LUIS's profileÁNGELES Y DEMONIOSPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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August 19 Preparando un viaje...¡Estoy de vacaciones!, qué gusto da decir esa frase, no en vano estamos esperando todo un año para poder decirla… ¡Por fin! Ha llegado el momento, lo que tanto deseábamos ha llegado y aunque el camino ha sido largo y tortuoso (o lo que es lo mismo, “tol” año currando) ha merecido la pena esperar. Normalmente, semanas atrás ya hemos hecho nuestra reserva de hotel o apartamento y sólo nos queda prepararnos para el viaje, ¡¡¡horror, hay que hacer el equipaje… Diossss!!!, la pesadilla ha vuelto, es mi Freddy Krueger particular, ni dormir puedo pensando en la que se me avecina. Parece mentira la cantidad de cosas que caben en una maleta, casi entra la ropa de una temporada completa; estas vacaciones, por ejemplo, aún no me lo puedo creer… sólo somos dos y ¡¡casi tengo que alquilar un remolque!!, si es que con la ropa que llevamos podríamos pasar todos los meses de verano ¡sin lavar ni un calcetín, joder! Vamos a ver, para pasar quince días en la playa ¿pá qué me llevo cuatro pantalones? ¡ni que fuera a desfilar en Cibeles, coño!, si voy a estar todo el día en pantalón corto o en bañador. Y luego están las camisetas, eso es un mundo aparte, están clasificadas por actividades, me explico; unas son sólo para bajar a la playa (para tapar mis michelines), otras para pasear por el pueblo (ahí ya sube el nivel de diseño de la prenda, aunque no llegan a estilizar mi figura) y por último los polos , que estos ya son para ocasiones especiales como ir a cenar o visitar otros lugares, ¡¡¡acojonante!!!. Aunque para camisetas las de mi mujer, con tirantes anchos, con tirantes finos, de manga corta, lisas, estampadas… ¡¡¡tiene más stock que una boutique!!! Y luego los colores, no falta ni uno, doy fé, “esta para la falda fucsia, esta para el pantalón beige, estas dos para la falda blanca…” y veinte camisetas después dice… “y estas dos me las llevo seguro, que van con todo”, van con todo, dice… ¿y para qué las otras veinte? El caso es que tras horas (lo juro) de clasificación y elección, y tras dejar el dormitorio hecho unos zorros (porque… sin saber por qué, extendemos toda la ropa sobre la cama, no sea que no la reconozcamos ¡no te jode!), la metemos por fin en “las” maletas, y no he querido extenderme con el tema de los zapatos, sandalias, chanclas y otras clases de calzado…buff…!!! Pero la pesadilla no ha hecho más que empezar, ahora le llega el turno a los productos de higiene y “tunning” personal, creedme, en ese momento envidio lo afortunados que son los monos y alucino con la cantidad de marcas que existen en el mercado. Para no dejarnos nada (algo inútil porque siempre olvidamos algo), los ponemos en fila en la mesa del salón, que dada la longitud, es como ver el pasillo de droguería y perfumería de unos grandes almacenes, lo que significa que… hará falta una bolsa aparte de las maletas para meter todo esto, ¡¡¡otro bulto!!! Si lo que hemos contratado es un apartamento, el siguiente paso es ir a la cocina y hacer acopio de víveres, porque claro, en un hotel no cocinas pero en un apartamento sí (o eso es lo que queremos pensar, porque luego te pasas los días comiendo fuera, que las terracitas tiran mucho, ¿no?). Así que ¡ala!, bajo del maletero del armario la bolsa de deportes, que esto promete… Y después de otra pesada y específica selección de productos alimenticios, me asalta una duda… ¿pero vamos a la playa o de misiones al Nepal, coño? En definitiva, otro bártulo “pal” coche. Este año, hemos pensado que ya estamos hartos de no disfrutar del pleno confort, así que hemos comprado dos comodísimas sillas de playa (comodísimas equivale en este caso a enormes), que sumadas a las toallas, las palas “pa” jugar a recoger pelotas de la arena, la sombrilla, los bronceadores y la madre que lo parió, ya lo tenemos todo preparado y empaquetado para la mudanza, digo… las vacaciones. Así que, como yo soy el “hombre” de la casa, me toca a mí encajarlo todo en el coche, sí, he dicho bien, coche, no furgoneta. Lo cierto es que comprendo a mi mujer cuando no quiere bajar al garaje a ayudarme, porque con la mala hostia que se me pone de pensarlo no me aguanto ni yo. El caso es que, tras completar el “Tetris”, los únicos espacios libres del coche son los dos asientos delanteros, me cago yo en los “por si acaso…”, ¡¡¡si luego utilizamos la mitad de lo que llevamos!!! Ya estamos listos para salir de viaje, salimos del garaje echando chispas (no por la velocidad, sino porque los bajos del coche se están lijando con el asfalto) y nos metemos en la autopista rumbo al paraíso. Menos mal que, hoy día, los viajes no son como los que hacíamos cuando éramos pequeños con nuestros padres, ¡¡¡eso si era una hazaña, no llegar a la luna!!! Pasadas unas horas, con sus paraditas para hacer “pi-pi” y picar algo llegamos por fin a muestro destino. Una cosilla… dentro del sector “restauración”, ¿existirá un apartado especial para áreas de servicio en autopistas? ¡¡¡si es que en todas se come como el culo, coño!!! Como iba diciendo, llegamos al apartamento de los cojones… quiero decir… donde pasaremos dos semanas extraordinarias. Como es temporada alta, nos han cobrado un cojón y parte del otro, que, sumándolos al resto de genitales de los demás veraneantes, digo yo que se podrían gastar algo en modernizar los apartamentos ¿no? ¡que la mesa del salón es de las que tienen debajo el hueco “pal” brasero, jodé!, eso sin hablar de lo incómodos que son los putos sofás, debe ser que los eligen así para que no estemos nada en casa y así durar otros treinta años más. Bien, nada más entrar en el apartamento, lo primero que hacemos todos es salir a la terraza, apoyarnos en la barandilla y gritar con entusiasmo… ¡¡¡mira, se ve el mar!!!, esto parece una estupidez, pero cuando contratas el apartamento en la agencia de viajes no acabas de estar tan convencido de que lo verás, hay veces en que, en efecto, lo ves, pero a costa de una tortícolis o un esguince de cuello. Dónde estaba yo… ¡ah, sí!, en el apartamento. Tras un primer vistazo al habitáculo, bajamos al coche a subir la “carga”, y una vez que tenemos todo arriba, aparece uno de los problemas más comunes en estas situaciones, ¡¡¡las perchas!!! Vamos a ver… los de mantenimiento de los apartamentos deben ser unos cachondos mentales, unos ilusos o simplemente unos cabroncetes, ¿no?, ¿acaso piensan que una familia normal puede colgar toda su ropa en cinco perchas “gnomo-size” en su mayoría?, y los cajones del armario… debe ser que los diseñan pensando en deshilachar todo tipo de telas, porque sino no me lo explico. En fin, que al final te apañas como puedes y ocupas cada espacio libre que encuentras, por minúsculo que este sea, ¡qué remedio! Pero bueno, ya estás instalado y te da igual todo, la decoración años 70, que de los tres fuegos de la cocina funcione sólo uno bien, que gotee el grifo de la bañera o que una de las persianas no suba hasta arriba, estás de vacaciones y lo ves todo de color de rosa. Al día siguiente estás listo para lo que para muchos es toda una aventura y una prueba de resistencia… un día de playa, pero… esa es otra historia. Fin.
Fdo. Luis Gómez (Alias Mónica Barranko) Comments (17)
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