LUIS's profileÁNGELES Y DEMONIOSPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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November 18 La muerte tenía un precio
Ayyy… amigo Sergio Leone, cuanta gente te criticó por tus spaghetti western. Lo que es innegable es que se reconoce una película suya nada más empezar, que ya es muy importante, me parece a mí, esas pausas, esas miradas entre los personajes, el ambiente sucio… ya podéis imaginar que me gustaba mucho, a pesar de que todas sus pelis son más lentas que el caballo del malo… ¿vendrá este dicho de sus películas…? jajaajaaa… Pero no voy a hablar hoy de los westerns ni de cine, así que los amantes de “Cine club” que cambien de canal. Hoy, mis pacientes ciber-amigüitos, me siento inspirado por los C.S.I. de todo el mundo y voy a dedicar mi entrada a… LA MUERTE Jodé, ¿Qué desagradable, no? Aunque la muerte en sí no lo es, lo desagradable es todo lo que la rodea. Y hablando de las cosas que rodean a la muerte, ¿no os parece fuera de lugar la modita de los cojones de aplaudir la salida o entrada de un féretro? a mí es que me llevan los demonios, cada vez que asesinan o muere alguien que es noticia en la tele, una multitud se congrega alrededor de la iglesia o del cementerio de turno a… ¡¡¡a pintar la mona, coño!!! Allí se pone todo el mundo, a veces cientos de personas, a aplaudir al pobre difunto, que maldita la gana que tendrán los familiares y amigos del mismo de aguantar a la muchedumbre, claro que, queda de puta madre salir en la tele con cara de pena… señor, señor… Tengo muy claro que, el día que la palme, donaré mi cuerpo a la medicina para que al menos sirva para algo, ¡¡¡que se jodan los gusanos!!! aunque soy consciente de que también tiene sus inconvenientes, ya me veo a los estudiantes descojonándose con mis “partes nobles” en la mano, ¡¡¡que esté muerto no quiere decir que no importe el tamaño, coño!!!, luego que si nos obsesionamos… El caso es que morirse es la hostia, se te para el motor y… ¡¡¡ya está!!!, sin segundas partes, sin clemencia, sin ná de ná. Me está viniendo a la mente el pobre San Pedro, el tío se pasó la vida haciendo una campaña de márketing acojonante a Jesús que ya la quisiera Pepsi, y cuando muere (crucificado boca abajo, estos romanos, siempre tan cachondos…), va Dios, con su inigualable sentido del humor, ¡¡¡y le pone de portero!!! “Ala, majo, toma el llavero que pesa un huevo y yo ya estoy mayor, que no pase nadie con calcetines blancos y nada de favoritismos ¿vale?, que ya te veo dejando pasar a tus once coleguitas…” Esto… que se me va la olla, joé. Bien, hablaba yo de la muerte y lo que conlleva. Para empezar, y como morirse cuesta un riñón, se pasa uno media vida pagando su propio entierro ¡¡¡que macabro, coño!!! cada mes llega el recibo de los cojones, recordándote que te queda cada vez menos tiempo… un mes tras otro… inexorable… y ves como, cada año, te cuesta más pagarlo porque vas estando más cerca de darle utilidad… glub! Y ese día llega, sin excepción ¿o tenéis el síndrome Walt Disney, ilusos? Es entonces cuando el circo de la Parca alcanza su cenit. Como no tienes bastante con morirte, te dejan hueco a golpe de bisturí, después, te maquillan con la esperanza de que tengas menos cara de muerto ¿y que cara quieren que tengamos, hostia? y luego te enfundan en una mortaja, que sólo el nombre acojona. No obstante, hay quien viste a sus muertos… no voy a hacer ningún comentario al respecto ¿… ? Mientras el fiambre está por ahí, en algún rincón de un frío depósito, los doloridos familiares comienzan la puesta en escena de tan triste acontecimiento. Van al tanatorio de turno, allí, te recibe amablemente una persona que te invita a seguirle a su despacho para ultimar los detalles de la corta “estancia” del difunto. El tío te saca un catálogo de ATAUDES con todas las novedades y te va explicando las diferentes