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November 25 ¡¡¡A jugar a la calle!!!
Hola majetes, antes de nada, he de decir que lo que vais a leer a continuación, si os sale de las narices, claro, me ha venido a la cabeza gracias a la entrada que ha publicado Elisa en su blog, a quien aprovecho para abrazarla con cariño desde aquí.
Esta tarde he estado con mi sobrino cuando he ido a comer a casa de mi madre, bueno, digo que he estado con él por decir algo, porque, quitando el ratito de la comida, el resto del tiempo lo ha pasado con la picota pegada a la pantalla del ordenador jugando a no sé que hostias y, por lo que se ve, ha estado ahí plantao todo el fin de semana… ¡¡¡qué triste!!! Jodé, no quiero parecer un carroza anticuado ni nada por el estilo, pero viendo a los chavales de ahora, me doy cuenta de que nosotros teníamos mucha más variedad de juegos (que no juguetes), y no me refiero a que los niños de ahora no se diviertan, que no es el caso, sino que, a mi modo de ver, se divierten de forma más monótona y estática. Cuando era pequeño nos pasábamos todo el día en la calle, y cuando digo en la calle, es literal, y eso que yo era afortunado y vivía en un recinto cerrado con arbolitos y tal, lo que era una ventaja para nuestra madre, claro. Te pasabas el día jugando a un montón de cosas diferentes y siempre con varios amiguitos a la vez, ¡¡¡una jauría de niños!!!, no como ahora que los ves de dos en dos y dando gracias, porque, si no es porque juegan a la vez con la Play de los cojones, ni eso. Bueno, como os decía, había gran variedad de “juegos en manada”, ahora me vienen a la cabeza el rescate, en la que si la “pochabas” tenías que ir a buscar a los del equipo contrario y cuando los cogías los ponías en un árbol o una farola hasta que uno de su equipo les rescataba y otra vez a empezar… luego estaba el escondite, Indios y vaqueros, el balón prisionero… jodé, de vez en cuando te llevabas unos pelotazos que… aunque molaba, porque si alguien te caía mal le endiñabas con la pelota con todas tus fuerzas y te desahogabas, y como era jugando… Recuerdo también las canicas, que no veas como jodía cuando la puñetera bolita se salía del “guá”… y el tacón, que cuando perdías pagabas con cromos, ¿cuánto hace que no veis a unos niños cambiar cromos? ¡¡¡y a la velocidad que los contábamos!!!, jajaja “sile, nole, sile, nole, sile, sile, sile…” (sile=sí le tengo y nole=no le tengo). Y qué decir de las chapas, menudas Vueltas a España y ligas de fútbol montábamos… Por supuesto jugábamos al fútbol, porque te gustara o no, tenías que jugar, si no, eras raro, raro, raro… He de confesar que, jugando al fútbol, yo era tan hábil como un gato de escayola, ¡¡¡qué malo era, coño!!!, los dos “Maradonas de turno” se jugaban entre ellos a ver quien iba con quien para hacer los equipos a pares o nones; piedra, papel, tijera o, lo más habitual, al “monta y corta”, que era eso de ir andando uno hacia el otro pegando tacón y puntera, sin dar pasos, y cuando llegaban casi a tocarse, uno “montaba” el pie sobre el suyo propio y el del contrario formando como un puente y luego lo pasaba entre los dos, si cabía, que era de lo que se trataba, decía “corto”, y empezaba él a elegir, ¿me he explicado…? El caso es que, uno tras otro eran cogidos por las dos figuras y, al final, siempre quedaba el “gordito” y yo, así que, miraba con ojos melancólicos al que le tocaba elegir y… ¡¡¡me elegía a mí!!! (buff… ser torpe jode, pero ser el último… jajaajaaa) pero claro, como mis habilidades con el