¡¡¡mono!!, Diosssss, "vivil pa vel". La cosa cambió cuando me vió la oreja mi hermana, un poco más y le da una arcada, joder, jajaja, y yo venga a enseñarle la oreja, "pa jodé" jejeje... pero bueno, no ha sido grave la cosa... primer asalto, ganado por los puntos.
Por la tarde nos fuimos a tomar unas cervezas con mi prima y su marido, a ella le hizo gracia y tal... pero él, que tiene más o menos mi edad pero es más antiguo que los barcos a vapor, se me quedó mirando con cara de "este chico está echao a perder", aunque le pareció gracioso el tema (la pregunta es qué coño entiende por gracioso, ¿no?), pero bueno, no le dio mayor importancia al asunto, aunque la conversación degeneró un poco en los diferentes lugares donde poner un piercing y nos descojonamos un ratillo, que nunca viene mal, así que... segundo asalto, empate a puntos.
Pasado un rato, o lo que es lo mismo, tres cervecillas más o menos, entraron en escena mis tíos (los padres de ella), y... ¡me puso una cara mi tía!... ¡coño, que pensé que le tendría que hacer el boca a boca!... buff!... ¡menos mal que solo fue un amago!, pero vamos, que quitando un par de improperios hacia mi persona, con cariño, eso si, la cosa no pasó a mayores, por lo que el tercer asalto, empate a los puntos otra vez.
En resumen, que pasé un fin de semana majo y, como siempre solemos hacer los humanoides, nos adelantamos a los acontecimientos pensando además siempre lo peor, si es que somos gilipollas...
En fin, sé que estabais todos espectantes con leer otra aventura surrealista del chalado este, pero habrá que esperar a otro momento (que no será cuando mis suegros vean mi oreja, ¡¡¡no hay cojones a escribirlo, oiga!!!). Fin.
Fdo. Luis Gómez
(Álias Mónica Barranko)
August 09 Buen fin de semanaHola majeteeeeeees:
Me voy mañana de fin de semana, así que no podré hacer el sábado una entrada con una foto mía en tanga... ¡otra vez será!, y ya el domingo pues... no me va a apetecer, lástima.
Ya os contaré cuando vuelva porque voy a ver a mi madre y a mi hermana que no saben que me he taladrado una oreja, de hecho mi mujer está preocupada por si le sube la tensión a mi madre, jajaja.
Bueno, os dejo, quizá haya una segunda parte de "El pendiente", ya veremos.....
Besooooooosssssss. August 08 Esta mañana...
Esta mañana, me estaba tomando un café en un bar cuando ha entrado un matrimonio con su bebé, y el camarero, al acercarse a la mesa para ver que querían tomar le ha hecho un par de muecas de esas que la gente suele hacer a los críos, “pa quedar bien”, he pensado yo. ¿Os habéis fijado en las tonterías que se hacen cuando hay un niño junto a un grupo de adultos? La cosa empieza cuando unos orgullosos padres llevan por primera vez al recién nacido al que será su hogar. Es entonces cuando comienzan los primeros rituales en torno al recién llegado; todo el mundo arremolinado alrededor del bebé con sus enormes cabezas a escasos centímetros de la suya (digo enormes comparándolas con la del bebé, ¡que no es una familia de extraterrestres!) y todos con una extraña mueca facial que consiste en subir hasta límites insospechados las cejas al tiempo que se entornan los ojos, para, con los labios preparados para pronunciar la letra “u”, emitir una serie de ininteligibles sonidos haciendo gala de un extensísimo vocabulario… - cuchi, cuchi, apo, apo, bu, bu, bu, uba, uba, uba, o similares, y en un tono tan alto de voz que les escucharía mi abuela a quinientos metros, ¿por qué existe la creencia de que los bebés nacen con todas sus funciones vitales en perfecto estado excepto la auditiva, coño? ¿acaso hablamos a gritos entre nosotros?. Me llama también la atención la búsqueda obsesiva de parecidos físicos con sus padres o ancestros. -Fíjate, tiene tu misma nariz. -Que va, es clavadito a su madre. -De nariz para arriba se parece al abuelo y la boca es como la tuya. -¿No os recuerda a tía Marta cuando era pequeña? (la foto de la tal tía Marta, que tiene