LUIS's profileÁNGELES Y DEMONIOSPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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August 02 El pendiente¡Ayyyy… No te pongas un pendiente que pareces un yo qué sé! Me dijo mi mujer hace muuucho, mucho tiempo (como en la galaxia aquella muy lejana), y aquí estoy, con mi lóbulo izquierdo taladrado por un tipo tatuado hasta los párpados y con aspecto de Ángel del Infierno (aunque tenía más de ángel que de inferno). La cosa empezó hace bastantes años, no me acuerdo a santo de qué se me metió en la cabeza la idea de ponerme un pendiente y se lo comenté a mi mujer, por aquel entonces mi novia, como de pasada, como si digo que voy a comprarme unos vaqueros, pues no veáis cómo se puso la moza ¡NI SE TE OCURRA, VAMOS! Jodé, ni que le hubiera dicho que iba a robar un coche. El caso es que cuando se me mete algo en la cabeza lo tengo ahí, latente, parece que se me ha olvidado pero está hibernando como un oso esperando que llegue la primavera (pues esta ha tardado diez años, coño) para salir y gozar desinhibido de los placeres de la naturaleza. Como me gusta observar a la gente de vez en cuando le decía lo del pendiente (a veces también decía que me iba a tatuar, para incordiar más) a mi madre y a mi hermana, ¡madre mía que par de lobas! Que si es de gentuza, que estaba tonto (aún más), que delante de mí no lleves eso en la oreja… etc. etc. vamos que lo típico. El caso es que dejé el rollo del pendiente a un lado porque, entre que iba a tener que aguantar un montón de sermones y que debido a mi trabajo, que era de cara al público, no lo iba a poder llevar pues pasé de ponérmelo. Pero la vida da muchas vueltas y mira tú por donde hace varios meses que, por avatares del destino, he cambiado de trabajo, ya no tengo que tratar con clientes de ningún tipo, NADIE me ve currar y a mi “nuevo amo” le da igual como vaya (dentro de los límites lógicos de “decoro y compostura”), así que, cuando me di cuenta de mi nueva situación pensé: ¡soy libre de ir como quiera! Y por lo primero que me dio fue por dejarme, o al menos intentarlo, el pelo largo porque siempre me ha atraído la idea de llevar coleta (a buenas horas, pelón), y aquí estoy sufriendo con mis incontrolables cuatro pelos (¿será la famosa crisis de los cuarenta?). Lo del pendiente llegó hace unos días, concretamente a mediados de julio, estando de vacaciones en Cantabria. La cosa fue así. Estábamos dando un paseito por la costa cuando vi en el suelo algo brillar, me agaché y resultó ser una sortija que, por el tamaño, debió perder una niña, dicha sortija era de las que son abiertas para ajustarlas cómodamente a la medida del dedo y, como soy un ganso y siempre estoy liando alguna, me la puse en la oreja a modo de pendiente y se la enseñé (¡la oreja!) a mi mujer y a un amiguete tolosarra, tocayo mío (según dicen). El colega en cuestión llevaba cámara digital y me sacó una foto en plan coña, acto seguido la vimos mi mujer y yo y, cual fue mi sorpresa, LOS TRES coincidimos en que me quedaba bien, incluida ELLA, ¡¡¡Craso error, morena!!!, a partir de ese instante se me despertó el hibernante oso que llevaba dentro y no he parado de dar la murga con “me voy a poner un pendiente”, ¡la frase del verano, oiga!. Y así es como, hoy, a las 17:40 hora zulú, el sucedáneo de motero tatuado me ha atravesado la oreja para así, ayudar a este cuarentón de ancha frente y prominente barriguilla a realizarse como hombre moderno y a la última (¿la última qué?. Mi querida esposa ya me ha visto con mi nuevo look y, de momento, no se ha vengado (después de la calma…), así que, con esta tontería del pendiente pues, soy un poquito más feliz, que ya es algo teniendo en cuenta los tiempos que corren y los que corren por estos tiempos. Fin. Comments (10)
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