balón eran conocidas a lo largo y ancho del barrio pues, “tú de portero”, y claro, yo más contento que la leche, hasta que llegaba el delantero con cara de psicópata que le pegaba unos punterazos al balón que me metía dentro aunque lo parara… por eso, cerraba los ojos y rezaba… “Dios mío, en los huevos no…” Bien, pasemos página a mis traumas de niñez… No todo era estar en la calle jugando, cuando llovía tenías que estar en casita haciendo algo; por cierto ¿os acordáis de los bocadillos de Nocilla? Ummmm… y los de chori de Pamplona… igualitos que los “bollimierdas y los gilicaos” de ahora… ¿Andandaba yo…? Ah, sí, jugando en casa, "que fuera hace frío y está lloviendo". Me río yo de los multicines de ahora, ¡¡¡el Cinexín si que molaba!!!, que películas mas apasionantes, duraban poco pero… ¡¡¡qué intensidad!!! Todos ahí sentados en la habitación a oscuras mirando como tontos al pato Donald, mirando, no oyendo, porque no tenía sonido, aunque daba igual, con nuestras carcajadas no se iba escuchar nada… el encargado del proyector le daba a la manivela a su puta bola, “palante”, “patras”, “parao” (jooooo, dale yaaaaa), y el momento Charlot, “a toda hostia”, y nos partíamos de risa como tontos, jajaja… De los juguetes que recuerdo con más cariño son los Madelman, que cuando los veo ahora me dan grima, con esos ojos que tenían… tan delgaduchos… y esa cara tan brillante… sin contar con que siempre se les rompía el dedo gordo y ya no podías ponerle la pistola o lo que fuera porque no agarraba, además, los cachondos que los crearon debían llevar muy mal hacerse la pedicura porque… ¡¡¡NO LES HICIERON PIES!!! los pobres Madelman tenían una especie de “muñones” que encajabas en sus botas “clic”, y ¡¡¡ala, a la aventura!!! Aunque unos años después, cuando ya no jugaba con ellos, les hicieron piececillos. Pero aun les quedaba sufrimiento a los pobres Madelman, irrumpió en la escena bélica y de aventuras el Geyperman. Este era la leche de “avanzao”, más grande, más musculoso y tenía pelo y barba de tres días, a lo Chuc Norris, y las manos eran como de goma con lo que no se rompía al agarrar sus “aperos”, la forma de la mano era… era… mmm… ¿cómo puedo explicarlo de forma no sexual…? ¡¡¡ya sé!!!, tenía la forma ideal para tocar la zambomba en Navidad. Luego estaba el Fuerte Comansi, el Exín Castillos, el Meccano, que ya era de toda la vida… y por supuesto el SCALEXTRIC, que aun hoy día es un gran juguete. Y también me acuerdo de los juguetes de las niñas, que uno ha tenido hermanitas y primitas ¿eh? ¿Quiénes de vosotras, mozas, no recuerda a la NANCY? y más tarde a LESLY, y al Baby Mocosete, los Barriguitas, el Nenuco, el maquillaje de la Srta. Pepis… ¡¡¡Cursiladas, coño!!! que estabais todas deseando jugar a “cosas de chicos”, que era más divertido aunque más peligroso. Aunque no lo creáis, he jugado con las niñas a la comba y a la goma, sí, sí, aunque… he de confesaros una cosa, pecadillos de juventud… cuando los chicos jugábamos con las chicas (ya no éramos niños y niñas) tenía un fin más lúdico que dar la brasa con el puñetero barquero ese… lo atrayente del tema era cuando se os enganchaba la goma a la falda y se os veían esas sexys braguitas de cuello alto que llevabais, jajajaaa. En fin, me dejo muchos juguetes y juegos en el baúl, pero tardaría demasiado en describirlos a todos. Quiero terminar mi entrada de hoy con el que creo que ha sido el regalo estrella de mi niñez, la BICI, ¿Dónde acabaría mi BH…? Fin.
Fdo. Luis Gómez
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