sesenta años, está tan conservada como la propia tía). ¿Qué ha entrado en esa casa un niño o un puzzle? Hay una frase típica que se dice algunas veces y que te saca de apuros aunque el niño sea más feo que un demonio… ¡qué rico es! , y cuando alguien dice… ¡que atento está, mira que ojos abre!, ¿pero qué ojos quieren que abra con siete gigantes vociferando alrededor, señora? Lo extraordinario es que se atreva a abrirlos, ¡no te jode!, si fuéramos capaces de hablar tan pequeños a más de uno le aconsejaríamos que fuera al dentista dada la claridad con que a esa distancia vemos sus caries. Y… ¿qué decir de los violentos achuchones a los que se les somete? con la excusa de que tienen los huesos tiernos más de uno debe creer que está abrazando una almohada. -Mamá, no aprietes tanto que está cambiando de color… -Quita, quita, anda que no os he achuchado yo a vosotros. -Si, y así tengo yo la espalda… Aunque de lo más peligroso es cuando los abuelos entran en ese incontrolable frenesí de sonoros y succionadores besos, habría que verles comiendo marisco, ¡¡¡más de un niño habrá perdido un ojo!!! ¿Por qué si en nuestra adolescencia nos descubren por desgracia la delatadora marca de un chupetón en el cuello, somos víctimas de las bromas de nuestros mayores y nadie dice nada cuando los abuelos le dejan la carita al nieto como el lomo de un dálmata? Si es que la gente parece que pierde la vergüenza cuando de niños se trata, bueno, no sé si la vergüenza o el cerebro, porque … ¿los niños son tontos para que se les hable como si lo fueran? Aaaayy, los nenes, “esos locos bajitos” que dijo no sé quien, a veces parece como si la razón de vivir sea la perpetuación de la especie, no sabéis la de gilipolleces que he tenido que escuchar porque no he querido, ni quiero, tener descendencia. ¿Acaso los que tienen hijos les han obligado a tenerlos? Pues lo mismo vale para mí, soy libre de ser padre o no, digo yo. Ahora que lo pienso, se me ocurre una pequeña reflexión: me gustaría saber, o mejor dicho, me “acojonaría” saber el número de parejas que tienen hijos por “obligación” de cara a la sociedad o la familia, una pena, tú. Bueno, mis queridos nuevos amiguetes, ya está bien de dar la barrila, que tengo “jambre” y voy a ver si relleno mi “air-bag” con algo. The end (que diría Livingston). Besito para todos.
Fdo. Luis Gómez (Álias Mónica Barranko) August 04 Donde menos te lo esperas“La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida”, decía la canción, y es verdad. Por naturaleza soy una persona bastante fría que no suele exteriorizar sus sentimientos (salvo cuando mi equipo marca un gol), lo que no quiere decir que no los tenga, lo que ocurre es que, no se por qué, no los expreso con facilidad, soy así. El caso es que por medio de mi mujer, he tenido la fortuna de conocer a un tipo peculiar (no, no tiene tres orejas) gracias a sus travesías por Internet. El destino quiso que entrara en el espacio que este muchachote tiene en la red y poco a poco se fue haciendo asidua a su blog debido a los interesantes contenidos del mismo. Cierto día me comentó lo de dicho espacio, que le gustaba mucho, que parecía un chaval majete y, poco a poco fueron entablando una amistad virtual. El destino, otra vez, quiso que tuviéramos la ocasión de conocernos en directo porque íbamos a pasar las vacaciones cerca de su pueblo natal. Lógicamente a mi mujer se le ocurrió la idea de aprovechar la ocasión para quedar con él y así fue. Pasamos varios días juntos y lo pasamos francamente bien, a pesar de que al principio se mascaba cierta tensión en el ambiente dado lo excepcional de la situación (no todos los días se encuentran dos “entes virtuales” cara a cara ¿no?). Y mira tú por donde, conocimos a una persona excepcional (solo le falta ser más alto). No se muy bien por qué, este “chicarrón del norte” me ha llegado al corazoncito. Es lo que se suele decir “un buen tío”, que es una frase usada en multitud de