LUIS's profileÁNGELES Y DEMONIOSPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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September 21 La (mala) atención al público.Hola a todos. Pues aquí estoy otra vez para que hagáis uso del colirio antes de que os caduque. Hace unos días estuvimos mi moza y yo en una feria de manualidades que se celebraba en el Palacio de Congresos. Es que a mi moza le gusta mucho el tema y además se le da muy bien, no el ir a ferias, me refiero a hacer manualidades, jodé, que lo tengo que explicar todo. Bien, el caso es que aunque dicha feria iba dirigida a los profesionales admitían público, eso sí, al módico precio de 8,50 euracos por barba, ¡¡¡que manda huevos!!! pero bueno, como Rocío estaba muy interesada pues pagamos las entradas y punto, total, un día es un día. Al entrar te hacían rellenar un pequeño cuestionario en el que especificabas si eras profesional (nobleza) o visitante (plebeyo), y según tu “rango” te daban una identificación para colgarte al cuello de color amarillo o azul. Casualmente la de color azul era la de los profesionales, supongo que por lo azul de su noble sangre. Me jodió sobre todo que al final tampoco era nada del otro mundo, y con las ganas que tenía mi artística moza de verla, se llevó una pequeña desilusión, aunque hubo muchas cosas que le gustaron, no todo era malo. Pero a lo que voy no es al contenido de dicha exposición, no, de lo que quiero hablar es del distante trato que los diferentes feriantes nos dieron a los visitantes. Como es lógico, cuando estás en un lugar como este, vas de un lado a otro mirando todo lo que tienes delante, que para eso vas, digo yo, no para quedarte detrás de una columna. Pues bien, las contadísimas veces que se nos acercó alguien a interesarse por nosotros (digo nosotros refiriéndome a los visitantes en general, no sólo a mi moza y a mí), no hacían más que ver la cinta amarilla y se daban la vuelta como si no existieras, que hasta me empecé a preocupar pensando que tenía pérdidas gaseosas y no me había dado cuenta, coño. ¡¡¡Como de la mierda pasaban de nosotros!!! Que, oye, me parece muy bien que lo que les interesaba era conseguir clientes para sus productos, es lógico, pero coño, que el resto también éramos personas. Y además, ¿quién les asegura que muchos de los que allí estábamos mirando no íbamos a poner un negocio de ese sector? Reconozco que soy algo exagerado pero, es que cuando estoy en cualquier comercio y no me atienden bien, se me llevan los demonios. Supongo que será porque como he trabajado casi toda mi vida en el sector comercial y siempre he tratado lo mejor posible a mis clientes, no soporto que no hagan lo mismo conmigo. Estoy observando durante los últimos años, que cada vez es más corriente encontrarte con “despachamierdas” en los comercios, y digo “despachamierdas” porque tienen el mismo gesto que si tuvieran una delante, coño. ¿Tanto cuesta ser amable? Tampoco estoy diciendo que se tengan que besar culos, es tan simple como tratar a la gente con educación, ni más, ni menos. ¿No se dan cuenta que, dentro de la dificultad de vender algo, será más probable hacerlo interesándote por el cliente? Mirad, me estoy acordando de cuando me compré mis flamantes Nike Air. No son las clásicas deportivas de suela gruesa, son muy finas y de una piel muy suave y flexible, para que os hagáis una idea, parecen botas de fútbol. Bien, os explico esto por algo, no para presumir de calzado. Cuando estaba buscando unas deportivas, no tenía ninguna intención de comprarme las que al final me llevé porque nunca me habían atraído, las veía raras, “mu finuchas”, para que sepáis a lo que me refiero. El caso es que la persona que estaba en aquella tienda, hizo algo impensable, y difícil, para la mayoría de los “despachamierdas” que nos están invadiendo: escuchaba lo que le decía ¡¡¡MILAGRO!!! Tras hablar un rato y probarme algunos modelos que no me convencieron, le expliqué lo que me gustaría tener y me sacó dicho modelo. Al principio le dije que no quería ese tipo de deportiva, que no me veía con él, pero me insistió tan amablemente y argumentándome de tal manera el por qué quería que me las probara, que al final accedí. Y la jodía acertó de pleno. Coño, que no es tan difícil atender a la gente. Qué sí, que sé perfectamente que hay mucho pesao y mucho tocapelotas, he topado con muchos, pero son la minoría, jodé, la mayoría de la gente es agradable y, si alguien va a un comercio, es porque está buscando algo, no para pasear (aunque también los hay, también). Ayer salimos a cenar. Como era domingo por la noche, pues la verdad es que el restaurante no estaba lo que se dice abarrotado, por desgracia para ellos, así que, había un montón de mesas libres. Pues, jodé, ¿por qué coño nos tiene que sentar en un puto rincón al lado de la cocina? si a la pedorra de la camarera le