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December 07 Aquellos maravillosos años...
Jooodé… leyendo la entrada que publicó Liver (besazos, guapa) hace unos días sobre las “lentas”, me ha vuelto la vena nostálgica. Nostálgica pero en plan buen rollito ¿eh?, que me lo pasé de puta madre, ojo.
Es alucinante cómo vamos pasando de niños a hormonas con patas, de repente dejas de ver a las niñas como a alguien con quien quieres jugar para verlas como… pues eso, como a alguien con quien quieres jugar… pero no a indios y vaqueros, más bien pasas a hacer el indio para ser su vaquero. No sé lo que sentirán las chicas, pero nosotros alucinamos con nosotros mismos, empezamos a sentir la necesidad de estar todo el día al lado de “Piluca”, no sabemos por qué, pero hacemos lo que sea para estar junto a ella, ¡¡¡si hasta he jugado a ir de tiendas, hostia!!! Y realmente sigues siendo un mico, pero ya nada volverá a ser igual. Poco a poco dejas de mirar a la ducha como un ente alienígena y descubres alucinado que la piel que hay tras las orejas no tiene que ser igual que la de los codos, incluso es suave… Descubres que las chicas no emiten sonidos, hablan y se comunican, porque claro, antes no hacías ni puto caso de lo que decían porque no las escuchabas, pero la cosa ha cambiado, te interesa saber lo que dicen para intentar tener una conversación y estar más rato a su lado. Cualquier información puede ser útil. Pero claro, las chicas crecen Y SE DESARROLLAN antes que los chicos, lo que es un problema, porque nos ven como a críos y nos toman el pelo sin piedad; aunque ahora que lo pienso… ¡¡¡siento lo mismo ahora, hay que joderse!!! Por cierto, tema jodidillo de esas edades, es aguantar los comentarios jocosos de tus padres o hermanos mayores… ¡¡¡MAMONES!!! Que si qué es esa sombra debajo de la nariz… que si Piluca te hace tilín… que si ya os dais besitos… que a quien vas a ver que te has puesto el jersey nuevo… ¡¡¡Diossss, que humillante!!! Y no os perdáis a los amigos, nosotros también nos desarrollamos a diferentes ritmos y unos van creciendo antes que otros, y entonces no entienden qué haces tanto rato con las chicas, no pueden comprender que cambies hacer una guerra de piedras por “eso”, y… ¡¡¡ay de ti si te ven jugando a ir de tiendas!!! ya quedas estigmatizado para toda tu adolescencia. He de decir que la naturaleza, además de selectiva, es injusta, las chicas suelen crecer proporcionadamente (aunque haya “dos” proporciones que las traen de cabeza), y los chicos parecemos fabricados con restos, cada extremidad crece a su puta bola, un día serías capaz de rascarte los tobillos estando de pie y al día siguiente tus pantalones favoritos se han convertido en bermudas… y andas como si tus piernas no fueran de ese cuerpo. El caso es que, poco a poco vas “madurando” (algunos estamos aun en ello) y comienzas a preocuparte, ya en plan serio, de tu look. Vistes de acuerdo a las modas vigentes en ese momento y ya no te gusta un pelo la ropa que te compra tu madre, llegas incluso a odiarla… a la ropa también. Comienza a despertar en ti el “potro salvaje” que llevas dentro y te encanta, por sistema, decir “NO” a todo lo que tus padres te piden que hagas, más aun cuando te lo ordenan, cuando es “porque sí”. He de decir en defensa de los padres en general, que admiro profundamente la infinita paciencia que tienen con nosotros, en más de una ocasión me hubiera encerrado a mi mismo en el sótano y hubiera tirado la llave… ¿Cómo pudo aguantar mi madre los maratones de AC/DC con los que deleitaba a toda la vecindad? Y luego decimos que los niños se ven veinte veces seguidas “El rey león”… ¡¡¡me acostaba y me levantaba con el “Highway to hell”!!! Y entre bronca y bronca y no sé cuantos “a las diez en casa”, te conviertes en todo un mozalbete y alcanzas la siguiente escala evolutiva del HOMBRE… ¡¡¡ya eres un “homo sapiens”!!! Y es que es verdad, por mucho que nos duela reconocerlo, los “tíos” (que es así como nos gusta denominarnos entre nosotros) nos comportamos como primates. Formamos grupos, o manadas, depende del grado de involución, y seguimos a nuestro “macho dominante” que es quien todo lo sabe acerca de las “tías”(sí, ya sé que os jode que os llamemos así). Siguiendo nuestros instintos de animales eminentemente sociales, tendemos a unir nuestra manada a un grupo de chicas, porque hace ya tiempo que dejamos atrás lo de “las chicas son unas aburridas”, y es ahí donde comienzan algunos de los mejores momentos de mi vida ¡¡¡la de tonterías que he podido llegar a hacer!!! Qué cantidad de recuerdos me vienen a mi despoblada cabeza… Los fines de semana eran