ocasiones y rara vez se da uno cuenta de lo difícil que es encontrar a un “espécimen” así. Es por ello, oye, que quiero dedicarle mi entrada de hoy. Se la dedico por ser tan “majete”, por hacer feliz a mi mujer (ojito con lo que pensáis ¿eh?) con su amistad, por su ENORME paciencia conmigo y mis dudas con la informática, por no ser más guapo que yo (¡¡¡uy!!!, se “m´ascapao”), en definitiva, por mostrarme que, donde menos te lo esperas, puedes encontrar una buena persona. Mi querido nuevo “proyecto” de amigo, KOLDO, te dedico este vídeo para que lo disfrutes cuando regreses de los Pirineos, creo que es el ideal porque te pasas el día subiéndote a las colinas que rodean Tolosa ¿no?. Un abrazoteeeeeee. August 02 El pendiente¡Ayyyy… No te pongas un pendiente que pareces un yo qué sé! Me dijo mi mujer hace muuucho, mucho tiempo (como en la galaxia aquella muy lejana), y aquí estoy, con mi lóbulo izquierdo taladrado por un tipo tatuado hasta los párpados y con aspecto de Ángel del Infierno (aunque tenía más de ángel que de inferno). La cosa empezó hace bastantes años, no me acuerdo a santo de qué se me metió en la cabeza la idea de ponerme un pendiente y se lo comenté a mi mujer, por aquel entonces mi novia, como de pasada, como si digo que voy a comprarme unos vaqueros, pues no veáis cómo se puso la moza ¡NI SE TE OCURRA, VAMOS! Jodé, ni que le hubiera dicho que iba a robar un coche. El caso es que cuando se me mete algo en la cabeza lo tengo ahí, latente, parece que se me ha olvidado pero está hibernando como un oso esperando que llegue la primavera (pues esta ha tardado diez años, coño) para salir y gozar desinhibido de los placeres de la naturaleza. Como me gusta observar a la gente de vez en cuando le decía lo del pendiente (a veces también decía que me iba a tatuar, para incordiar más) a mi madre y a mi hermana, ¡madre mía que par de lobas! Que si es de gentuza, que estaba tonto (aún más), que delante de mí no lleves eso en la oreja… etc. etc. vamos que lo típico. El caso es que dejé el rollo del pendiente a un lado porque, entre que iba a tener que aguantar un montón de sermones y que debido a mi trabajo, que era de cara al público, no lo iba a poder llevar pues pasé de ponérmelo. Pero la vida da muchas vueltas y mira tú por donde hace varios meses que, por avatares del destino, he cambiado de trabajo, ya no tengo que tratar con clientes de ningún tipo, NADIE me ve currar y a mi “nuevo amo” le da igual como vaya (dentro de los límites lógicos de “decoro y compostura”), así que, cuando me di cuenta de mi nueva situación pensé: ¡soy libre de ir como quiera! Y por lo primero que me dio fue por dejarme, o al menos intentarlo, el pelo largo porque siempre me ha atraído la idea de llevar coleta (a buenas horas, pelón), y aquí estoy sufriendo con mis incontrolables cuatro pelos (¿será la famosa crisis de los cuarenta?). Lo del pendiente llegó hace unos días, concretamente a mediados de julio, estando de vacaciones en Cantabria. La cosa fue así. Estábamos dando un paseito por la costa cuando vi en el suelo algo brillar, me agaché y resultó ser una sortija que, por el tamaño, debió perder una niña, dicha sortija era de las que son abiertas para ajustarlas cómodamente a la medida del dedo y, como soy un ganso y siempre estoy liando alguna, me la puse en la oreja a modo de pendiente y se la enseñé (¡la oreja!) a mi mujer y a un amiguete tolosarra, tocayo mío (según dicen). El colega en cuestión llevaba cámara digital y me sacó una foto en plan coña, acto seguido la vimos mi mujer y yo y, cual fue mi sorpresa, LOS TRES coincidimos en que me quedaba bien, incluida ELLA, ¡¡¡Craso error, morena!!!, a partir de ese instante se me despertó el hibernante oso que llevaba dentro y no he parado de dar la murga con “me voy a poner un pendiente”, ¡la frase del verano, oiga!. Y así es como, hoy, a las 17:40 hora zulú, el sucedáneo de motero tatuado me ha atravesado la oreja para así, ayudar