gusta comer en el sótano no es nuestro problema, hostia. Pues bien, en lugar de tener a dos comensales contentos nada más llegar, ya se creó dos enemigos, y todo por el mismo precio. El caso es que al ratito de sentarnos le dije que nos cambiara de mesa y pudimos ver lo que comíamos, pero vamos, que si no se lo digo comemos de oído. Además era una tía seca de esas que parece que te hacen un favor cuando te atienden, menos mal que el camarero que nos tocó en la mesa iluminada era más majo que las pesetas. Me viene también a la mente un día que fui a comprar cartuchos de tinta para una de mis plumas (sí, me gusta escribir con pluma, no amanerado, con estilográfica). Me metí en una papelería y pedí mis cartuchos de Waterman del color azul que me gusta: - Buenos días, quería unos cartuchos de Waterman de color azul, pero no del claro ni del clásico, sino de ese que es como grisáceo, es que no me acuerdo de los nombres. - Pues los que tengo son estos dos. - Ah, bueno pues… gracias de todas formas, es que el que busco no es ninguno de estos dos. - Es que de Waterman sólo hay estos dos azules, los únicos colores que fabrica son estos dos, el negro y el rojo. - Mmm… yo creo que no, porque yo utilizo mucho el color que le digo… pero vamos, que da igual… - Hombre, me va a decir a mí lo que tiene o no Waterman con los años que llevo vendiendo la marca, será que se está confundiendo con otra. Vamos, seguro. Ese fue su gran error. A pesar de creer que llevaba razón, nunca debió jactarse de ello delante de mí, porque, sin saberlo, me estaba tocando los cojones y la cosa no iba a quedar ahí. Hubiera sido facilísimo, además de muy correcto, decirme simplemente que no lo tenía en ese momento y que no estaba seguro de cuando iba a recibir el pedido de esa marca, con lo que me hubiera ido tan tranquilo y ya está ¿o no? Compré los dichosos cartuchos en otra papelería y, unos días después, volví a la del “sabiondo los cojones”. - Buenos días, quería saber si ya ha recibido el pedido de Waterman; lo digo para ver si le ha llegado el color ese de tinta de pluma que le pedí. - Ah, sí… pero no me acuerdo muy bien de cual era… -Cómo no, era ese de color azul grisáceo que me gusta tanto… (dije con una maliciosa sonrisilla). - Sí… ya le dije que no, que no se fabrica, que sólo tiene dos azules. - Qué faena, con lo que me gusta… ¿le importaría sacarme una cajita de cada, por favor? - Ahora mismo… Entonces, sacó las dichosas cajitas y las puso sobre el mostrador. Con la misma sonrisilla maliciosa de antes dibujada en mi diabólica cara, metí la mano en mi bolsillo, saqué la caja del color de marras, y la puse junto a las otras dos que tenía sobre el mostrador… - Andá- le dije con cara de sorpresa, -pues resulta que sí que lo fabrica… y pone Waterman… El tío se me quedó mirando con cara de “no me cago en tu padre pa no darte pistas de quién es” y no dijo ni mu. Volví a coger mi cajita, me la metí en el bolsillo y me fui con un educado “buenos días”. Jodé, ya sé que soy un poco cabrón, pero es que no sabéis lo que me toca los huevos que me tachen de mentiroso o de no saber lo que digo. Seguro que alguna vez os ha pasado algo similar, como cuando vas a una tienda preguntando por cierta prenda que visteis meses antes para ver si la siguen vendiendo y te dicen que “eso nunca lo han tenido”, o cosas así. Me estoy dando cuenta de que soy un poco joputa… es que… me está viniendo otra cosa a la mente… jo, lo siento, es que me ha venido… Yo era asiduo a Madrid Rock, que para quien no le suene de nada era una cadena de tiendas de música que había en Madrid, pero que hace unos años, cerraron, snif… El caso es que fui para ver si tenían el último LP (aun no tenía cd) de un tal Dwight Yoakam, que es un tipo que hace música tipo “honky tonk”, una rama del country… da igual. Le pregunté a uno de los que trabajaban allí y me preguntó sorprendidísimo: ¿¿¿de quiéeeeeen??? ¿¿¿y ese qué toca??? Que me da igual que no lo conociera, es imposible saber todos los nombres de todos los artistas, lo comprendo, pero coño, no me lo digas con esa expresión en la cara de “tu estás gilipollas o te has equivocao de nombre”. Entonces, le dije muy serio: si, hombre, sí, es un tipo que toca sevillanas en inglés, es muy famoso en Estados Unidos… creo que incluso ha grabado algo con Miguel Campoviejo, que a ese sí que le conoces ¿verdad? Claro, el tío se quedó a cuadros, y me como no sabía por donde salir me dice to serio: sí, bueno, al tío ese sí que le conozco, pero no tenemos nada del que me has dicho antes… Evidentemente, pululé un rato por la tienda y cogí el disco del tal Yoakam, y, por cierto, el tal Campoviejo no era otro que Mike Oldfield. Bueno, yo creo que ha está bien por hoy, que como siga os va a dar miedo ir conmigo a comprar algo. Fin.
Fdo. Luis Gómez. Comments (44)
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