alucinantes, porque mis padres tenían el típico piso de urbanización de verano desde hacía ya años y, claro, allí nos conocíamos todos, y poco a poco se fueron formando diferentes “pandillas”, algunas grandísimas, con la única meta de pasarlo bien cada minuto del fin de semana. La de cotilleos que había… estabas todo el día intentando sacar información veraz picoteando con una y otra, más con una que con otra, claro, porque lo que te interesaba era la información de la “amiga inseparable” (también llamada, lapa) de la chica que te gustaba, eso sí, con indirectas… -Ana, emmm… que me han dicho que a Lidia le gusta uno de la panda…-, y lo que te gustaría escuchar es –sí, está loca por ti y está esperando que esta tarde en la discoteca “te declares”- pero en su lugar escuchas… -¿qué te gusta Lidia? jijijijiiiii ossstrasss, qué fuerte, pues… creo que no le gustas- ¡¡¡CAGADA!!! porque esa misma tarde eres el centro de conversación del corrillo formado por Lidia y sus secuaces, cuchichean, te miran como disimulando… vuelven a cuchichear y se descojonan en tu puta cara, y así una y otra vez, hasta que encuentran otro incauto que cometa el error de indagar por ahí… Aunque no todo giraba alrededor del sexo, muchas veces nos montábamos una “sangriada” en una de las orillas del pantano para cogernos un pedo del diez, a ver si así bajaban las defensas las chicas y… y… ah, pues esto también iba de sexo… Ah, sí, lo mejor de todo era cuando pillábamos el tren para ir de mesones a Villalba o a El Escorial, te ponías hasta las trancas de cerveza, raciones de bravas (que era más barato) y así hasta que empezaba a atardecer, que era entonces cuando intentabas apartarte un poco del grupo con la chica que te gustaba y así hablar con ella sin nadie delante… ¡¡¡jodé, pues esto también está relacionado con el sexo!!! ¡¡¡DIOSSSSS, va a ser verdad que los tíos estamos salidos!!! jajajaaaa. Lo de hablar con la chica que te gustaba apartado del grupo tiene su razón de ser, no creáis. En esa época no puedes mostrar delante de tus “colegas” el más mínimo atisbo de sensibilidad porque en el acto eras el centro de las burlas de la manada, ¡¡¡pues no he tardado yo años en escuchar “en público” a Miguel Bosé!!! Fuera de coñas, aquellos días eran muy divertidos y muy emocionantes. Cuando te quedabas embobao por alguna del grupo, ya no se hacía carrera de ti, te iba la vida en ello, estabas toda la semana deseando que llegara el fin de semana para verla de nuevo, cuando no estaba, parecía que te quedaban dos horas de vida, ¡¡¡ni escuchaba a AC/DC!!!. No parabas de hablar de ella a tus colegas, pero en el lenguaje de los primates, ojo, no se podían decir cosas como “estoy loco por Lidia, cuando la veo noto como si mi corazón quisiera salir de mi pecho, daría lo que fuera por tenerla entre mis brazos y sentir sus labios acariciando los míos”, en su lugar, “pillabas” a tu colega y le soltabas… “hostia, tronco, no veas si me mola la Lidia, como esta noche en la disco se me ponga a tiro… pa mi que le molo… ¿que no?” (lo triste es que hay muchos “maduros” que siguen igual). Y daba igual que le contaras, en plan confidencia, a tu mejor amigo lo de la chica que te molaba, por la tarde lo sabía to Dios, y esperaban con ansia, con miraditas cómplices, el momento sublime en que, en la disco, te declararas a ella (la susodicha estaba al corriente de todo, aunque ponía cara de emotiva sorpresa cuando la apartabas del grupo y le soltabas el rollo “Love story”). Lógicamente, si no le hubieras gustado nada a ella, ya te hubiera llegado un aviso de alguna de sus amigas… si les caías bien, claro, si no… volvía la “conjura de las brujas”. Cada momento del día lo pasábamos juntos, en la “pisci”, sentados por ahí durante horas comiendo pipas y charlando sin parar… (cuando por fin decidíamos separar nuestras bocas para respirar, claro), tumbados en la hierba mirando las estrellas, siempre cogiditos de la mano… ¡¡¡que anda que no sudan en verano, coño!!! en fin… c´est l´amour… El caso es que pasábamos los veranos tonteando los unos con los otros, de hecho, muchos matrimonios han salido de esos “amores de verano”. Recuerdo perfectamente cada “declaración” de las que hice aquellos días (con sus correspondientes calabazas, pa que mentir), las tengo guardadas en un rinconcito de mi corazón. Disfruté tanto de esos momentos que dudo que los pueda olvidar nunca, la pena es que el paso del tiempo ha hecho perder el contacto con casi todos los amigos de esos años, aunque alguno me queda, es más, llevan años felizmente casados. Fin.
Fdo. Luis Gómez Comments (50)
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