a este cuarentón de ancha frente y prominente barriguilla a realizarse como hombre moderno y a la última (¿la última qué?. Mi querida esposa ya me ha visto con mi nuevo look y, de momento, no se ha vengado (después de la calma…), así que, con esta tontería del pendiente pues, soy un poquito más feliz, que ya es algo teniendo en cuenta los tiempos que corren y los que corren por estos tiempos. Fin. July 31 Las apariencias engañanEl canto del gallo rompió el silencio de aquella madrugada y, como cada mañana, aquel granjero se levantó para ordeñar a su vaca.Se dirigió hacia el establo, encendió la vieja lámpara que colgaba del techo y cogió el taburete que siempre empleaba para sentarse junto a las ubres del animal. Comenzó a ordeñar como siempre cuando, de repente, un extraño crujido llamó su atención, miró a su alrededor y no vio nada fuera de lo normal por lo que continuó su tarea, pero pasados unos minutos... ¡¡¡¡CRAXX, CLONC, PLUNK!!!, la lámpara, que durante años estuvo colgada de aquella vieja viga, se descolgó y cayó al suelo dándole un susto de muerte. "Puff... ¿y ahora que hago?" -pensó- "como no consiga ponerla en su sitio no habrá forma de ordeñar a la vaca, porque con la oscuridad se asusta en cuanto la toco". Mientras, con el estruendo provocado por la caída de la lámpara, su mujer se despertó y se levantó de la cama para ver que pasaba. Entretanto, el granjero le daba vueltas a la cabeza para encontrar la forma de arreglar el estropicio y entonces se le ocurrió una idea, "ahora no me voy a poner a buscar las herramientas porque despertaría a mi mujer con el ruido, así que voy a sujetar el cable a la viga con mi cinturón y más tarde ya lo arreglaré". Acto seguido se quitó el cinturón, puso el taburete detrás de la vaca para llegar a la viga y a él se subió. Mantenía el equilibrio como podía porque el taburete no era demasiado grande que digamos y lo complicaba aún más el hecho de que en una mano tuviese el cinturón y en la otra la lámpara de marras, en fin, el caso es que, al no llevar cinturón y tener todo el rato los brazos hacia arriba estirando al máximo el cuerpo para llegar a la viga, se la bajaron los pantalones hasta los tobillos y, con un acto reflejo, se agachó rápidamente para subírselos chocando de cara con el culo de la vaca, lo que le hizo perder definitivamente el equilibrio y caer justo encima del animal al que, por otro maldito acto reflejo, se abrazó fuertemente para evitar chocar contra el suelo. Y justo en ese instante abrió la puerta del establo su mujer, que había ido allí para ver si su marido estaba bien, al verle abrazando a la vaca por detrás y con los pantalones bajados se echó las manos a la cabeza y gritando histérica le dijo "¿PERO QUÉ ESTÁS HACIENDO, CERDO ASQUEROSO? El marido "se bajó" de la vaca e intentó explicarle con voz temblorosa (no porque estuviera haciendo nada malo sino porque le duraba el susto de la caída)... "verás, es que estaba ordeñando a la vaca cuando se cayó la lámpara y, claro, no iba a ponerme a hacer ruido con las herramientas mientras tú estabas durmiendo, cariño, entonces se me ocurrió que si me quitaba el cinturón y..." se calló de repente, observó la mirada de incredulidad de su esposa que le escuchaba con los brazos apoyados en las caderas y con las venas de su cuello a punto de estallar y, tras un corto silencio exclamó... "Pues sí, ¡¡¡ME ESTABA FOLLANDO A LA VACA!!! Fin. July 29 Estrenándome en un blogHola a todos, acabo de crear este espacio (con muuuuchas dificultades) y ahora voy y... ¡no sé que decir! ¿será posible?
Bueno, comenzaré diciendo que estoy de mala leche porque acabo de llegar de vacaciones y tengo que volver a ver la geta a todos los del curro, creo que soy de los que sufren esas pequeñas depresiones posvacacionales... no sé... el caso es que jode volver ¿no?.
Güeno pué... ya está.
Sea bienvenido quien aparezca por aquí. |
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