características de cada modelo, tipos de madera, el acolchado interior con sus diferentes colores y telas, los adornos… ¡¡¡como si estuvieras comprando el mueble del salón, vamos!!! además, te lo cuentan con una naturalidad… algo lógico, por otra parte, a fin de cuentas es su trabajo. Y yo me pregunto… ¿cómo alguien llega a trabajar ahí? ¿qué te contarán en la entrevista de trabajo? ¿pedirán experiencia en defunciones? Bueno, a lo que iba, una vez elegido el “comedor de los gusanos”, te dicen a que hora llevan al “elegido” a la sala correspondiente y a que hora se lo llevan a su “descanso eterno”. La sala de un tanatorio es como para escribir un libro aparte, todo está muy cuidado, eso sí, cómodos asientos, tu cuarto de baño, hasta podría decir que a veces da gusto morirse, coño. La estrella de la sala es la zona de exposición, en una de las paredes hay un gran ventanal a través del cual tienes una visión completa del ataúd abierto con el muerto dentro, ¡¡¡pa no dormir en un año!!! Y no sé qué macabro morbo se suele adueñar de la gente en estos casos pero la mayoría van, como poseídos, a ver con sus propios ojos al desgraciado que está allí expuesto… ¿querrán asegurarse de que está muerto? (alguno habrá que sí), el caso es que según pasan las horas va llegando gente, y con ellos, el guión del libro va tomando forma… Se oyen todo tipo de comentarios, al cabo de unos minutos parece como si la gente se olvidara de que están allí para velar un cadáver, ¡¡¡se escuchan hasta risas, coño!!! que está bien eso de intentar no dramatizar en exceso para no hacer más duro ese momento a los seres queridos, pero… es que a veces parece que estamos en una taberna tomando unos chatos de vino, joder. ¿Quién no ha oido eso de “otro que ha dejado de fumar”? o el alegrías que te dice “si es que no somos nadie, jodé, un día estás aquí y al otro…” ¡¡¡hostia, qué cuervo!!! no serás nadie tú, joputa, y que sepas que mañana a donde voy a estar es paseando por el campo, no “camposanto” ¡¡¡no te jode!!! El ambiente se va cargando de humo y “humanidad” y casi siempre acaba todo el mundo en la puerta de la sala, de tertulia con los amigos o con los parientes que hace tiempo que no ves, ni siquiera en Navidad. Si por lo que sea, al final no se dona mi cuerpo a la medicina, como dije antes, mi condición será que, ya que tendré que estar expuesto en un tanatorio, mi caja esté cerrada con un cartelito que ponga: “CERRADO POR DEFUNCIÓN” Si es que no sé por qué nos tomamos tan en serio la muerte, puestos a elegir prefiero un entierro al estilo de Nueva Orleáns, esos sí que saben, mejor es despedir a la gente con música y baile que con cuatro plañideras de música de fondo ¿no? Bueno, podría escribir infinidad de cosas sobre el tema, pero creo que ya está bien por hoy, aunque ha habido tanta gente que ha escrito sobre ella… Os voy a dejar unas citas de varios personajes para que veáis que no sólo yo me pongo tétrico…
“Sólo se muere una vez ¡pero por tan largo tiempo!” -Molière-
“Me voy acercando a ese momento en el que los filósofos y los imbéciles tienen el mismo destino” -Voltaire-
“Si la muerte fuera un bien, los dioses no serían inmortales” -Safo-
“No es que tenga miedo de morir. Lo que no quiero es estar allí cuando ocurra” -Woody Allen-
“Nada es más fácil que censurar a los muertos” -Julio César-
“Yo no quiero morir, pero después de muerto, ¿qué puede importarme? -Epicarmo-
Güeno majos, lo cierto es que, aunque sé que tengo que morir, no pienso en ello, paso de la Parca, el día que venga a por mí, lo único que me preocupará es haber intentado siempre ser feliz y haber hecho felices también a los que me rodean, haber aprovechado la vida a tope. Si ha sido así… igual invito a un par de copas al bueno de San Pedro, a ver si consigo una entrada V.I.P. Fin.
Fdo. Luis Gómez Comments (49)
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